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Rizartrosis o artrosis del dedo pulgar

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La rizartrosis es artrosis en la base del pulgar que causa dolor, rigidez y pérdida de fuerza. Conoce síntomas, tratamientos y opciones de cirugía.

Resumen del contenido

  1. ¿Cuál es su causa y qué factores favorecen su aparición?
  2. ¿Qué síntomas produce?
  3. ¿Cómo se diagnostica?
  4. Tipos de tratamiento
    1. Tratamiento conservador
    2. Tratamiento quirúrgico
      1. Técnicas principales
  5. Prevención
  6. Lo que debes saber…

La rizartrosis es una artrosis de la articulación del pulgar (llamada trapeciometacarpiana), situada en la base del pulgar. Es más frecuente en mujeres, sobre todo a partir de los 40-50 años, y suele darse en la mano dominante. Es habitual en el sexo femenino por tener una mayor laxitud articular y presión mecánica en la articulación. En muchos casos, se presenta en ambas manos.

¿Cuál es su causa y qué factores favorecen su aparición?

La artrosis del pulgar se produce por el desgaste del cartílago situado entre los huesos trapecio (mano) y el primer metacarpiano (pulgar).

También puede darse de forma secundaria a una fractura sin consolidar en la base del metacarpiano. Esto genera una incongruencia articular que, con el tiempo, evoluciona hacia una rizartrosis sintomática.

Entre los factores predisponentes se incluyen:

  • Actividades repetitivas que involucren pinza fina o fuerza manual (costureras, mecanógrafas, planchado, carniceras…etc), las cuales producen una sobrecarga mecánica.
  • Traumatismos previos (fracturas, luxaciones).
  • Laxitud ligamentosa y diferencias anatómicas que generan mayor incongruencia articular en mujeres (por ejemplo, debido a enfermedades como la artritis reumatoide.
  • Obesidad y edad avanzada.

¿Qué síntomas produce?

La rizartrosis produce:

  • Dolor mecánico en la base del pulgar, que empeora al realizar movimientos de pinza o al girar objetos (como llaves o frascos), y que cede con reposo.
  • Rigidez articular, especialmente en etapas iniciales o tras períodos de baja actividad.
  • Inflamación local, a veces con sensación de hinchazón.
  • Deformidad, visible como prominencia ósea en la base del pulgar por subluxación del primer metacarpiano (pulgar en “Z”).
  • Pérdida de fuerza, lo que dificulta gestos cotidianos que requieren prensión manual.

Estos signos limitan progresivamente la función y alteran la calidad de vida.

Mano de persona adulta con cabestrillo protésico

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en los siguientes pilares:

  • Historia médica y síntomas referidos por el paciente.
  • Exploración física:
    • Pruebas positivas: test de Grind o palanca, habitualmente reproducen dolor en la TMC. Consiste en aplicar compresión y rotación, reproduce el dolor característico.
    • Deformidad y/o palpación dolorosa de la articulación, crepitación o inestabilidad.
  • Estudios de imagen:
    • Radiografía con proyecciones específicas permite observar el estrechamiento del espacio articular
    • La resonancia magnética se reserva para valorar estructuras blandas en casos seleccionados.

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Tipos de tratamiento

Tratamiento conservador

Se recomienda Iniciar siempre tratamiento con medidas conservadoras:

  • Educación funcional, protección articular (modificación de actividades: reducir movimientos repetitivos).
  • Fisioterapia personalizada (ejercicios de fortalecimiento, movilización pasiva…para fortalecer el pulgar)
  • Uso de férulas y ortesis (nocturnas o de trabajo), especialmente en estadios leves a moderados
  • Fármacos (AINES y analgésicos) e infiltraciones intraarticulares de corticoides en brotes agudos (con precaución por riesgo de debilitar cápsula articular), infiltraciones de ácido hialurónico o PRP.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía está indicada cuando falla el tratamiento conservador tras 36 meses, o si hay dolor significativo, deformidad o pérdida funcional persistente.

No hay una técnica quirúrgica universalmente superior; la elección se personaliza según edad, actividad, expectativas y anatomía del paciente.

Cuando exista dolor o limitación persistente, valorar cirugía adaptada al contexto individual, con técnicas como interposición, ligamentoplastia, artrodesis o prótesis.

Contar con unidades especializadas mejora los resultados funcionales.

El tratamiento debe ser individualizado considerando edad, actividad, expectativas y anatomía.

Técnicas principales

  • Artroplastia de resección-interposición (Burton-Pellegrini): resección del trapecio y uso del tendón FCR para interposición. Buena eficacia en alivio del dolor y recuperación funcional.
  • Ligamentoplastia (Eaton-Littler): reconstrucción del ligamento estabilizador usando FCR, indicada en etapas iniciales de laxitud articular.
  • Artrodesis trapeciometacarpiana: fusión del pulgar con placas o tornillos, ofrece estabilidad y fuerza en pacientes jóvenes o con alta demanda funcional. Inconvenientes: limitación de movimiento y riesgo de artrosis.
  • Osteotomía de la base del primer metacarpiano: poco frecuente, pero útil en deformidades anatómicas específicas.
  • Prótesis de articulación TMC (total joint arthroplasty): reemplazo articular con prótesis; permite mejor recuperación funcional temprana.

Tras la cirugía, se suele inmovilizar la articulación durante 3 semanas. Posteriormente, se inicia un programa de fisioterapia de 3 a 4 semanas en centros especializados para recuperar movilidad, fuerza y funcionalidad de forma gradual.

Prevención

Aunque no todos los casos son evitables, se puede retrasar su aparición o aliviar los síntomas con una serie de medidas:

  • Evitar movimientos repetidos y sobreuso del pulgar.
  • Realizar ejercicios para mantener fuerza y movilidad en la mano.
  • Uso de herramientas ergonómicas y descansos frecuentes durante tareas manuales exigentes.

Lo que debes saber…

  • La rizartrosis es una artrosis en la base del pulgar, frecuente en mujeres a partir de los 40 años.
  • Causa dolor, rigidez y pérdida de fuerza, dificultando tareas manuales cotidianas.
  • Se trata con fisioterapia, férulas y fármacos, y en casos avanzados, con cirugía personalizada.

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