Además de los cuatro tipos de leches de continuación clásicos (para prematuros; de inicio o tipo 1 -hasta los seis meses-, de continuación o tipo 2 -hasta los 12 o 18 meses-, de crecimiento o tipo 3 – de uno a tres años), las diferentes marcas ofrecen leches especiales adaptadas a algunas situaciones. Estas leches de continuación deben ser siempre aconsejadas por el pediatra, ya que no son la primera elección para ningún niño si no es justificado. Muchas tienen dos versiones: la de inicio y la de continuación, para adaptarse a la edad del bebé.

Tipos de leches de continuación

  • Leches sin lactosa (SL): para intolerantes a la lactosa, el azúcar de la leche.
  • Leches antirregurgitación (AR): para lactantes que vomitan mucho. Son formuladas con harina de algarrobo y otros espesantes para evitar las regurgitaciones.
  • Leches anticólico (AC): pueden estar parcialmente hidrolizadas (parte de las proteínas están rotas para que puedan digerirse mejor) y, así, minimizar las molestias intestinales.
  • Leches antiestreñimiento (AE): favorecen el tránsito intestinal en casos de dificultad en las deposiciones.
  • Leches hidrolizadas (AH): todas las proteínas de la leche están rotas para que los bebés alérgicos a la proteína de la leche de vaca puedan tener una opción para alimentarse.
  • Leches vegetales (soja y arroz): no son de primera línea y antes se utilizaban más que ahora. Están especialmente indicadas en alergia a la proteína de la leche de vaca.

Todas las leches artificiales deben estar envasadas en “atmósfera protectora”. Esto quiere decir que se ha sustituido el aire que rodea al producto en el envasado por un gas o mezcla de gases. Este sistema mantiene la calidad del producto durante más tiempo e incrementa su vida útil con la ventaja de no precisar aditivos o conservantes.

Etiquetado de las leches de continuación

El etiquetado es de suma importancia y debe de cumplir una serie de requerimientos y leyes. Por supuesto, deben incluir la formulación y sus componentes nutricionales, el modo de conservación y preparación de la leche, así como advertir sobre los riesgos para la salud en caso de un uso inadecuado. Además, como hemos dicho antes, no pueden competir con la leche materna, por lo que no pueden dar a entender ni que son mejores que la leche materna ni utilizar vocablos como “maternizada” o “humanizada”.

¿Cómo se preparan las leches de continuación?

El fabricante puede vender la leche en polvo o líquida (ya reconstituida). Las líquidas necesitan menos manipulación y son más prácticas, aunque también son más caras y existen menos variedad que de leches en polvo. En los casos en que sea en polvo, se debe reconstituir el agua. El agua no tiene que hervirse, pero si se recomienda que esté caliente . No hace falta que sea embotellada si tenemos un agua de grifo potable. En el caso de que el agua sea embotellada, ha de ser baja en sodio y poco mineralizada.

El patrón de oro

La leche materna, es el «patrón de oro», el referente que todas las leches artificiales quieren imitar. Pero ¿qué la hace tan especial? Lo principal es que es un alimento vivo y funcional. Esto es demostrable porque su composición es variable:

  • Cambia su composición a lo largo del día.
  • Cambia su composición durante la misma toma: presenta más grasa al final de la toma que al principio.
  • Cambia a lo largo de la lactancia: mayor contenido en proteínas, agua y sales minerales los primeros días de la lactancia, lo que se conoce como calostro, de manera que se va «adaptando» a las necesidades del niño a medida que va creciendo.
  • La leche de madre no suele alterar su composición incluso en circunstancias de malnutrición de la madre. Así se garantiza la supervivencia del bebé.

Este patrón tan cambiante y tan hecho a la medida para adaptarse al niño que crece es prácticamente imposible de imitar. Hasta el momento, como hemos comentado en los tipos de leches artificiales, se ha acordado realizar tres composiciones distintas: leches para prematuros, leches de inicio y leches de continuación.

Nutrición adecuada, óptima y funcional y las leches artificiales

La nutrición adecuada es la que aporta los nutrientes básicos para el desarrollo del individuo. En las leches estaríamos hablando de: lactosa, proteínas, grasa, vitaminas y minerales en las mismas proporciones que la leche materna. La nutrición óptima sería la que aporta, además de los nutrientes básicos de la leche materna, otros componentes de suma importancia para el desarrollo del niño en los primeros meses de vida, como los factores de crecimiento, nucleótidos, inmunoglobulinas, oligosacáridos, determinados aminoácidos como la taurina y la α-lactoalbúmina.

La unión de una nutrición adecuada con una nutrición óptima aportaría la denominada nutrición funcional o fórmula funcional. Esta fórmula es la que actualmente las autoridades sanitarias y asociaciones pediátricas avalan como la mejor opción para el lactante que no puede amamantar.

¿Cómo puedo dar la leche de continuación de la mejor manera?

Las últimas recomendaciones de las asociaciones pediátricas recomiendan que se ofrezca la leche de continuación de manera similar a la materna:

  • A demanda (en horario y cantidad)
  • Mirando, hablando al bebé y acariciándolo
  • Cambiar de brazo al niño en cada toma, para estimular ambos hemisferios cerebrales.
  • Cambiar de marca puede ser conveniente para que se acostumbre a diferentes sabores (como cuando toma el pecho, ya que la leche materna cambia de sabor en función de lo que coma la mamá).

¿Son necesarios los yogures adaptados con leche de continuación?

Todas las asociaciones pediátricas lo ratifican: son absolutamente innecesarios, ya que los bebés de menos de un año no necesitan consumir yogures que, además están llenos de azúcares, saborizantes y conservantes. Si se quiere ofrecer yogurt al bebé se puede hacer con yogurt natural (sin azúcar) a los ocho o nueve meses en pequeñas cantidades (unas cuantas cucharadas).

Cualquier duda que tengas sobre las leches de continuación MAPFRE Salud pone a tu disposición el Servicio de Orientación Médica 24 horas donde podrás realizar consultas referentes a la nutrición de tu bebé.

Lo que debes saber…
  • El patrón de la leche materna es tan cambiante y tan hecho a la medida para adaptarse al niño que crece es prácticamente imposible de imitar.
  • Las leches de continuación adaptadas a la edad del bebé (de los seis meses a los tres años), encontramos leches para necesidades especiales (sin lactosa, antiestreñimiento, anticólicos…)
  • Las últimas recomendaciones de las asociaciones pediátricas recomiendan que se ofrezca la leche artificial de manera similar a la materna (a demanda, acariciándole, hablándole y cambiándole de lado), además se aconseja cambiar de marca.