3 Min de lectura | La caída del cabello o calvicie según estudios epidemiológicos  afecta al 50% de los varones de más de 50 años. En la mujer la caída del cabello también es motivo de preocupación habitual, en las que puede ser más evidente tras la menopausia o en determinadas situaciones de cambio hormonal.

No es de extrañar pues que la alopecia o pérdida de cabello en términos médicos sea una de las consultas médicas más frecuentes y a la que se ha destinado múltiples recursos, atención y tratamientos.

Alopecia androgénica

La calvicie común o alopecia androgénica es la forma más habitual de disminución de cabello. Tanto en hombres como en mujeres la calvicie común se debe a una predisposición genética heredada sobre la que actúan los andrógenos (hormonas sexuales masculinas). La calvicie común puede aparecer en cualquier momento de la vida del varón después de la pubertad.

  • En el hombre generalmente comienza con la pérdida de cabello en la zona fronto parietal (lo que denominamos “entradas”), para después perder el cabello de la coronilla y la zona encima de las orejas.
  • En la mujer suele manifestarse como  una pérdida más difusa del cabello y afecta más a la zona de la coronilla.

La alopecia androgénica es un proceso que aparece en personas sanas, es decir, no hay una enfermedad interna que la provoque.  Lo que ocurre en este tipo de alopecia es lo que se denomina “miniaturización progresiva” de los folículos del cuero cabelludo como consecuencia de la acción de los andrógenos. Esto provoca la aparición de un pelo fino, sin cuerpo, de menor densidad y que acaba desapareciendo. Existen otros tipos de alopecia debidas a otras causas como infecciones, tumores, quemaduras, cicatrices, etc que requieren un estudio y un tratamiento específico por parte del dermatólogo.

Tratamientos actuales para la calvicie

Existe una avalancha de tratamientos “milagrosos” destinados a recuperar el cabello perdido de los que se ha de desconfiar. Hoy en día se conocen sólo un determinado número de fármacos que han demostrado su eficacia y que le debe aconsejar el dermatólogo.

  • Tratamiento tópico: minoxidil. Es un fármaco que actúa estimulando el crecimiento del folículo piloso. Se aplica dos veces al día sobre el cabello seco.
  • Tratamiento oral: antiandrógenos como el finasteride (alopecia masculina) y el acetato de ciproterona (mejora el acné, el hirsutismo y la alopecia en la mujer).
  • Tratamiento quirúrgico: trasplante capilar, puede estar indicado en algunos tipos de alopecia en pacientes seleccionados.

Los dos primeros tratamientos deben realizarse de forma continuada al menos durante un año para valorar su respuesta, aunque la mejoría puede verse a partir de los 4-6 meses.

Fuera de estos tratamientos, las cápsulas y complejos vitamínicos destinados a fortalecer y evitar la caída del cabello no tienen eficacia científica demostrada.

Prevención y recomendaciones para la alopecia

No existe ninguna evidencia  de que el lavado frecuente del cabello, los tintes, gominas, espumas etc y en general los cuidados cosméticos provoquen un empeoramiento o influyan negativamente en la evolución de la alopecia. Aunque existen algunas rutinas que podemos seguir en nuestro día a día que podrían prevenir su desarrollo.

  • Seguir una dieta sana y equilibrada, rica en fruta y verdura.
  • Evitar el estrés.
  • Utilizar productos suaves para el cabello y mantenerlo limpio  y cuidado.
  • Emplear los fármacos bajo control e indicación médica.

Por ello, si notas que se te cae el cabello más de lo habitual y no crees que pueda ser por ningún motivo aparente, no dudes en recurrir a la asistencia médica especializada de tu Seguro de Salud MAPFRE. Si no sabes qué coberturas elegir, nosotros te informamos sin ningún compromiso.

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Dra. Eva Ormaechea Alegre
Especialista en Medicina Intensiva
Medico consultor de Advance Medical