¿Qué es la bursisitis en el hombro?
El hombro es la articulación con mayor rango de movilidad del cuerpo. Para favorecer esa movilidad entre los tendones y el hueso, existen una serie de bolsas llenas de líquido, llamadas bursas, que suavizan el movimiento y reducen el roce entre las distintas estructuras.
Cuando alguna de ellas se inflama, se produce una bursitis, lo que altera el funcionamiento normal de la articulación.
En el hombro existen cinco bursas:
- Bursa subacromio-subdeltoidea: evita el roce entre el acromion, el músculo deltoides y el tendón del supraespinoso. Es la responsable de la mayoría de las bursitis de hombro.
- Bursa subescapular: situada entre el tendón del músculo subescapular y la cápsula de la articulación.
- Bursa subcoracoidea: localizada debajo de la apófisis coracoides.
- Bursa coracoclavicular: situada cerca de los ligamentos que unen la clavícula con la apófisis coracoides y que amortigua el movimiento entre estos huesos.
- Bursa supraacromial: pequeña bolsa localizada justo por encima del acromion.
Principales síntomas de bursistis en el hombro
- Dolor constante, incluso con el brazo relajado o en reposo.
- Dolor que se intensifica al levantar el brazo, especialmente entre los 60° y los 120° de elevación.
- Dolor agudo al presionar con los dedos la zona lateral o anterior del hombro.
- Dificultad o dolor punzante al realizar gestos cotidianos, como peinarse, alcanzar un estante alto o vestirse.
- Incapacidad para dormir sobre el hombro afectado.
- Aunque el dolor se origina en la parte superior del hombro, puede extenderse por la cara lateral del brazo, sin llegar al codo.
- Sensación de falta de fuerza para levantar objetos, aunque en realidad esta pérdida de fuerza se debe a que el cerebro limita el movimiento para evitar el dolor.
Causas
Las causas de la inflamación de las bursas pueden ser diversas, aunque la mayoría son de origen mecánico o traumático.
Causas mecánicas
Movimientos repetitivos por encima de la cabeza, como lanzar pelotas, pintar techos, nadar o levantar peso de forma continuada, así como desequilibrios musculares o malas posturas de los hombros.
Causas traumáticas
Golpes o caídas sobre la parte lateral del hombro, o impactos al apoyar la mano con el brazo extendido durante una caída.
Otras patologías desencadenantes
Aunque menos frecuentes, pueden deberse a calcificaciones, determinadas enfermedades como la artritis reumatoide o la diabetes y, en raras ocasiones, a infecciones.
Bursitis en el hombro o tendinitis: ¿en qué se diferencian?
La bursitis y la tendinitis a veces se confunden, pero no son lo mismo. En la bursitis se inflama una bursa, mientras que en la tendinitis se inflama un tendón.
En la tendinitis, el dolor suele aparecer de forma gradual y progresiva, desencadenándose con el movimiento del músculo implicado y localizándose en función del tendón afectado. En cambio, en la bursitis el dolor suele comenzar de forma más brusca, es más constante y puede aparecer incluso en reposo y durante la noche.
Diagnóstico médico de la bursitis
El diagnóstico se basa en una adecuada exploración física, apoyada por pruebas de imagen como la ecografía o la resonancia magnética. Las bursas no son visibles en las radiografías.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es disminuir la inflamación, aliviar el dolor y restaurar la funcionalidad de la articulación mediante fisioterapia, apoyada por analgésicos y antiinflamatorios durante las primeras fases.
Reposo relativo y frío
Inicialmente se recomienda reposo relativo, evitando cargar peso, realizar movimientos repetitivos o practicar deportes que impliquen elevar los brazos por encima de la cabeza.
Durante las fases de mayor dolor, la aplicación de frío durante 15 minutos, varias veces al día, ayuda a reducir la inflamación y aliviar las molestias.
También se recomienda evitar dormir sobre el hombro afectado.
Infiltraciones y rehabilitación
Las infiltraciones locales de corticoides junto con anestésicos pueden proporcionar un alivio rápido y duradero, facilitando el inicio precoz de la rehabilitación.
No obstante, la base del tratamiento es un programa de rehabilitación precoz y estructurado, cuyo principal objetivo es recuperar la funcionalidad del hombro y, en segundo lugar, disminuir el dolor. Para acceder a sesiones de fisioterapia y consultas con especialistas sin esperas, conviene revisar los distintos tipos de seguros de salud y sus coberturas específicas de rehabilitación.»
Ejercicios y fisioterapia
Se indican ejercicios de fortalecimiento del manguito rotador. Al fortalecer esta musculatura, se consigue traccionar la cabeza del húmero hacia abajo, aumentando de forma natural el espacio para que la bursa pueda deslizarse sin sufrir presión. También pueden utilizarse técnicas complementarias, como la terapia manual o la aplicación de Indiba.
La fisioterapia instrumental, mediante técnicas como TENS, láser o magnetoterapia, también puede resultar de ayuda, aunque no sustituye a la fisioterapia manual ni a los ejercicios de fortalecimiento.
Cirugía
Solo en casos excepcionales puede ser necesaria una artroscopia de hombro para extirpar la bursa inflamada (bursectomía) y, en ocasiones, realizar un pequeño remodelado del hueso.
LO QUE DEBES SABER…
- La bursitis del hombro consiste en la inflamación de una bursa y provoca dolor constante, limitación del movimiento y dificultad para realizar actividades cotidianas.
- La causa más frecuente es la sobrecarga mecánica por movimientos repetitivos, aunque también puede deberse a traumatismos u otras enfermedades.
- El tratamiento se basa principalmente en fisioterapia y rehabilitación precoz, reservando la cirugía para casos excepcionales. Si buscas coberturas médicas para pautar tu recuperación, puedes informarte sobre los distintos seguros de salud disponible.









