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Tortícolis: causas y tratamiento

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Descubre los diferentes tipos de tortícolis, sus causas y cómo tratarlos de forma efectiva con terapias físicas, ejercicios y opciones médicas personalizadas. Cuida tu cuello y mejora tu calidad de vida.

Resumen del contenido

  1. Tortícolis adquirida
    1. Tortícolis aguda
    2. Tortícolis espasmódica o distónica
    3. Tortícolis paroxística benigna de la infancia
  2. Tortícolis muscular congénita
  3. ¿Cómo se diagnostica?
  4. ¿Qué tratamiento tiene?
    1. Tortícolis aguda
    2. Tortícolis espasmódica
    3. Tortícolis congénita
  5. Signos de alarma
  6. Lo que debes saber…

Su nombre proviene del latín tortus (torcido) y collum (cuello), y se trata de un trastorno muscular que causa rigidez, dolor y dificultad para mover el cuello. En casos graves, puede haber dolor que se irradia hacia los hombros, la cabeza o la parte superior de la espalda. Cuando una persona tiene tortícolis, es posible que tenga que girar todo el cuerpo, en lugar de solo el cuello, para mirar hacia un lado o por encima del hombro.

Tortícolis adquirida

Tortícolis aguda

Suele estar causada por una contracción dolorosa de los músculos del cuello debida a:

  • Mala postura al dormir o al usar el ordenador o el teléfono móvil.
  • Movimientos bruscos, como girar la cabeza de lado a lado de manera repetitiva o tras un traumatismo que produzca un desplazamiento de la cabeza hacia un lado.
  • Estrés o tensión emocional.
  • Exposición prolongada al frío.
  • Lesiones cervicales como artrosis, traumatismos o hernia discal en la columna cervical.
  • Infecciones en la zona de la cabeza o el cuello.
  • Efectos secundarios de medicamentos: Por ejemplo bloqueadores de los receptores de la dopamina, antieméticos (metoclopramida…) o el abuso de cocaína.

Tortícolis espasmódica o distónica

Es un trastorno raro y de tipo crónico que implica contracturas dolorosas o espasmos intermitentes de los músculos del cuello que llevan a una posición anormal de la cabeza que se gira hacia un lado o se inclina hacia delante o hacía atrás.

  • Por lo general, los síntomas empiezan de forma gradual y en algunas ocasiones desaparecen sin tratamiento.
  • Los síntomas empeoran con el estrés.
  • Los pacientes pueden descubrir trucos sensoriales, como tocarse el lado opuesto de la cara, que reducen la postura distónica y pueden suspender temporalmente los espasmos.
  • Afecta con mayor frecuencia a personas de mediana edad y sobre todo a mujeres.
  • Su origen puede estar en una alteración en los ganglios basales del cerebro que participan en el control de la actividad motora voluntaria.
  • En algunos casos existen antecedentes familiares y puede tener una base genética.
  • Puede estar asociada a trastornos neurológicos como la Enfermedad de Parkinson o ser secundaria, por ejemplo, a un traumatismo craneoencefálico.

Tortícolis paroxística benigna de la infancia

Es un trastorno raro y transitorio que afecta principalmente a lactantes y niños pequeños y que tiende a resolverse por sí sola en la mayoría de los casos antes de los 5 años.

  • Se caracteriza por episodios recurrentes de tortícolis que se autolimitan en unas horas o días y que se acompañan de otros síntomas como apatía o irritabilidad, vómitos, palidez, sudoración, marcha inestable, postura anormal del tronco y mirada desviada hacía arriba.
  • El examen neurológico es normal entre los ataques.
  • Está relacionada con la migraña infantil.
  • Generalmente no requiere tratamiento.

Tortícolis muscular congénita

Está presente desde el nacimiento y generalmente causada por un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo (un músculo del cuello).

  • La contractura puede ser el resultado de una posición anómala del feto durante el embarazo, un parto complicado o por fibrosis en el músculo.
  • Puede asociarse a anomalías vertebrales, anomalías en la cadera

Hay que hacer el diagnóstico diferencial con otras causas de tortícolis presentes en el momento del nacimiento como la secundaria a malformaciones congénitas en las vértebras cervicales o malformaciones neurológicas.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico suele ser clínico y en el caso de la tortícolis aguda no suelen requerirse exploraciones complementarias.

Si el origen de la tortícolis no está claro, los síntomas son graves o se sospecha una causa subyacente pueden solicitarse:

  • Estudios radiológicos: radiografías cervicales, resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TAC) de la columna y/o del cerebro o para valorar la zona de la cabeza y el cuello.
  • Ecografía: en bebés, para evaluar el músculo esternocleidomastoideo y detectar fibrosis en casos de tortícolis muscular congénita.
  • Análisis de laboratorios y /o cultivos: si hay sospecha de infecciones o enfermedades inflamatorias.
  • Electromiografía (EMG): permite valorar si hay una actividad eléctrica anormal en los músculos afectados.

¿Qué tratamiento tiene?

Dependerá de la causa, pero puede incluir:

Tortícolis aguda

  • Reposo.
  • Aplicar calor o frío en la zona afectada.
  • Masajes suaves.
  • Uso de analgésicos o relajantes musculares.
  • Ejercicios de estiramiento.
  • No es recomendable el uso de un collarín cervical.

Tortícolis espasmódica

  • Terapias físicas y rehabilitación.
  • Medicamentos específicos para tratar distonías administrados por vía oral y que actúan como relajantes musculares.
  • Inyecciones de toxina botulínica (Botox®) para aliviar los espasmos. La mayoría de las personas con distonía cervical experimentan una mejora con estas inyecciones, que frecuentemente se repiten cada tres o cuatro meses.
  • Estimulación cerebral profunda: A través de unos electrodos implantados en el cerebro se estimulan determinadas áreas del cerebro.

Tortícolis congénita

  • Terapia física temprana para estirar los músculos.
  • En casos severos, cirugía correctiva.

Signos de alarma

Ante cualquier tortícolis, si el dolor persiste o es recurrente, o se acompaña de cualquier signo de alarma como fiebre, dolor de cabeza, náuseas o vómitos, somnolencia u otros síntomas es importante consultar a un médico para descartar problemas más serios, como lesiones estructurales o enfermedades neurológicas.

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Lo que debes saber…

  • Hay varios tipos de tortícolis en función de la causa que la produce. Básicamente puede ser adquirida, o bien presentarse desde el nacimiento (tortícolis muscular congénita).
  • El diagnóstico suele ser clínico y en el caso de la tortícolis aguda no suelen requerirse exploraciones complementarias.
  • La tortícolis aguda, la más común, se trata con reposo, aplicación de calor o frío en la zona afectada, masajes suaves, uso de analgésicos o relajantes musculares, ejercicios de estiramiento, no siendo recomendable el uso de un collarín cervical.

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