El fenómeno de Raynaud es la presencia de cambios de coloración en las regiones más distales de las extremidades, generalmente en los dedos de las manos. Los cambios de coloración siguen un orden: inicialmente aparece palidez cutánea, seguida de cianosis y finalmente de rubor (enrojecimiento). Cuando el fenómeno de Raynaud aparece de forma aislada, sin enfermedad asociada, se conoce con el nombre de enfermedad de Raynaud.

La enfermedad de Raynaud aparece en mujeres entre los 10 y los 30 años, con frecuencia emocionalmente sensibles y en ocasiones asociado a migraña. En el síndrome de Raynaud, el fenómeno de Raynaud se asocia a una enfermedad que actúa como desencadenante.

¿Cómo se produce?

La causa de la enfermedad de Raynaud es desconocida, aunque la herencia juega un papel importante.

El síndrome de Raynaud se correlaciona con diferentes entidades que pueden actuar como desencadenante del fenómeno como pueden ser: microtraumatismos repetidos (por ejemplo, pianistas), enfermedades del colágeno como la esclerodermia, enfermedad arterial oclusiva como las trombosis o embolias, discrasias sanguíneas como la crioglobulinemia, intoxicaciones por fármacos o metales, síndromes compresivos, enfermedades del sistema nervioso y otras.

Sintomatología

En la enfermedad de Raynaud las crisis de los cambios de coloración ya descritas del fenómeno de Raynaud, aparecen en relación a la exposición al frío y en situaciones de estrés emocional, a menudo de forma bilateral y con predominio en las extremidades superiores. Entre las crisis los pacientes presentan leve frialdad en las extremidades con discreta hiperhidrosis (aumento sudoración).

Cuando se trata de un síndrome de Raynaud, la presentación puede ser unilateral y no tan relacionada con el frío o con estados emocionales.

Diagnóstico

El diagnóstico del fenómeno de Raynaud es clínico, relativamente sencillo por unos síntomas muy característicos. La dificultad radica en diferenciar una enfermedad (sin causa clara) o un síndrome (secundario) de Raynaud. Para ellos se debe realizar un detallada historia clínica junto a un análisis minucioso de las posibles causas.

Puede ser de utilidad la realización de un análisis de sangre completo para descartar sobretodo enfermedades reumáticas asociadas así como la realización de una radiografía para evaluar la presencia de síndromes compresivos como la costilla cervical.

Tratamiento

En la mayoría de los casos se trata de episodios leves que no requieren tratamiento salvo el evitar el frío, las situaciones de estrés emocional y el tabaco que actúa en todos los casos como agente nocivo para la circulación sanguínea.

En casos secundarios, se debe tratar la causa subyacente. En algunos casos puede ser necesario el uso de tratamiento farmacológico, como los antagonistas del calcio, siendo el nifedipino el de elección.

La intervención quirúrgica con bloqueo simpático se reserva para los casos graves, cuando no hay respuesta al tratamiento farmacológico o las crisis son cada vez más frecuentes e intensas.