4 Min de lectura | Todas nuestras necesidades o preocupaciones tienen respuesta en Internet, la salud, también. Así lo demuestra un reciente estudio, según el cual el 88% de los españoles se autodiagnostican consultando en internet, en lugar de buscar la opinión de un médico. De aquí surge el término cibercondría.

La cibercondría, también denominada hipocondría digital, es la búsqueda constante de información relacionada con la salud en Internet. Dicha búsqueda se fundamenta en la percepción de síntomas que cree padecer la persona.  El 70% de las búsquedas las realizan mujeres, frente al 57% de las realizadas por varones.

A raíz de esta búsqueda sin tregua, la persona con cibercondría interpreta síntomas leves o sensaciones corporales normales, como indicadores de alguna enfermedad grave, lo que aún dispara más su ansiedad, entrando así en un bucle infinito; a más angustia, más búsqueda, y a más búsqueda, más angustia.

¿Puede convertirse en un problema?

Se convierte en un verdadero problema cuando no sólo se recurre a Internet para el autodiagnóstico, sino que se utiliza para la automedicación. Un navegador web termina realizando las funciones que debería realizar un facultativo, con los peligros que esto comporta.

Según una investigación realizada por el British Medical Journal, la mayoría de los verificadores que encontramos en Google suelen ser erróneos, lo que por un lado aún dispara más la ansiedad en el paciente y, por otro, impide que consulte a un médico sus síntomas.

La mayoría de los síntomas que experimenta el paciente suelen ser benignos, pero debido al desconocimiento médico, son interpretados erróneamente, atribuyéndole un significado mucho más grave del que tienen realmente, generando una espiral de pánico. Un problema especialmente grave para las personas hipocondríacas.

¿Cómo y porqué se manifiesta la cibercondría?

Gracias a las nuevas tecnologías, casi todas las personas tienen al alcance de la mano Internet, incluso hay personas que no son capaces de salir de casa sin el móvil. La accesibilidad es una de las principales causas, disponer de información inmediata e infinita cuando queremos.

Por otro lado, el alivio del descarte, es decir, el haber descartado un problema grave en algún momento, tranquiliza a la persona y refuerza su conducta, lo que le llevará a repetir la búsqueda ante nuevos síntomas.

En la actualidad, está búsqueda incesante se ha visto incrementado por la preocupación por la salud debido a la crisis del COVID19.

El comportamiento más habitual de una persona que sufre cibercondría, es:

  • Búsqueda insaciable de información en internet
  • Ideas obsesivas recurrentes
  • Preocupaciones catastrofistas
  • Autoexploración física constante
  • Ansiedad, ataques de pánico, insomnio, somatizaciones, etc.
  • Miedo a ir al médico por si le confirma su diagnóstico, ya que suele ponerse en lo peor.
  • Búsqueda de una segunda opinión en Internet por no estar conforme con el diagnóstico del médico.

Cibercondría o hipercondría digital: forendoscopio y teclado de ordenador

5 Pautas para aprender a gestionarlo

Cambia el enfoque

Internet debería ser entendido como un lugar de consulta, y los médicos como los encargados de establecer un diagnóstico. No conviene autodiagnosticarse, ni automedicarse bajo ningún concepto.

Limita tu acceso a la información

Buscar permanentemente información es uno de los activadores más evidentes de la ansiedad. Pon límites, por ejemplo, limitar el número de búsquedas y solo a webs avaladas científicamente. Aunque es preferible buscar un ratito al día para abordar tus preocupaciones por escrito. Si te invaden dudas a lo largo del día, aplázalas a ese momento y descarga ahí tus angustias en vez de buscar información constantemente.

Fuentes médicas contrastadas

Si no tenemos formación médica, carecemos del contexto y referencias necesarias para cribar correctamente la información fiable, por lo que llenamos los vacíos con más preocupación. La entidad o profesional que firme el artículo ha de tener validez demostrada.

Por otro lado, evita leer la información en diagonal. En ocasiones saltamos de una web a otra sin acabar de comprender lo que necesitamos saber, lo que aún angustia más.

Confía en tu médico

Elige un médico que te dé absoluta confianza y vuelca en él todas tus dudas.

No entres en segundas o terceras opiniones para que cuadren con tus búsquedas. Una duda siempre abre otra duda, así que deposita credibilidad en tu profesional de referencia.

Identificar porqué tienes esa necesidad

¿Hay otras preocupaciones en tu vida actualmente que puedas estar enmascarando en tus preocupaciones físicas? A menudo creamos miedos “barrera” que nos impiden ver otros que nos asustan más, por ejemplo, el miedo al divorcio. Centra tu atención en otros temas que no tengan que ver con salud. Implícate en ellos. Hobbies, deporte, naturaleza, relajación…

 

Lo que debes saber…

  • Es la búsqueda constante de información relacionada con la salud en internet, que está fundamentada en la percepción de síntomas que se padecen o se creen padecer.
  • Es básico leer únicamente fuentes médicas contrastadas y leer la información al completo.
  • Conviene tener un médico de confianza al que poder consultarle cuando necesitemos, en lugar de recurrir a internet.

 

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Cristina Agud

Psicóloga sanitaria y psicoterapeuta
Colaboradora en  Teladoc Health