Leucemia linfática aguda

//Leucemia linfática aguda

Leucemia linfática aguda

¿Qué es? Los leucocitos o glóbulos blancos son las células que participan en la defensa del organismo. Dentro de los leucocitos encontramos diferentes tipos, como los polimorfonucleares, los linfocitos o los monocitos, cada uno de ellos con una función determinada […]

¿Qué es?

Los leucocitos o glóbulos blancos son las células que participan en la defensa del organismo. Dentro de los leucocitos encontramos diferentes tipos, como los polimorfonucleares, los linfocitos o los monocitos, cada uno de ellos con una función determinada dentro del sistema inmunitario.

 

Los leucocitos se originan en la médula ósea, a partir de unas células inmaduras denominada blastos que van diferenciándose hasta crear los diversos tipos de leucocitos. Cuando se produce, por diferentes causas, una pérdida de los mecanismos de control de la proliferación de estos glóbulos blancos se habla de leucemia, es decir, un cáncer de leucocitos y sus blastos precursores.

 

En función del tipo de blastos que intervengan en la leucemia se distinguen leucemias linfáticas, si intervienen los linfoblastos, los precursores de los linfocitos, o bien de leucemias mieloides,  si son los precursores de los hematíes, las plaquetas y del resto de leucocitos las células que originan el cáncer.

 

Asimismo, en función de su instauración y de la proporción de células maduras e inmaduras que intervengan en la leucemia, ésta puede ser aguda, con un predominio de las formas inmaduras y una evolución veloz, o bien crónica, con un mayor número de células maduras y una progresión más lenta.

 

Por lo tanto, cuando un paciente padece un cáncer de las células hematológicas donde existe un predominio de células inmaduras precursoras de los linfocitos, se clasificará dicha patología como una leucemia linfática aguda.

¿Cómo se produce?

La leucemia linfática aguda es más frecuente durante la infancia que en la vida adulta, con un pico de mayor incidencia entre los 2 y los 4 años de edad. Puede aparecer en edades adultas, cosa que implica un peor pronóstico.

 

Los factores a tener en cuenta como causas posibles de este tipo de leucemias son:
 

  • Factores genéticos, es decir, alteraciones de los cromosomas que predisponen a la aparición de estas enfermedades.
  • Radiaciones ionizantes, como en el caso de la radioterapia a altas dosis o la exposición a radiaciones nucleares no controladas.
  • Ciertas sustancias químicas, como por ejemplo benceno, sustancias alquilantes, nitrosoureas o cloramfenicol.
  • Infecciones por algunos tipos de virus, concretamente ciertos retrovirus.

La exposición a estos factores de riesgo, así como la predisposición genética existente, hace que se produzcan mutaciones en determinados genes, especialmente en aquellos que controlan tanto los mecanismos de proliferación celular, es decir, la capacidad de las células para reproducirse, como en los genes encargados de mediar la muerte celular programada, el proceso mediante el cual las células agotadas, viejas o enfermas mueren para dejar paso a nuevas células. Si estos mecanismos se alteran, tendrá lugar una formación exagerada de células que serán inmaduras, pues se reproducirán antes de haber alcanzado la madurez, y que además no estarán sometidas a la muerte celular programada, por lo que seguirán reproduciéndose constantemente. Este hecho, común a todos los cánceres, se da también en la leucemia linfática aguda.

 

Como los linfoblastos que se están reproduciendo descontroladamente se generan en la médula ósea, estas células irán ocupando todo el espacio medular, de manera que el resto de células no afectadas verá disminuido su número y se reproducirán menos, motivo por el cual en la leucemia linfática aguda se puede dar anemia, plaquetopenia y un descenso de los leucocitos que no están afectados por el cáncer.

 

Los linfoblastos cancerosos pasan a la sangre y desde ahí pueden colonizar otros territorios, principalmente ganglios del sistema linfático, pero también el bazo, el hígado u otros órganos.

 

Dentro de las leucemias linfáticas agudas se diferencian:

 

  • Tipo 1, con linfoblastos de pequeño tamaño; representa el 75% de los casos y es la de mejor pronóstico.
  • Tipo 2, con linfoblastos de tamaño grande; se da en un 20% de los casos.
  • Tipo 3, con precursores de los linfocitos B, es solo el 5% de las leucemias linfáticas agudas; se denomina también leucemia linfática aguda de tipo Burkitt.

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2018-06-10T11:25:16+00:0030 julio, 2016|

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