El desgaste dental es la pérdida progresiva e irreversible de la estructura del diente por causas distintas a la caries. Se trata de una alteración muy frecuente que afecta aproximadamente al 40% de la población, aunque en su fase inicial suele presentarse de forma leve. Sin embargo, cuando progresa sin control, puede comprometer seriamente la función masticatoria, la estética de la sonrisa y la calidad de vida.
El esmalte dental es el tejido más duro del cuerpo humano y actúa como la principal barrera de protección frente a las fuerzas masticatorias y las agresiones químicas del medio oral. Sin embargo, el esmalte no se regenera: cualquier pérdida de tejido es definitiva. Por ello, detectar este problema a tiempo mediante revisiones dentales periódicas resulta imprescindible para frenar su avance antes de requerir tratamientos complejos.
Tipos de desgaste del esmalte dental
Existen cuatro tipos principales de desgaste dental, cada uno con un origen y unos signos clínicos diferentes. En muchos pacientes, estos patrones pueden presentarse de forma aislada o combinarse entre sí:
Atrición : Desgaste dental por bruxismo
La atrición es el tipo de desgaste más habitual. Se genera por el frotamiento directo entre las piezas dentales y puede formar parte del envejecimiento natural o acelerarse por patologías funcionales.
- Causa principal: El bruxismo (hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, especialmente por la noche).
- Síntomas visibles: Pérdida de altura en los dientes anteriores, aplanamiento de las cúspides en molares y superficies de desgaste lisas, planas y brillantes.
Abrasión
La abrasión se produce por la fricción repetida de un agente mecánico externo sobre la superficie del diente.
- Causas comunes:
- Técnica de cepillado agresiva o excesiva presión.
- Uso de cepillos de cerdas muy duras o dentífricos blanqueadores abrasivos.
- Hábitos como morder bolígrafos, sujetar clips o abrir objetos con la boca.
- Síntomas visibles: Lesiones en forma de cuña localizadas en el cuello del diente, muy cerca de la línea de la encía.
Erosión
La erosión (o corrosión dental) consiste en la degradación química del tejido dental provocada por ácidos, sin intervención de bacterias.
- Origen interno: Problemas de reflujo gastroesofágico o vómitos recurrentes.
- Origen externo: Consumo continuado de refrescos, bebidas deportivas, cítricos o vinagres.
- Síntomas visibles: Pérdida del brillo original, tonalidad amarillenta (por exposición de la dentina) y pequeñas depresiones redondeadas en la superficie.
Abfracción
La abfracción es un desgaste localizado en la zona gingival del diente, provocado por fuerzas biomecánicas excesivas o un mal alineamiento en la mordida.
- Mecanismo: Las tensiones al masticar producen una flexión microscópica en el cuello del diente, generando microfracturas en el esmalte.
- Síntomas visibles: Lesiones profundas en forma de «V» con bordes muy definidos. Ante este tipo de daños mecánicos o sensibilidad acusada, es recomendable acudir a tratamientos de odontología conservadora para reconstruir la estructura perdida.
Tratamiento sobre el desgaste dental
El abordaje del desgaste dental depende fundamentalmente de la causa subyacente y de la severidad del daño en el esmalte y la dentina. El objetivo principal es detener el avance de la lesión, aliviar la sensibilidad y devolver la funcionalidad y estética a la boca.
- Tratamiento de la causa origen: Antes de reconstruir, es crucial neutralizar el factor desencadenante. En casos de atrición por bruxismo, se suele confeccionar una férula de descarga personalizada para proteger los dientes durante la noche. Si la causa es la erosión o abrasión, se deberán corregir las técnicas de cepillado, ajustar la dieta o tratar patologías médicas como el reflujo gástrico.
- Técnicas de odontología conservadora: En fases iniciales o intermedias, el odontólogo puede aplicar selladores, barnices de flúor para frenar la sensibilidad o realizar obturaciones y reconstrucciones directas con composite en las zonas erosionadas o desgastadas.
- Rehabilitación protésica o estética: Cuando la pérdida de estructura dental es severa y afecta a la dimensión vertical de la mordida, se recurre a soluciones avanzadas como carillas de porcelana, incrustaciones o coronas para devolver la forma, la protección y el aspecto natural a las piezas dañadas.
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LO QUE DEBES SABER
- El desgaste dental suele ser silencioso: En muchas ocasiones pasa desapercibido hasta que surgen problemas como la sensibilidad acusada al frío o calor, alteraciones estéticas o pequeñas fracturas.
- Diagnóstico temprano: Identificar la causa exacta a tiempo permite pautar soluciones a medida (como férulas de descarga o ajustes de dieta) y evitar intervenciones invasivas.
- Prevención integral: La combinación de una correcta higiene bucal, hábitos saludables y el seguimiento regular por parte de un especialista son la mejor garantía para conservar una dentición fuerte y funcional.









