2 Min de lectura | Su origen se remonta a 5.000 años en la India y significa “unión” en sánscrito. Mente, cuerpo y espíritu recuperan su unidad esencial en lo divino. Se desarrolló como una herramienta para preservar la salud física y lograr, así, el equilibrio mental y espiritual.

Quizás la manera más mundana de definir el yoga o, la práctica de otras técnicas de relajación o meditación, es conseguir el equilibrio. Balancear el cuerpo indirectamente consigue beneficiar a la mente y a nuestro estado emocional.

Un niño relajado, consciente de su cuerpo y con sensación de bienestar, será capaz de relacionarse mejor con los demás. Probablemente, la práctica de una disciplina como el yoga desarrollará muchas habilidades físicas y emocionales en los niños y niñas, dejando paso a adultos más sanos y equilibrados.

Cuándo empezar

Familia practicando yogaEn muchos centros se ofertan cursos de yoga para mamás y bebés. Los niños pueden ir solos a partir de los 4 años. En las primeras etapas de la infancia el yoga se enseña de manera lúdica mediante cuentos, a través de los cuales los pequeños van realizando las asanas o posiciones. Las clases suelen ser más cortas que en los adultos, de unos 45 minutos de duración.

Deben ir con ropa holgada, ligera o confortable, para realizar los movimientos con total libertad. Suelen ir descalzos o con calcetines y se practica directamente en el suelo o sobre colchonetas muy finas.

Qué se consigue

  • Desarrollo armónico de la musculatura.
  • Aumento de la elasticidad y movilidad articular.
  • Fomenta la autoconciencia del cuerpo y de la respiración, de manera que ayuda a respirar correctamente y de manera profunda, utilizando el abdomen y el tórax.
  • Mejora el equilibrio.
  • Fortalecimiento de la columna vertebral previniendo malas posturas y desviaciones del raquis
  • Estimula la circulación sanguínea.
  • Otorga mayor capacidad de autocontrol y concentración. Es por ello una disciplina muy recomendable para niños hiperactivos.
  • Mejora del sistema inmunitario.
  • Aumenta la capacidad pulmonar, por lo que puede ser muy beneficioso para niños y adolescentes con asma bronquial.
  • Disminuye el estrés infantil o juvenil.
  • Mejora la calidad del sueño.
  • Mejora la comunicación con los demás y eleva la autoestima.

 

 

Lo que debes saber…

  • El yoga es una técnica que se puede practicar a cualquier edad, y los niños pueden resultar muy beneficiados a nivel físico y mental.
  • Puede desarrollar muchas habilidades físicas y emocionales en los pequeños, dejando paso a adultos más sanos y equilibrados.
  • Elasticidad, concentración, control de la respiración, mejora del sueño, reducción del estrés… son algunos de los beneficios que les puede aportar.

 

Dra. Esther Martínez GarcíaEspecialista en Pediatría

Médico consultor de Advance Medical