Según un estudio publicado en la prestigiosa revista Farmacia Hospitalaria, el 79% de los incidentes por medicamentos se podrían prevenir. Estos son más frecuentes en niños preescolares (entre uno y cinco años) y están causados fundamentalmente por antibióticos. En todos los estudios, las intoxicaciones accidentales continúan siendo un problema reincidente en la seguridad en el uso de los medicamentos en los menores de cinco años.

Los servicios de urgencias pediátrica son lugares estratégicos para la detección de incidentes por medicamentos, ya que permiten recoger incidentes de los medicamentos recetados tanto en atención primaria como en atención especializada.

Estos datos indican la necesidad de implementar estrategias preventivas para evitar dichos accidentes en niños. Estas líneas de prevención deben ir dirigidas a los médicos prescriptores, reforzando la necesidad de adecuar de la prescripción a las características de los niños y adherirse a las Guías de Práctica Clínica, y por otro, a los padres o cuidadores, proporcionando información adecuada y fomentando campañas de educación que recalquen los riesgos de la automedicación e incidan en el correcto almacenamiento de los medicamentos en los domicilios.

Prescripción más delicada

La prescripción de fármacos en niños es especialmente delicada ya que son pacientes con una alta vulnerabilidad, sobre todo los niños muy pequeños, que presentan inmadurez de las funciones renal, hepática e inmunológica.

Además, la falta de ensayos clínicos en niños y la escasa información sobre dosis, seguridad, eficacia y uso clínico de muchos medicamentos en pacientes pediátricos complica más la toma de decisiones y la definición de dosis seguras.

Los errores más frecuentes

Los errores de medicación en niños son más frecuentes que en adultos y, además, el riesgo de que estos errores causen eventos adversos es hasta tres veces mayor. Los niños menores de 4-5 años y en particular los neonatos presentan un mayor porcentaje de errores.

Aunque los errores ocurren en cualquier ámbito asistencial, la incidencia parece ser mayor en las unidades neonatales, cuidados intensivos pediátricos y urgencias. El estrés y el cansancio o la mala comunicación con las familias por parte de los profesionales no juega a favor.

Estos errores ocurren con más frecuencia en la prescripción y en la administración, siendo un gran porcentaje de errores de dosificación.

Para prevenir los errores es fundamental por parte del médico prescriptor tanto en atención primaria como hospitalaria:

  • Indicar el peso en la prescripción: los fármacos en pediatría se ajustan por el peso del niño por lo que este parámetro es crucial en una correcta prescripción.
  • Escribir la dosis correctamente según la formulación farmacéutica a utilizar.
  • Realizar un doble chequeo de los cálculos de los medicamentos de alto riesgo (sobre todo en atención hospitalaria y en fármacos como los citostáticos para el tratamiento del cáncer).
  • Informar correctamente y asegurarse que los padres o cuidadores han entendido la prescripción.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) consciente de este gran problema ha lanzado la iniciativa “Medicación sin daño” que tiene como objetivo reducir los eventos adversos evitables por medicamentos en un 50% en cinco años.

Consejos para padres y cuidadores sobre el uso correcto de los medicamentos en niños

  • Tener registrado a qué fármacos es alérgico el niño.
  • Mantener una lista actualizada con los medicamentos que toma el niño, incluyendo vitaminas y productos nutricionales. Es interesante anotar:
  • El nombre de los medicamentos
  • La dosis
  • Cuándo y cómo debe tomarlos y durante cuánto tiempo.
  • Llevar la anterior información siempre que acuda al pediatra o a un servicio de urgencias para proporcionársela a los profesionales sanitarios que atiendan al niño.
  • Al recibir la prescripción del pediatra los cuidadores deben cerciorarse de que entienden la información, preguntando todas las dudas que puedan surgir. Es importante no quedarse con dudas antes de salir de la consulta o del hospital.
  • Si la receta es de un jarabe hay que tener claro con qué dispositivo y cómo debe dosificarlo, para que la dosis administrada sea la correcta.
  • Se debe utilizar siempre para cada medicamento la jeringa o cuentagotas que esté incluido en el envase y no deben usarse los dosificadores de otro medicamento. Esto es importante para evitar errores en la dosificación.
  • No se recomienda el uso de cucharas caseras para administrar los medicamentos, ya que el volumen que miden varía mucho de unas cucharas a otras.
  • Al comprar el fármaco se debe comprobar que el producto suministrado es el que el médico ha recetado.
  • Son muy interesantes los sistemas para recordar cuando tiene que administrar los medicamentos al niño: calendario, alarma en el móvil o apps específicas.
  • Los medicamentos deben guardarse fuera del alcance de los niños.
  • Ante cualquier duda puedes acceder al servicio de Orientación Médica 24 horas que los seguros de MAPFRE Salud ponen a tu disposición de forma gratuita.

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Lo que debes saber…

  • Las intoxicaciones accidentales continúan siendo un problema reincidente en la seguridad en el uso de los medicamentos en los menores de cinco años.
  • La Organización Mundial de la Salud consciente de este gran problema ha lanzado la iniciativa “Medicación sin daño” que tiene como objetivo reducir los eventos adversos evitables por medicamentos en un 50% en cinco años.
  • Al recibir la prescripción del pediatra los padres/cuidadores deben cerciorarse de que entienden la información, preguntando todas las dudas que puedan surgir.
  • Los seguros de MAPFRE Salud disponen de un servicio de Orientación Médica las 24 horas del día

Dra. Esther Martínez García

Especialista en pediatría de Teladoc Health