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Síndromes coronarios agudos

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¿Qué es?

Se conoce como síndrome coronario agudo a un conjunto de enfermedades que afectan al corazón y que se caracterizan por producirse como resultado del aporte insuficiente de flujo sanguíneo al músculo cardiaco (isquemia miocárdica). El síndrome coronario agudo se puede manifestar como infarto de miocardio o como angina de pecho inestable, en función del grado de estrechamiento de las arterias que irrigan el corazón (arterias coronarias) o de si existe una obstrucción completa.

 

El síndrome coronario agudo es una de las enfermedades más frecuentes en el primer mundo y una de las principales causas de mortalidad.

¿Cómo se produce?

El corazón se nutre por una serie de arterias denominadas arterias coronarias que irrigan el músculo cardiaco y que le permite ejercer su función de bomba cardiaca, contrayéndose y relajándose. La aterosclerosis coronaria es una enfermedad de lenta evolución en la que se produce un estrechamiento progresivo de las paredes de las arterias debido a una acumulación de lípidos (grasas) y células inflamatorias (linfocitos) formando unas placas.

 

El síndrome coronario agudo se produce por la erosión o la rotura de una de estas placas dando lugar a la formación de un trombo, provocando así la aparición de angina inestable o infarto agudo de miocardio. Según el grado de oclusión de la arteria se manifestará como una angina inestable o un infarto de miocardio.

 

La angina se produce cuando la obstrucción es incompleta, hay una disminución de aporte sanguíneo lo que se conoce como isquemia y así las arterias coronarias no pueden cubrir las demandas cardíacas de oxígeno.

 

En el infarto de miocardio se produce una oclusión completa de la arteria por un coágulo que ocasiona una necrosis o muerte del tejido cardíaco de la zona irrigada por ese vaso.

 

Existen una serie de factores de riesgo que favorecen la aparición del síndrome coronario agudo. Estos factores incluyen: sexo (más frecuente en varones), edad (a partir de los 70 años), tabaco, diabetes, colesterol elevado, sobrepeso, antecedentes familiares de enfermedad coronaria, hipertensión arterial y sedentarismo. Es importante conocerlos pues las medidas preventivas son la principal arma de tratamiento para evitar esta enfermedad.

 

En algunos casos el síndrome coronario agudo puede ser resultado de un aumento de las necesidades de oxígeno del corazón en ausencia de un trombo. Esto puede ocurrir en: arritmias, traumatismos, consumo de drogas y de ciertos fármacos, infecciones o anomalías de las arterias coronarias.

Síntomas

El síntoma clave en el síndrome coronario agudo es la aparición de dolor en el centro del pecho y/o en el brazo izquierdo. La duración de este dolor suele ser de minutos en el caso de la angina y más prolongado en el infarto de miocardio. Pueden aparecer otros síntomas como náuseas y malestar, dolor en la boca del estómago, sensación de falta de aire, sudoración y mareos. Los paciente pueden presentar hipotensión o hipertensión y aparecer arritmias e insuficiencia cardiaca.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa sobre todo en los síntomas que presenta el paciente y en una serie de pruebas que ayudan a confirmarlo.

 

  • La realización de un electrocardiograma es imprescindible en todos los pacientes que acuden con síntomas sugestivos de síndrome coronario agudo. El registro electrocardiográfico permite conocer el grado de lesión del corazón.
  • Determinación de marcadores de daño del miocardio: enzimas cardiacos. Son una serie de sustancias que se eliminan a la sangre cuando existe lesión del músculo cardiaco (miocardio). Se miden con un análisis de sangre a intervalos regulares desde el inicio de los síntomas y su elevación en las siguientes horas permite establecer el diagnóstico de infarto de miocardio.
  • Radiografía de tórax para ver si existe líquido en los pulmones resultado del fracaso en la función del corazón
  • Ecocardiograma y ventriculografía isotópica. Permiten valorar la función del corazón y si existen zonas que debido a la lesión del miocardio no se contraen correctamente.
  • La prueba de esfuerzo o ergometría es la prueba más utilizada para valorar la presencia de isquemia del músculo cardiaco. Permite conocer si el dolor torácico es debido a la obstrucción de una arteria coronaria, especialmente en aquellos pacientes que presentan un electrocardiograma normal. Consiste en someter al paciente a realizar ejercicio físico en una cinta rodante o en una bicicleta y detectar si el esfuerzo provoca isquemia. Ésta se detecta por la aparición de síntomas y las alteraciones del electrocardiograma.
  • La arteriografía coronaria también llamado coronariografía o cateterismo es una prueba que se realiza sobre todo en pacientes con isquemia importante o cuando las pruebas anteriores no son concluyentes. Consiste en introducir un catéter por una vena hasta llegar al corazón, donde se inyecta un contraste, que permite ver la circulación coronaria y el estrechamiento u obstrucción de las arterias.

