La edad es el primer factor epidemiológico a tener en cuenta ante una neumonía, ya que cada grupo de edad se relaciona con unos microorganismos concretos.

Cómo se produce

Existen varios mecanismos de entrada de los agentes infecciosos:

  • Por microaspiración broncopulmonar a partir de las secreciones orofaríngeas: es el mecanismo más frecuente en la producción de neumonías.
  • Por inhalación desde el aire de aerosoles contaminados (mecanismo más frecuente de neumonías víricas, por Coxiella, Legionella, Micoplasma o Chlamiydia).
  • Por diseminación sanguínea (neumonía por Stapilococcus en adictos a drogas por vía parenteral).
  • Por contigüidad, a partir de infecciones de estructuras u órganos cercanos al pulmón desde el exterior, a partir de heridas o tras cirugía (excepcional).

En todos estos casos se produce una alteración de los mecanismos de defensa pulmonares, así como una presencia excesiva de microbios que sobrepasan estos mecanismos.

Síntomas de neumonía

En función de si el contagio ha sido o no en el hospital, se distinguen dos grandes grupos de neumonías:

Neumonía contagiada fuera del hospital

  • Síndrome típico: Viene precedido de un cuadro viral después del cual se inicia de forma brusca fiebre elevada, tos productiva, dolor pleurítico en punta de costado que aumenta con la tos y con la inspiración profunda, escalofríos y disnea. En un 10-15% se puede identificar un herpes labial. Es característica de Streptococcus pneumoniae y de Haemophilus influenzae.
  • Síndrome atípico: Inicio más insidioso, con fiebre sin escalofríos, tos irritativa y síntomas extrapulmonares como cefalea, mialgias, artralgias, dolor de garganta, náuseas, vómitos y diarreas. Es típico de Micoplasma pneumoniae y Chlamydia.

En ancianos, esta diferenciación no sueles ser tan clara, pudiendo presentarse una neumonía sin fiebre ni escalofríos ni disnea, y cursar con alteraciones del estado de consciencia y otros síntomas y signos inespecíficos.

Neumonía contagiada en el hospital

Puede presentarse de forma similar a las neumonías extrahospitalarias, ya sea como la forma típica con fiebre, escalofríos y tos productiva o en otras ocasiones, la clínica es muy escasa y de inicio más lento. Según la patología de base del paciente ingresado, predominan unos agentes infecciosos u otros, por ejemplo, es frecuente la neumonía por E.coli en diabéticos.

Diagnósticar neumonía

Se requiere la realización de una radiografía de tórax ante la sospecha de una neumonía para poderla diagnosticar. Las neumonías extrahospitalarias típicas, se presentan con un patrón característico que es el de una condensación alveolar con broncograma aéreo (80% de los casos en forma de crepitantes pulmonares). Las atípicas se presentan radiológicamente con un infiltrado intersticial, siendo característica la disociación clínica radiológica (la exploración física suele ser normal).

El examen de esputo tiene una rentabilidad baja, ya sea por la contaminación normal de la flora orofaríngea como por la administración previa de antibióticos. Sólo es positivo en la mitad de las neumonías bacterianas.

No existen patrones radiográficos concretos que permitan identificar el agente infeccioso.

Existen técnicas inmunológicas para intentar identificar los agentes infecciosos a partir del esputo la sangre y la orina.

Tratamiento

Consiste en la utilización de antibióticos en función del paciente a tratar, que puede ser empírico (no se conoce el germen causal) o específico si se ha reconocido el agente infeccioso. El tratamiento antibiótico debe acompañarse de una serie de medidas generales como el reposo, dejar de fumar, hidratarse y tomar analgésicos para la fiebre y/o el dolor pleurítico.

En casos en los que el paciente cumple dos más criterios de los siguientes : alteración importante en la radiografía de tórax (afectación de más de un lóbulo o bilateral, derrame pleural o cavitación pulmonar), problemas para seguir el tratamiento en el domicilio, falta de tolerancia al tratamiento oral, descompensación de su enfermedad de base y/o inmunodepresión, debe ser derivado a un centro hospitalario para su tratamiento.

En las neumonías intrahospitalarias el tratamiento se basará en los resultados de los cultivos de la muestra de esputo. Suelen ser tratamientos de hasta 21 días de duración. En el caso de las neumonías adquiridas en la comunidad, el tratamiento suele ser empírico con una duración de 7-10 días.

Prevención

Existe una vacuna de eficacia moderada, con un 60% de efectividad. Está indicada en adultos mayores de 65 años y en niños mayores de 2 años y en adultos con alto riesgo de infección por neumococo : asplenia, insuficiencia renal o síndrome nefrótico, anemia de células falciformes, HIV, inmunodeprimidos, fibrosis quística, diabetes mellitus, transplantados, alcoholismo, cirrosis hepática, neumopatías crónicas, enfermedades cardiovasculares, portadores de fístulas de LCR.

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