¿Qué es?

También se conoce con el nombre de luxación congénita de cadera. En esta situación la cabeza del fémur sale de su cavidad en la pelvis.

La displasia de cadera se refiere a un amplio espectro de deformidades de la cadera que se presentan en el recién nacido o bien se desarrollan durante la infancia e incluyen:

  • Luxación de la articulación de la cadera

  • Subluxación: pérdida parcial del contacto normal entre el fémur y la pelvis

  • Cadera luxable: cuando mediante una manipulación podemos luxar la cadera

  • Displasia acetabular: pequeñas anomalías de la forma de la articulación de la cavidad articular

Causas

Es causada por muchos factores. La luxación congénita de cadera es más frecuente en algunas familias. La postura intrauterina durante el embarazo juega un papel importante, como la presentación de nalgas.

Los factores de riesgo para padecerla son: primer hijo, sexo femenino, antecedentes familiares, presentación de nalgas y presentar otras deformidades posturales asociadas de pies o cuello.

Diagnóstico

En la exploración del recién nacido se puede detectar precozmente la luxación congénita de la cadera mediante las maniobras de Barlow y Ortolani.

Cuando se sospecha se debe realizar una ecografía de caderas. A partir de los seis meses de vida se deben realizar radiografías, la ecografía no sirve de nada.

Muchos recién nacidos tan sólo presentan una inestabilidad de la cadera durante las primeras semanas de vida que desaparece de forma espontánea.

Síntomas

Tan solo darán síntomas en el niño mayor las displasias de cadera que no hayan sido detectadas ni tratadas en los primeros meses de vida.

En el niño mayor afectado se observa cojera, una extremidad más corta que la otra.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es recolocar la cadera en su sitio para que se desarrolle normalmente sin deformidades.

Los niños que presentan inestabilidad de cadera más allá de las tres primeras semanas de vida o una luxación completa, han de ser tratados. En una primera fase, para reducir la cadera, se debe colocar una férula de abducción (Paulik o Tubingen) que mantiene las caderas abiertas y el fémur en su sitio. En muchos casos este es el tratamiento definitivo.

Si en tres semanas no se consigue el objetivo se debe optar por colocar un yeso para inmovilizar la cadera.

En los niños mayores de 18 meses en los que no se ha conseguido un resultado adecuado del tratamiento anterior se debe realizar un tratamiento quirúrgico.

Si el diagnóstico y el tratamiento se realizan durante los tres primeros meses de vida la evolución es buena y el niño queda sin secuelas.

Cuanto más tarde se detecta el problema más secuelas quedarán en el niño y la cojera será permanente.

Dra. Esther Martínez García

Especialista en Pediatría

Médico consultor de Advance Medical