Al recorrer los pasillos de alimentación infantil de los supermercados encontramos muchos productos para los más pequeños cargados de vitaminas, minerales y demás nutrientes aparentemente imprescindibles en su crecimiento. Con tanto producto adaptado y específico por edades parece como si los pequeños de la casa no estuviesen suficientemente alimentados con una dieta convencional a base de alimentos “normales”, y fuese necesario complementar su dieta con todo tipo de productos.

Aceite de oliva

El nuevo alimento dirigido a los más pequeños de la casa es el aceite de oliva específico para niños. ¿Se diferencia en algo de los aceites de oliva ya existentes en el mercado?
Los productores afirman que está especialmente formulado para niños de hasta cuatro años de edad, por su alto contenido en ácido oleico, vitamina E, antioxidantes y su grado de acidez, (entre 0,01-0,02) que ayudan al crecimiento de los huesos, el cerebro y el sistema nervioso.
Pediatras y nutricionistas afirman que el aceite de oliva virgen extra aporta las mismas propiedades, y que no hay evidencia de que el grado de acidez influya en la mejoría de salud, simplemente le otorga la característica de un sabor más suave.
Por lo que no es necesario decantarse por este tipo de aceite, si lo que se busca es mejorar la salud de los niños. Los beneficios del aceite de oliva virgen extra para la salud están más que contrastados, solo queda que el niño acepte su sabor, a veces demasiado “fuerte”, pero basta con escoger variedades suaves como la oliva arbequina.

Leches de crecimiento

En los últimos años se han lanzado varias campañas publicitarias recomendando leches de crecimiento para niños de uno a tres años, promoviendo la idea de ser leches ideales y necesarias para un óptimo crecimiento, además de favorecer un mayor desarrollo intelectual de los más pequeños. A partir del año, el organismo del niño está preparado para asimilar una dieta variada que incluye la leche de vaca (a no ser que presente problemas de intolerancias o alergias).
Son varios los motivos que sugieren que las leches de crecimiento no son necesarias:

  • El aporte calórico de muchas de ellas es muy elevado.
  • Los nutrientes con los que pueden estar enriquecidas estas leches no son nutrientes que los niños de la Unión Europea presenten de manera deficitaria, por ello no son para nada necesarias.
  • Los nutrientes que sí pueden aparecer como deficitarios en algunos niños de la UE, se pueden obtener a través de una alimentación equilibrada sin necesidad de suplementar.

Por ello, igual que ocurre con el aceite de oliva para niños, no tiene sentido pagar dos o tres veces más por un producto que, aunque no es insano, no resulta necesario. Además, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) emitió un informe donde evaluaba los efectos de las leches infantiles enriquecidas o de crecimiento en los niños, concluyendo lo mismo que muchos de los profesionales de la nutrición, al considerar que dichas leches no son necesarias en la población sana.

Cereales para bebés

Las papillas de cereales son casi un imprescindible a la hora de empezar con la alimentación complementaria. Son cómodas, llevan todo lo que el bebé necesita y es lo que casi todo el mundo ofrece. Entonces, ¿dónde está el problema? Ni más ni menos, en la gran cantidad de azúcar que aportan muchas de ellas. Si leéis los ingredientes y encontráis la palabra: azúcar, miel o similares debería quedar absolutamente descartada. En el caso de las papillas sin azúcar añadido, deberemos tener en cuenta otro factor, ya que puede tratarse de papillas dextrinadas.
Estas papillas han sido sometidas al proceso de dextrinado, por el cual se “rompe” el almidón para facilitar su digestión. Rompiendo el hidrato de carbono en moléculas de diferentes azúcares la papilla se transforma en un alimento mucho más dulce, no se le añade azúcar, pero lo contiene de manera natural en un porcentaje mucho más elevado. Además, el bebé se va acostumbrando al sabor mucho más dulce del que en realidad tienen estos alimentos. También podemos encontrar papillas sin dextrinar, e incluso con cereal integral, que sería la opción más adecuada si decidimos escoger de papillas comerciales listas para el consumo. Su sabor no es dulce, es cereal de buena calidad y puede ser un producto infantil adecuado para los niños, eso sí, mucho más caro que comprar el cereal y prepararlo en casa. Y es que también pueden prepararse papillas con avena, arroz, maíz, mijo… y mezclarlo con leche una vez cocido. También pueden comprarse cereales tostados, sin añadidos y mezclarlos con la leche, maíz o trigo tostado, arroz “inflado”… fáciles de encontrar en tiendas a granel.

Yogures

Del mismo modo que el resto de alimentos para bebés estamos ante un producto totalmente prescindible y nada recomendable, pues su contenido en azúcar es elevadísimo. Hasta que pueda tomar yogur natural sin azúcar a partir de los nueve o diez meses en pequeñas cantidades, la opción debe ser siempre leche. Los yogures para bebés no están elaborados con 100% leche de continuación y además llevan otro tipo de aditivos, y de nuevo les estamos acostumbrando al sabor dulce, por lo que su consumo no aporta ningún beneficio.

Potitos de fruta

El potito de frutas aparece como la solución mágica para que los niños que no comen fruta la quieran comer, haciendo creer a las familias que es una buena solución. Pero no lo es. Nuevamente el gran contenido de azúcar añadido que aportan es exagerado y no enseñamos a comer a nuestros pequeños. Ofrecedle la fruta natural, entera o triturada, tarde o temprano si os ve comerla a vosotros, la comerá.

Galletas para bebés

Si desde el punto de vista de alimentación saludable, las galletas deben ser alimentos de consumo totalmente esporádico, ofrecer una galleta a un bebé menor de seis meses es un sin sentido. Tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) y resto de organismos oficiales, el bebé debe alimentarse a base de leche materna o de fórmula hasta los seis meses. Por tanto, ¿qué sentido tiene ofrecerle alimentos superfluos, cargados de grasas saturadas y azúcares, por el mero hecho de que empiece a masticar? Ninguno.

Conclusión

Diferenciar entre alimentos no necesarios, pero no perjudiciales, como el aceite de oliva para niños, la leche de continuación o las papillas sin refinar, no dextrinadas y sin azúcar, es una cosa, pues se paga más por el producto debido al packaging o a la comodidad de su consumo inmediato. Y otra es hacer creer que alimentos no saludables como las galletas, los potitos de fruta o los yogures para bebés son necesarios para un óptimo crecimiento, cuando claramente es todo lo contrario, pues su relación con un gran problema de salud está más que demostrada en nuestra sociedad. Nos referimos a la obesidad infantil.

Lo que debes saber…

  • Aceite de oliva “para niños”, leches de crecimiento… son productos por los que nos hacen pagar dos o tres veces más y, aunque no son insanos, no resultan necesarios.
  • Los yogures “para bebés” son un producto totalmente prescindible y nada recomendable, pues su contenido en azúcar es elevadísimo. Hasta que pueda tomar yogur (natural y sin azúcar) tenemos la leche.
  • No podemos hacer creer que alimentos como galletas, potitos de fruta o yogures para bebés son necesarios para un óptimo crecimiento, cuando su relación está más que demostrada con la obesidad infantil.