Tratamiento

El tratamiento dependerá de los síntomas. En cualquier paciente con enfermedad coronaria es fundamental el tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular:

 

  • Abandono del tabaco.
  • Control de la hipertensión y la diabetes, si es necesario con fármacos.
  • Seguir una dieta sana baja en colesterol y grasas. Si es preciso se indicarán fármacos para bajar el colesterol
  • Conseguir un peso corporal ideal si existe sobrepeso.
  • Establecer un programa de ejercicio físico adecuado a su capacidad.
  • Evitar el estrés.

Los objetivos del tratamiento médico inicial son:

 

  • estabilizar al paciente restableciendo el flujo de sangre al miocardio y alivio de los síntomas
  • prevenir la necrosis (muerte) miocárdica y disminuir la lesión miocárdica
  • reducir el riesgo de nueva aparición y de las complicaciones.
1. Medidas generales
 

  • Monitorización (vigilancia) de las constantes vitales del paciente (frecuencia cardiaca, presión arterial, oxigenación).
  • Administración de oxígeno.
  • Alivio del dolor isquémico con fármacos.
  • Reposo en cama hasta pasadas 12-24 horas de estar libre de síntomas.
  • Uso de fármacos tranquilizantes y laxantes.

Morfina, nitroglicerina y anticoagulantes. Fármacos para disminuir la actividad cardiaca y aumentar el riego coronario: betabloqueantes, calcioantagonistas y nitroglicerina.

 

2. Tratamiento farmacológico
 

El tratamiento del síndrome coronaria agudo incluye el uso de fármacos para combatir el proceso de isquemia del músculo cardiaco como son los betabloqueantes, la nitroglicerina o los calcioantagonistas; la terapia anticoagulante y el empleo de antiagregantes plaquetarios (ácido acetilsalicílico y clopidogrel) para evitar nuevos episodios de trombosis, y la revascularización coronaria.

 

3. Revascularización coronaria
 

Algunos pacientes son candidatos a tratamientos de revascularización coronaria que consisten en restablecer el flujo sanguíneo a través de la arteria obstruida. La revascularización coronaria mediante angioplastia o cirugía se realiza para mejorar el pronóstico, los síntomas, prevenir los nuevos episodios y mejorar globalmente la calidad de vida.

 

Se pueden realizar mediante cirugía (by pass) o por angioplastia coronaria.

 

  • Angioplastia coronaria. Se introduce un catéter hasta la zona de la arteria coronaria que presenta un estrechamiento y se dilata con un pequeño balón. Para mantener la arteria abierta se coloca en su interior un pequeño dispositivo metálico denominado stent. No siempre se puede realizar esta técnica.
  • Tratamiento mediante cirugía de Bypass. Se realiza una cirugía sobre las arterias coronarias que permite implantar un trozo de vena de uno mismo (generalmente la vena safena de la pantorrilla) e implantarlo en las coronarias saltando la zona obstruida. Se lleva a cabo en pacientes en los que la angioplastia no es posible.

Prevención

Las medidas preventivas incluyen evitar los factores de riesgo bien conocidos: abandono del tabaco, seguir una dieta saludable, realizar ejercicio físico, perder peso si existe sobrepeso y control de la presión arterial, colesterol y diabetes.

 
 

Dra. Eva Ormaechea Alegre

Especialista en Medicina Intensiva

Medico consultor de Advance Medical

 

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