3 Min de lectura | La foliculitis es una infección cutánea de la piel, normalmente de origen infeccioso, que causa la aparición de pápula e incluso forúnculos dolorosos. Conocer la causa es fundamental para tratarlo correctamente y evitar que vuelva a aparecer.

La foliculitis es una inflamación de la parte más superficial del folículo pilosebáceo. Normalmente suele aparecer en la cara, el cuello, la espalda, el tórax, los glúteos, las piernas y los muslos. Son unas pápulas eritematosas de pocos milímetros que evolucionan para formar una pústula central. La extensión de la infección puede progresar hasta el desarrollo de un absceso o forúnculo.

Normalmente son de origen bacteriano, aunque existen otras formas de foliculitis infecciosas:

  • Vírica (herpes virus, molusco contagioso),
  • Fúngica o por hongos (cándida, Malassezia)
  • Parasitaria (sarna).

El agente microbiano implicado con más frecuencia es el Staphylococcus aureus, aunque también pueden asociarse otros gérmenes bacterianos, fúngicos o víricos.Las foliculitis no infecciosas más frecuentes son las debidas a medicamentos (corticoides, inmunosupresores, litio, tuberculostáticos) o a sustancias químicas (con frecuencia contenidas en los productos de higiene personal).

Foliculitis bacteriana

Hablaremos de foliculitis bacteriana cuando existe un foco infeccioso que afecta al folículo piloso. Se caracteriza por acompañarse de pequeñas pápulas o pústulas alrededor del folículo, estando la superficie enrojecida y sensible en la mayoría de los casos.

Normalmente, afecta a la epidermis, pero cuando se afectan las capas más profundas de la piel aparecen unas placas endurecidas y dolorosas, las cuales pueden dejar una cicatriz como secuela.

Foliculitis: abfóliculo en la cara

Foliculitis con forúnculos

Existen formas complicadas de foliculitis que se acompañarían de la formación de abscesos o forúnculos, siendo su tratamiento y evolución mucho más complicados.

El forúnculo es una forma más agresiva de foliculitis en la cual la afectación de la piel se extiende hasta el tejido subcutáneo. Inicialmente se aprecia una zona indurada, autolimitada y dolorosa, a modo de nódulo en cuyo centro suele insinuarse una pústula o punto sobreinfectado. Aparecen frecuentemente en zonas de mayor fricción o sudoración como pueden ser las nalgas, los muslos o las ingles.

Cuando se produce la confluencia de varios forúnculos próximos se forma un área extensa inflamatorio-infecciosa denominada ántrax cuyo aspecto recuerda al de una espumadera (por la presencia de las pústulas).

Tratamiento para la foliculitis

Las foliculitis son en general procesos banales, pero tienden a repetirse si no se corrigen los desencadenantes. En el tratamiento de este proceso, en caso de ser preciso, pueden emplearse antibióticos vía tópica como el ácido fusídico, la mupirocina o la clorhexidina.

En los casos más extensos pueden usarse antibióticos orales.

Es esencial actuar sobre los factores predisponentes para evitar las recidivas. El uso prolongado de antibióticos y antisépticos tópicos o sistémicos no es recomendable.

¿Quién corre el riesgo de sufrir foliculitis?

La foliculitis es más frecuente en pacientes obesos, en caso de sudoración profusa, en personas expuestas a ambientes de alta humedad y en caso de alteraciones inmunitarias, alcoholismo, toxicomanías, enfermedades debilitantes o escasa exposición solar.

La falta de higiene, el uso excesivo de jabones y desinfectantes y la depilación o afeitado son también factores favorecedores. Otras enfermedades que pueden predisponer serían la diabetes y la hiperhidrosis.

Lo que debes saber…

  • La foliculitis infecciosa es la más común, sobre todo la bacteriana, aunque también puede ser vírica, fúngica o parasitaria.
  • La extensión de la infección puede progresar hasta el desarrollo de un absceso o forúnculo, que es la forma más agresiva de foliculitis, y cuyo tratamiento y evolución es más complicado.

 

Dr. Jordi Rex

Médico especialista en Dermatología
Colaborador de Teladoc Health