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Quesos, muchos donde elegir

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LO QUE DEBES SABER…

 

  • Al existir gran variedad de quesos podemos encontrar ejemplares para todos los gustos y necesidades, desde los más curados y fuertes a los ligeros quesos frescos desnatados.
  • Son productos ricos en proteínas de alto valor biológico, calcio, fósforo… pero también en grasas, colesterol y sodio, por lo que en algunos casos debe limitarse su consumo.
  • Son ideales para lograr una correcta ingesta de calcio en niños, embarazadas, personas con osteoporosis…

De suave y ligero, a fuerte y concentrado

Bajo el nombre de queso se agrupan una variedad increíble de alimentos parecidos pero diferentes. Todos tienen características en común pero tanto nutricional como organolépticamente (desde el punto de vista de los sentidos, olor, sabor, textura…) las diferencias entre unas variedades y otras puede llegar a ser enorme. Mientras que un queso muy curado tiene poca proporción de agua y sus nutrientes están muy concentrados, un queso fresco tiene mucha más agua y por ello el mismo peso y volumen nos proporciona menos energía y nutrientes.Quesos

 
En este sentido, su composición puede variar inmensamente:
 

  • Un queso tipo Burgos tiene unas 200 Kcal, 12 g de proteína y 340 mg de calcio por 100 g.
  • Un manchego tiene 430 Kcal o más y 30 g de proteína por 100 g.
  • Un emmenthal aporta 1200 mg de calcio por 100 g.

En general los quesos tienen en común su aporte de calcio, proteínas de alto valor biológico, grasas (principalmente saturadas) y colesterol, sodio y fósforo.

Cómo tomarlo

Las formas de tomar queso son tan diversas como sus distintas variedades. Desde la tradicional tapita de queso curado acompañando un vino, hasta el queso fundido sobre una pizza o el queso que sirve para preparar una deliciosa tarta o para tomar como postre con un poco de miel, pasando por el gratinado sobre unos canelones y el relleno de una pasta fresca. ¡Dejemos volar la imaginación!
 

¿A QUIÉN CONVIENE Y A QUIÉN NO?

 
Se aconseja para:
 

  • Personas con necesidades elevadas de calcio como niños, embarazadas, personas con osteopenia o osteoporosis, etc.
  • Enfermos con anorexia y/o caquexia (estado de desnutrición), como enfermos oncológicos en los que se deben aportar gran cantidad de nutrientes en poco volumen de alimentos. En este caso optaremos por quesos curados.
  • Los quesos frescos bajos en grasa son aconsejables para personas en régimen de adelgazamiento puesto que aportan calcio y proteínas con pocas grasas.

No resultan adecuados en caso de:
 

  • Personas con patología cardiovascular y/o colesterol sanguíneo elevado. El tipo de grasa de los quesos es fundamentalmente saturada, lo que favorece el incremento de colesterol sanguíneo y la formación de placas de ateroma. Por ello su consumo en estos casos debe ser limitado y fundamentalmente a base de los quesos más bajos en grasas.
  • Los quesos curados no son recomendables en caso de sobrepeso u obesidad pues son alimentos que proporcionan gran cantidad de grasa en poco volumen y peso de alimento.
  • Igualmente los quesos curados y especialmente los más secos tienen cantidades de sodio elevadas y por ello no convienen a las personas con hipertensión arterial .

Consejos de compra y conservación

Como en cualquier producto debemos comprobar visualmente su integridad y su aspecto: controlar el buen estado del envase y/o la corteza, asegurarnos de que la fecha de caducidad es suficientemente lejana, etc.
 
Los quesos curados no requieren condiciones de conservación demasiado especiales. Es preferible guardarlos en un lugar fresco, seco y resguardo de la luz. Una vez empezados, si la temperatura ambiente es elevada o si los cortamos en lonchas, será preferible guardarlos en frío. Los quesos frescos, los de untar o los quesitos sí que deben conservarse siempre en la nevera. En general, el queso debe envolverse en papel parafinado y en un recipiente plástico que evite que se seque y no coja aroma de otros productos.

 

LA RECETA

Torta de ricota con espinacas
 
Ingredientes:
 

  • Una base de hojaldre
  • 1/2 Kg de espinacas
  • 250 g de queso ricota
  • 2 huevos
  • Mantequilla
  • Sal

Preparación:
 

QuesosPrecalentar el horno a 180ºC, untar una fuente redonda con mantequilla para que no se pegue la masa y cocer las espinacas. Luego escurrirlas muy bien. Batir los huevos, introducir en un bol las espinacas y el queso ricota, remover bien, añadir los huevos batidos y mezclarlo todo. Extender la masa en la fuente con los bordes elevados para que la mezcla no desborde. Ésta la introduciremos a continuación extendiéndola sobre la masa de forma homogénea. Por último, sólo queda cocer la torta en el horno durante unos 25 o 30 minutos.

 
 
Mercè Gonzalo

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos

Nutricionista consultora de Advance Medical

 

Quesos, muchos donde elegir was last modified: septiembre 21st, 2016 by canalSalud

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