El término legrado uterino proviene del instrumento que tradicionalmente se ha utilizado para su práctica: la legra (o cureta). Se trata de una especie de «cucharilla» delgada que se introduce con delicadeza a través del canal cervical hasta el interior del útero para limpiar su superficie interna y extraer el tejido sobrante. Por este motivo, de manera coloquial e histórica, también se le ha denominado raspado.
Hoy en día, la ginecología ha avanzado enormemente para que este proceso sea lo más cómodo, seguro y libre de molestias posible para las mujeres.
¿Cuándo es necesario un legrado?
A lo largo de cada ciclo menstrual, el interior de la cavidad uterina (llamado endometrio) desarrolla un tejido especial preparado para alojar y nutrir un posible embarazo. Si este no se produce, dicho tejido se desprende de forma natural y se expulsa durante la menstruación.
Sin embargo, existen diversas situaciones médicas en las que es necesario recurrir a un vaciado asistido de la cavidad uterina. Las indicaciones más comunes para realizar un legrado o procedimiento similar son:
- Restos de menstruación: Cuando el tejido del endometrio no se desprende de forma correcta durante la regla y se acumula en el útero.
- Pérdida gestacional: Cuando un embarazo se detiene (aborto diferido o incompleto) y el cuerpo no expulsa los tejidos por sí mismo. También se emplea en la interrupción voluntaria del embarazo en las primeras semanas.
- Sospecha de pólipos o miomas: Si durante una ecografía se identifica una imagen anómala en el interior del útero que requiera extracción y análisis.
- Estudio de sangrados anormales: En mujeres que experimentan sangrados sospechosos después de la menopausia o sangrados abundantes entre periodos para descartar patologías. Puedes conocer más sobre la importancia del control ginecológico en estos casos leyendo sobre las revisiones necesarias durante la menopausia.
- Restos postparto: Si tras dar a luz quedan restos de placenta o coágulos retenidos que no se expulsan de forma natural.
- Hemorragia aguda: En situaciones de sangrado muy abundante donde se indica un procedimiento urgente para frenar la pérdida de sangre.
¿Cómo se realiza y qué anestesia te ponen para un legrado?
Para la tranquilidad de la paciente, este procedimiento se lleva a cabo habitualmente en el quirófano, bajo sedación o anestesia general suave, de modo que no se siente ningún tipo de dolor.
- Preparación: Con la paciente en posición ginecológica, el especialista utiliza un espéculo para acceder de forma segura al cuello del útero.
- Dilatación: Si es necesario, se realiza una dilatación muy progresiva y suave del canal cervical utilizando instrumentos específicos de grosor milimétrico adaptados a cada mujer.
- Extracción del tejido: Se introduce el instrumento para retirar el contenido de la cavidad uterina. Para mejorar la precisión y garantizar la máxima seguridad, hoy en día se suele utilizar un control ecográfico en tiempo real (intraoperatorio) que guía al ginecólogo en todo momento.
- Análisis clínico: El tejido obtenido se envía siempre al laboratorio de Anatomía Patológica para su correspondiente análisis. Esto permite obtener un diagnóstico definitivo y descartar cualquier anomalía.
Riesgos y consecuencias del legrado a largo plazo
El legrado es una intervención muy segura y controlada. No obstante, como en cualquier procedimiento médico, existen ciertos riesgos que los especialistas minimizan al máximo:
- Perforación uterina: Es la complicación más conocida. Aunque es poco frecuente, el riesgo es ligeramente mayor si el útero está más blando de lo habitual (por ejemplo, justo después de un embarazo o en la menopausia). En la gran mayoría de los casos se cura por sí solo sin necesidad de tratamientos adicionales.
- Adherencias (Síndrome de Asherman): Si se realiza un raspado excesivamente profundo, las paredes del útero pueden cicatrizar entre sí. Para prevenirlo y proteger la fertilidad futura de la mujer, las guías ginecológicas actuales priorizan técnicas mucho más respetuosas con el endometrio.
La evolución hacia técnicas más seguras
Aunque seguimos llamando «legrado» a la acción de vaciar el útero, la medicina moderna ha sustituido la clásica legra metálica por alternativas más precisas y delicadas en casi todos los escenarios:
| Indicación Médica | Técnica Clásica (En desuso) | Alternativa Actual (Más segura) | ¿En qué consiste? |
| Pérdida gestacional o aborto | Raspado con legra metálica | Aspiración uterina (AMEU) | Se utiliza una cánula suave conectada a un sistema de vacío que aspira el tejido sin dañar el endometrio. |
| Pólipos, miomas o sangrados | Legrado «a ciegas» | Histeroscopia diagnóstica/quirúrgica | Se introduce una pequeña cámara que permite ver el útero por dentro y retirar la lesión con total precisión bajo visión directa. |
Si deseas profundizar en cómo la tecnología médica facilita estos procedimientos, te recomendamos consultar nuestro artículo detallado sobre los usos y beneficios de la histeroscopia.
En resumen, el legrado uterino clásico ha dejado paso a una ginecología de alta precisión. Gracias a técnicas como la aspiración y la histeroscopia, hoy en día es posible resolver estas situaciones médicas protegiendo de forma prioritaria la salud reproductiva y el bienestar de la mujer.
LO QUE DEBES SABER
- El legrado uterino es un procedimiento seguro diseñado para vaciar el interior del útero cuando este no elimina los tejidos de forma natural o se necesita un diagnóstico preciso.
- En la actualidad, las técnicas clásicas «a ciegas» se han sustituido por la aspiración (AMEU) y la histeroscopia, que ofrecen una recuperación mucho más rápida y cómoda.
- La prioridad de los especialistas ginecológicos actuales es realizar abordajes mínimamente invasivos para proteger la fertilidad y la salud uterina de la paciente.
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