3 Min de lectura | La lactosa es conocida como el azúcar de la leche y para digerirla, el cuerpo necesita de unas enzimas llamadas lactasas. Cuándo las enzimas no son capaces de digerir éste azúcar, se produce una intolerancia.

La lactosa es un azúcar natural que está presente en la leche de los mamíferos (vaca, cabra, oveja, humana) y también puede encontrarse en muchos alimentos preparados.

Para digerirla el cuerpo necesita de unas enzimas llamadas lactasas, estas enzimas se producen en la mucosa del intestino delgado y son las encargadas de transformar la lactosa (disacárido) en dos monosacáridos (glucosa y galactosa). Cuando el intestino delgado no produce la cantidad suficiente de enzimas, el organismo no es capaz de digerir la lactosa y se produce una intolerancia.

¿Quiénes son más propensos a sufrir intolerancia?

La intolerancia a la lactosa se puede presentar en el momento del nacimiento, desarrollarse en la infancia cuando se introduce la leche de vaca en la dieta o más tarde en la etapa adulta.

La mayoría de la población mundial adulta tiene déficit de lactasa excepto la población del norte y centro de Europa. Parece que los países dónde las personas están acostumbradas a beber leche de los animales, presentan menos casos de intolerancia a la lactosa. Por el contrario aquellos países no acostumbrados al consumo de leche de animales presentan mayor intolerancia a la lactosa (asiáticos, americanos, esquimales…).

Síntomas de intolerancia a la lactosa

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingestión de productos que contienen lactosa y suelen ser gastrointestinales:

  • Gases
  • Flatulencias
  • Diarrea
  • Vómitos
  • Distensión abdominal
  • Etc.

¿Qué hago si soy intolerante a la lactosa?

En este caso hay que seguir un tratamiento dietético que consiste en suprimir la lactosa de la alimentación diaria.

  • Los quesos y yogures tiene menos cantidad de lactosa que la leche, ya que el proceso de fermentación disminuye su contenido. El yogur contiene un 30% menos de lactosa y el queso curado tiene muy poca cantidad de lactosa o casi nula. Los quesos curados y yogures siempre se deben introducir poco a poco y según tolerancia individual.
  • La lactosa se tolera mejor si se consume durante las comidas principales que si se toma de forma aislada.
  • Se debe determinar a partir de qué cantidad de leche o derivados se desencadenan los síntomas. Una cantidad que no se tolera, si se toma repartida en 2 o más tomas durante el día, puede tolerarse.
  • Es aconsejable leer atentamente las etiquetas de los alimentos. En la etiqueta se encuentra una lista de ingredientes, de más a menos cantidad.
  • Los medicamentos también pueden contener lactosa. Consúltelo con su médico.

Deficiencia de calcio en intolerantes a la lactosa

Para evitar la deficiencia de calcio, se debe ingerir alimentos alternativos a la leche y derivados, ya que la leche es la principal fuente de calcio de la dieta.

  • Leche baja en lactosa (se puede utilizar para empanados, postres, bechamel, salsas, etc.)
  • Leche de soja
  • Quesos fermentados y curados
  • Frutos secos
  • Legumbres
  • Pescados que se consuman enteros con espina (sardina, boqueron).
  • También son fuentes ricas en calcio los berberechos y mejillones.

A continuación se detalla un listado donde se especifica que alimentos se deben limitar su consumo y que alimentos están permitidos porque no contienen lactosa.

Alimentos a evitar o reducir su consumo:

  • Leche (entera, semidesnatada, desnatada)  en polvo, líquida o condensada
  • Postres lácteos (flan, mousses, ……)
  • Quesos (fresco, para untar, en lonchas, porciones, tierno,..) Excepto el curado ya que apenas contiene lactosa.
  • Nata, crema pastelera,..
  • Mantequilla y alimentos que la contengan
  • Cualquier alimentos que contenga leche o algún derivado lácteo durante su preparación (nata, mantequilla, queso…): pan de molde, puré en copos, pastelería industrial, helados, cremas, batidos de fruta, chocolate con leche, etc.

Alimentos permitidos:

  • Todas las frutas, zumos naturales  y verduras (frescas y congeladas).
  • Legumbres
  • Cereales (pasta, arroz, maíz, pan fresco,…) y tubérculos
  • Carnes, pescado y huevos
  • Azúcar de mesa
  • Aceites vegetales (aceite de girasol, maíz, oliva,…)
  • Agua e infusiones.

Ante cualquier indicio de intolerancia a la lactosa es aconsejable seguir estas recomendaciones y para tener un diagnóstico más fiable consultar con el médico, el Seguro de Salud MAPFRE se presenta como la mejor opción para cualquier tipo de dolencia.

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Deborah Blasco
Enfermera especialista en Nutrición
Enfermera consultora de Advance Medical