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Cáncer de próstata

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¿Qué es?

El cáncer de próstata supone un problema de salud pública de primera línea, con cerca de 700.000 varones diagnosticados al año en el mundo. Se trata de la segunda neoplasia en mortalidad después del carcinoma broncopulmonar. Los estudios autópsicos demuestran una incidencia de cáncer de próstata de 30-40% en varones de 60 años, alcanzando el 60-70% a los 80 años. Generalmente se produce en las áreas periféricas de la próstata y su crecimiento es lento

¿Cómo se produce?

El cáncer de próstata tiene un origen multifactorial incluyendo factores endocrinos, genéticos y ambientales. La dieta grasa y el consumo excesivo de carne ha sido asociado con un modesto aumento del riesgo cancerígeno y el consumo de vegetales está asociado a una disminución de la incidencia. Existe una razonable certeza de la relación inversa entre polifenoles (frutas, te verde, vino tinto) y el riesgo de cáncer de próstata. La incidencia del cáncer de próstata está íntimamente ligada a la edad, la raza (más frecuente en raza negra) y la historia familiar.

Sintomatología

Actualmente es un tumor que se suele diagnosticar en momentos muy precoces de la enfermedad por lo que raramente produce síntomas.

 

Hace años cuando el tumor era diagnosticado más tardíamente, los síntomas que se producían eran debidos al crecimiento de una masa en la salida de la vejiga, es decir sintomatología obstructiva miccional, condicionada por chorro flojo y entrecortado, polaquiuria, micción dolorosa y dificultad para vaciar la vejiga

 

En algunas ocasiones el paciente puede debutar en forma de hematuria.

 

En casos mucho más avanzados el dolor óseo puede ser el síntoma guía al existir afectación metastásica del hueso con posibilidad de fracturas patológicas y dolor óseo intenso.

Diagnóstico

El diagnóstico precoz del cáncer de próstata se basa en la realización del PSA (antígeno prostático específico) determinado en sangre y un tacto rectal. El PSA no es específico del cáncer de próstata y puede verse elevado en otras patologías como la Hipertrofia prostática benigna y la prostatitits. Por encima de 4 ng/ml de PSA puede existir la sospecha de cáncer y se utiliza la ratio PSA para diferenciarlo del aumento de PSA debido a Hipertrofia prostática benigna.

 

El Tacto rectal puede encontrar una nodulación indurada en la zona periférica de la próstata sospechosa de cáncer o incluso una invasión pétrea de toda la próstata.

 

Para confirmar la sospecha de cáncer de próstata se realiza una biopsia prostática transrectal, guiada por un ecógrafo transrectal. El diagnóstico anatomopatológico nos dará el grado de agresividad del tumor según el sumatorio Gleason que va de 1 a 10, siendo 10 el más agresivo. El sistema de Gleason se basa en el patrón de diferenciación glandular y en el patrón de crecimiento del tumor a pequeño aumento. Se valoran los dos patrones de crecimiento más frecuentes por separado, definiendo un patrón primario y un patrón secundario

 

En algunos casos es necesario realizar más de una biopsia cuando los valores de PSA se mantienen elevados y la biopsia previa es negativa. Existen marcadores moleculares muy nuevos (PCA3), que permiten detectar el ARN de la próstata tras masaje prostático, y permiten conocer la probabilidad de tener o no un cáncer de próstata.

 

Una vez diagnosticado de adenocarcinoma de próstata puede ser necesario realizar estudio de extensión mediante gammagrafía ósea y/o TAC según los niveles de PSA y el grado Gleason.

Tratamiento

El tratamiento del cáncer de próstata tiene muchas posibilidades y debe individualizarse cada tratamiento para cada paciente, según el grado de afectación del tumor y los parámetros clínicos que le acompañan. Las diferentes opciones terapéuticas que se pueden realizar son: Prostatectomía radical quirúrgica, braquiterapia prostática, radioterapia, tratamiento con hormonas para conseguir una castración, crioterapia prostática e incluso vigilancia expectante. Existen fármacos quimioterápicos de segunda línea, cuando la hormonoterapia no es efectiva.

 

La prostatectomía radical se puede realizar vía abierta, laparoscópica o robótica y se basa en la exéresis quirúrgica de toda la glándula prostática con las vesículas seminales. Los principales efectos secundarios son la posibilidad de incontinencia y disfunción eréctil. Se puede realizar cuando el tumor está localizado en la próstata y, en casos seleccionados, cuando está localmente avanzado.

 

La braquiterapia se basa en la implantación en la próstata de semillas radioactivas para destruir el tumor. Se reserva esta técnica para casos poco agresivos y organoconfinados.

 

La radioterapia externa se realiza en casos de tumores localmente avanzados o pacientes que tiene indicación de cirugía pero no pueden someterse a ella por otras razones, y en casos de recidiva local post cirugía.

 

La crioterapia (congelación) de la próstata se reserva a casos que han fallado a otras técnicas y pacientes de edad avanzada.

 

Tanto la hormonoterapia como la quimioterapia son para casos en que el tumor progresa a pesar de otros tratamientos y en estadíos de enfermedad metastásica.

Medidas preventivas

No existen medidas preventivas claramente definidas, aconsejándose dietas bajas en grasas y altas en antioxidantes, Vitamina E, Selenio y Zinc para disminuir las tasas de cáncer.

 

La mejor medida preventiva pasa por un control anual del PSA, para poder detectar el cáncer en fases muy precoces y curables.

 
 

Dr. Oriol Angerri Feu

Especialista en Urología

Médico colaborador con Advance Medical
 

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