2 Min de lectura | Explorar Es a partir de los seis meses cuando el bebé empieza a realmente a explorar el mundo. El recién nacido indefenso se ha convertido en un bebé que ha adquirido muchas habilidades: sostener la cabeza, sentarse, reír, coger objetos, […]

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Es a partir de los seis meses cuando el bebé empieza a realmente a explorar el mundo. El recién nacido indefenso se ha convertido en un bebé que ha adquirido muchas habilidades: sostener la cabeza, sentarse, reír, coger objetos, balbucear y reconocer los rostros familiares.

 

Su desarrollo a nivel psicomotor con el gateo y sus primeros pasos, alrededor del año, significan que ya no tiene que esperar a que los demás le muestren el mundo sino que puede ir a buscarlo por sí mismo.

 

Es una época donde los padres han de dedicar mucho tiempo al bebé; duerme menos durante el día y demanda más actividad, hay que vigilar que no caiga cuando empieza a desplazarse por sí mismo, vigilar que no se meta nada peligroso en la boca…

 

Es habitual que quiera compartir sus primeros juegos con sus padres, le gusta demostrar lo que sabe y atender a las indicaciones de sus progenitores. Se puede aburrir si le falta la estimulación que él necesita. Aunque puede empezar a pasar ratitos solo, demandará compañía en pocos minutos.

Seguridad en el hogar

En esta etapa se lo llevan todo a la boca, es otra manera de conocer las cosas. Es por esto muy importante que se extremen las medidas de seguridad en el hogar y en los juguetes que tiene a su alcance.

 

Es posible que el bebé haga cosas que no debe hacer y que pueden ser peligrosas. El niño no lo hace por retar a sus padres ni por enfadarlos, tan sólo por su afán por descubrir. Como ya entiende «el no» es importante indicar qué no debe hacer con un tono firme pero sin gritarle. También se puede añadir una pequeña explicación «eso corta», «está muy caliente»… todavía no está preparado para entenderlo pero así los padres estarán acostumbrados a dar sencillas explicaciones al niño que serán útiles de aquí unos meses, cuando la comprensión del lenguaje sea mayor.

Autonomía

Cada vez más el bebé muestra mayor autonomía, es una personita que ya empieza a tener sus propios gustos y preferencias; poco a poco se va forjando la individualidad del niño. Aquello que el niño prefiere puede ser totalmente distinto a los deseos de sus padres y pueden iniciarse las primeras rabietas, problemas con el sueño o con la alimentación que antes no se tenían. Parece que todo va retroceso, pero es más bien todo lo contrario, el bebé madura y manifiesta su opinión que, normalmente, es contraria a las normas que los padres habían establecido previamente.

 

Empieza a experimentar con la comida y muchos bebés quieren comer solos con las manos o la cuchara y coger solito el vaso o el biberón. Se debe dejar al bebé que disfrute con la comida, puede que así acepte mejor los nuevos alimentos que se le ofrezcan.

 

 
Dra. Esther Martínez García

Especialista en Pediatría

Médico consultor de Advance Medical