4 Min de lectura | Se llama parto velado a aquel durante el cual la bolsa amniótica, que contiene las aguas, no se rompe, y el bebé nace sumergido en el líquido amniótico envuelto en la bolsa a modo de “velo”.

Es un fenómeno altamente infrecuente pues, por la presión ejercida por las contracciones, la bolsa amniótica suele romperse espontáneamente durante la dilatación y, si no, durante el parto.

El parto velado no supone ninguna ventaja para la madre ni para el feto, pero ofrece imágenes impactantes al permitirnos ver al feto en el mismo hábitat que tenía en el vientre materno. Es un momento volátil, porque una vez el recién nacido está en el exterior la placenta se desprende de la pared uterina, con lo que dejará de fluir sangre por el cordón umbilical y será necesario romper en seguida la bolsa amniótica para que el bebé empiece a respirar, pues en el exterior ya no puede sobrevivir inmerso en líquido como lo hacía en el vientre materno.

¿Qué pasa si no se rompe la bolsa amniótica?

Durante el parto es bastante habitual que el obstetra o comadrona rompan artificialmente la bolsa amniótica para estimular el parto. La pérdida de volumen de agua hará que el tamaño uterino se reduzca y esto es un detonante de contracciones. Es un tejido bastante resistente, como si se tratara de un globo, aguanta relativamente bien la presión, pero mucho más delicado si lo rasgamos con un objeto punzante. Existen unos instrumentos diseñados para este fin, llamados lancetas, una delgada varita de material desechable y estéril que tiene una punta discretamente afilada que se introduce en la vagina con cuidado y a través de la abertura del cuello uterino cuando está dilatado y puede fácilmente rasgar la membrana rompiendo artificialmente la bolsa de las aguas.

Las aguas, en condiciones normales, son transparentes o ligeramente blanquecinas. En caso de que el feto haya emitido meconio antes de nacer (nombre que recibe la primera deposición del recién nacido), las aguas pueden estar teñidas de una coloración amarillenta-verde. Esto puede indicar que haya un sufrimiento fetal y debe ser evaluado por el especialista cuanto antes.

¿Qué composición tiene el líquido amniótico?

La bolsa amniótica está formada por dos membranas, el amnios y el corion, que se funden en una sola, muy finas, prácticamente transparentes y de un material membranoso elástico muy resistente, y que en condiciones normales aguanta íntegra durante todo el embarazo. Se trata de un envoltorio lleno de líquido en el que se desarrolla el feto. El líquido es 99% agua, con sales minerales, hormonas… y pelo y partículas de grasa de las que envuelven la piel del feto.
Durante las primeras semanas de embarazo se forma básicamente de trasudado del plasma materno, pero a partir del tercer mes de embarazo es mayoritariamente orina fetal.

  • Tiene una función muy importante: permite el crecimiento del feto sin estar sometido a presiones externas con lo que sus músculos se pueden mover libremente y desarrollarse de forma simétrica, también permite que el pulmón fetal se vaya expandiendo correctamente a lo largo del embarazo.
  • Otra función del líquido amniótico y la bolsa: es actuar a modo de amortiguación de eventuales impactos externos y hacer de barrera para que el ambiente en el que se desarrolla el feto esté hermético y aislado de los gérmenes del exterior.

¿Cuánto líquido hay?

La cantidad de líquido amniótico es variable de un embarazo a otro. Al término del embarazo tiene un volumen de entre medio y un litro y cuando hay menos de lo habitual se llama oligoamnios, y una de las causas que hay que descartar son problemas renales fetales pues ya hemos comentado que básicamente el líquido amniótico es orina fetal. Cuando hay más de la cuenta lo llamamos polihidramnios y, en este caso, hay que descartar problemas gastrointestinales que impidan que el feto trague líquido.

Cuando se rompe prematuramente es un desafío, porque el ambiente fetal deja de ser estéril y es susceptible de infectarse y en ausencia de líquido amniótico o con muy poco de él el feto tendría problemas para desarrollar correctamente su esqueleto y tejido pulmonar.

  • Cuando esto ocurre a etapas precoces del embarazo se indica reposo absoluto, antibióticos en ocasiones y a veces puede volver a sellarse y, en caso contrario, pone en riesgo el embarazo o hay que afrontar un parto prematuro.
  • Cuando esto ocurre a término de embarazo se deja a evolución espontánea, pues muy a menudo este mismo hecho pone en marcha las contracciones del parto. Pero si no se presentan espontáneamente hay que inducir el parto con medicación pues idealmente el feto debería nacer antes de las 24 horas de bolsa rota para minimizar el riesgo de infección.

En la naturaleza no hay nada superfluo, todo tiene su función, lo mismo sucede con la bolsa amniótica, que debe aguantar íntegra hasta el final del embarazo, e idealmente hasta iniciado el parto, pero más allá tampoco tiene más papel que el de ofrecernos imágenes y vídeos que se hacer virales en las redes sociales.

Lo que debes saber…

  • Se llama parto velado a aquel durante el cual la bolsa amniótica, que contiene las aguas, no se rompe, y el bebé nace sumergido en el líquido amniótico envuelto en la bolsa a modo de “velo”.
  • Durante el parto es bastante habitual que el obstetra o comadrona rompan artificialmente la bolsa amniótica para estimular el parto. La pérdida de volumen de agua hará que el tamaño uterino se reduzca y esto es un detonante de contracciones.
  • Cuando se rompe prematuramente es un desafío, porque el ambiente fetal deja de ser estéril y es susceptible de infectarse y, en ausencia de líquido amniótico o con muy poco de él, el feto tendría problemas para desarrollar correctamente su esqueleto y tejido pulmonar.

Dra. Natalia Garcia Montaner
Especialista en Ginecología y Obstetricia de Teladoc