¿Qué es el minoxidil?

El minoxidil es un fármaco que funciona relajando la musculatura lisa que recubre las arterias, especialmente a nivel de las arteriolas, produciendo vasodilatación, es decir, aumento del calibre de los vasos sanguíneos afectados. Este medicamento comenzó a utilizarse a finales de los años 70 como tratamiento de la hipertensión arterial en comprimidos, y no fue hasta unos años más tarde cuando se observó que su uso producía hipertricosis, es decir, excesivo crecimiento del vello, lo que motivó que se estudiase su potencial uso como tratamiento de la alopecia.

Actualmente, su uso más común es como tratamiento tópico de la alopecia, aunque sigue aprobado como tratamiento de la hipertensión en algunos casos puntuales en que su manejo resulta muy complejo.

¿Cómo usarlo?

Se recomienda su empleo de forma tópica, como loción preferiblemente a una concentración del 5%, aplicándolo cada 12 horas en las zonas afectadas por la alopecia.

Se ha estudiado también su uso como tratamiento oral, en pastillas, para la alopecia, pero de momento sus beneficios no superan al tópico, además de producir un mayor número de efectos adversos, por lo que se continúa prefiriendo como loción.

¿Tiene efectos secundarios?

Como todos los fármacos, el minoxidil puede tener efectos adversos. Al principio de su uso se puede notar un aumento de la caída del pelo, que es transitorio y cede al continuar su uso.

Las reacciones adversas más frecuentes del minoxidil tópico son las alteraciones cutáneas de carácter leve en la zona de aplicación, como enrojecimiento, inflamación o descamación, que puede asociarse con escozor, picor o sensación de hormigueo, así como sequedad de la piel. En algunos casos esporádicos puede favorecer la aparición de acné.

Otras reacciones poco frecuentes, pero más relevantes, son la aparición de taquicardia, palpitaciones o hipotensión, por lo que deberían evitar su empleo las personas que padezcan alguna enfermedad cardiovascular importante. El minoxidil también puede producir en algunos casos raros dolor de cabeza, dificultad para respirar, disfunción eréctil o impotencia, dolor osteomuscular y molestias oculares y en los oídos.

Su uso no está recomendado en embarazadas, por ausencia de estudios sobre su seguridad en esta etapa, y está contraindicado durante la lactancia al pasar el fármaco a la leche materna.

¿Realmente funciona?

Estudios científicos han demostrado una evidencia importante de su efectividad en el tratamiento de la alopecia androgenética en hombres, y una evidencia aceptable para este mismo tipo de alopecia en mujeres. El minoxidil disminuye el tiempo que un cabello está en fase telógena, que es la fase previa a la caída del mismo, y aumenta el tiempo en el que está en fase anágena (fase de crecimiento del cabello), además de aumentar el grosor del pelo.

Es importante conocer que el efecto que se produce ocurre únicamente sobre los folículos pilosos existentes, pero no se generan nuevos folículos pilosos donde estos no están o ya han desaparecido. Es por eso que el tratamiento debe mantenerse de forma crónica e iniciarse de forma temprana tras detectar la alopecia androgenética. Si se suspende su aplicación, el efecto beneficioso cede en un tiempo comprendido entre tres y seis meses.

Por otro lado, el hecho de que el minoxidil no produzca la aparición de folículos pilosos nuevos limita su utilidad en los tipos de alopecia en los que el folículo piloso desaparece por completo y de forma irreversible, como ocurre en las alopecias cicatriciales. Por este motivo es interesante comentar con un médico, dermatólogo o un centro especializado en el manejo de la alopecia antes de iniciar este tratamiento.

 

Lo que debes saber…

  • Se recomienda su uso de forma tópica, como loción preferiblemente a una concentración del 5%, aplicándolo cada 12 horas en las zonas afectadas por la alopecia.
  • Se ha estudiado también su utilización como tratamiento oral, en pastillas, pero de momento sus beneficios no superan al tratamiento tópico, y sí produce un mayor número de efectos adversos, por lo que se continúa prefiriendo su empleo como loción.
  • El efecto que se produce ocurre únicamente sobre los folículos pilosos existentes, no se generan nuevos folículos pilosos. Por ello, el tratamiento debe mantenerse de forma crónica e iniciarse de forma temprana tras detectar la alopecia androgenética.

 

Dra. Ana Puche

Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria de Teladoc Health