5 Min de lectura | El síndrome de la cuna con pinchos no es ninguna enfermedad que ponga en peligro la salud del bebé, pero es un denominador común en muchos niños. Vamos a entender por qué pasa y qué estrategias podemos intentar para mejorar la situación.

Es algo habitual en algunos bebés que a la hora de dormir solo lo quieran hacer en los brazos de su mamá o en el pecho y, cuando parece que el pequeño está dormido profundamente y lo intentamos llevar a su cuna, se despierta gritando y llorando. Lo volvemos a coger y pensamos “¡ni que la cuna tuviera pinchos!”. Si volvemos a cogerlo en brazos, lo dejamos dormido e intentamos la misma operación, al dejarlo en su cuna vuelve a ocurrir lo mismo, como si tuviera un radar. Y así repetidamente. Esto se denomina síndrome de la cuna con pinchos.

Adaptarse a una nueva realidad fuera del útero

Los bebés recién nacidos, tras pasar nueve meses en un ambiente uterino, nacer y habituarse a otra realidad no es tarea fácil. Además, debemos saber que los “cachorros humanos” nacen muy inmaduros si los comparamos con otros mamíferos que nada más nacer se ponen de pie, maman por sí solos y siguen a su mamá en pocos días. La mayoría de los animales permanecen junto a sus crías mientras éstas lo necesitan. Si nos fijamos en los primates, nuestros primos más cercanos, podemos entenderlo. Verás que estos animales jamás sueltan a sus crías cuando están enganchados en su cuerpo para dejarlas solas en un lugar inhóspito.

Durante el embarazo el bebé ha estado envuelto y contenido dentro del útero, sintiendo el latido del corazón, siendo suavemente mecido por el constante balanceo y acostumbrado a estar en contacto todo el tiempo con su madre. Esta es su experiencia de seguridad máxima. Muchos bebés necesitan seguir sintiendo esta sensación de protección y puede chocar con las expectativas de sus padres. El mejor consejo que se puede dar es: sigue al niño, dale lo que necesita y el tiempo y su maduración harán el resto. De nada sirve dejar llorar a un bebé desesperado en una cuna para dormir, ya que ni duerme, sufre y tampoco deja descansar a los adultos. Además, el llanto no consolado aumenta la secreción de hormonas relacionadas con el estrés como la adrenalina y el cortisol, desfavoreciendo una buena gestión emocional ni presente ni futura.

¿Cómo detecta la cuna si está dormido?

Es una pregunta habitual. Es como si el bebé tuviera un radar o sensor que, aunque dormido, detecta que no está en brazos de su madre, es decir, en un lugar seguro.

Para entender esto, que en parte es real, debemos comprender las fases del sueño:

  • Fase REM: es una fase de sueño corta y profunda.
  • Fase No-REM: los bebés pasan casi todas sus horas dormidos en esta fase. Es fase poco profunda y tiene una función de supervivencia ya que, al tener un sueño superficial, le permite al bebé reaccionar ante cualquier cambio desagradable o potencialmente peligroso. Y en esto la evolución de nuestra especie ha tenido muchísimo que ver. Si al bebé se le dejaba solo en medio de la sabana o la selva o el bosque, será presa fácil de los depredadores. El bebé humano tiene grabado a fuego que solo está a salvo con sus cuidadores. Esta es la mala noticia de este artículo, poco podemos hacer, más que esperar que el niño madure y se sienta seguro.

Síndrome de la cuna con pinchos: bebé encima de una cuna llorando y unos brazos de mujer intentando cogerlo

 Consejos que pueden ayudar

Vamos a dar algunos consejos para lidiar mejor con este tema aunque debes saber que será un proceso lento y progresivo, así que mejor no tener grandes expectativas para luego no frustrarnos ni acabar con nuestra reserva de paciencia.

El mejor consejo es que hagas lo que tu instinto mande, independientemente de los comentarios de los demás.  Cuando crezca no querrá que lo duermas en brazos aunque te mueras por hacerlo… y eso lo echarás de menos.

  • Empatizar con el pequeño y no desesperarse: si sostenemos, contenemos y mantenemos la calma es eso lo que transmitiremos al bebé. Si nos ponemos furiosos, desesperados y enfadados, poca seguridad le estaremos dando a nuestro hijo, empeorando la situación presente y la de los siguientes días. Tenemos que saber que el niño está bien (porque aunque llora se calma en brazos… un niño enfermo tiene un llanto inconsolable) y que su comportamiento está relacionado con un instinto de supervivencia.
  • El colecho: es una opción buenísima siempre que se respeten unas normas de seguridad. Suele ser muy práctico para mantener y favorecer la lactancia materna y para consolar al bebé. Es una manera de dormir todos, bebés y papás.
  • Tener un dodó o muñeco de trapo: hay bebés que tienen apego a unos peluches de trapo al que llevan a todos lados y les sirve de consuelo y seguridad para conciliar el sueño.
  • Favorecer un ambiente para dormir: mantener el cuarto a una temperatura adecuada, sin ruidos, poca luz y bien ventilado. La música ambiental suave o canciones de nana son también una buena estrategia.
  • El ruido blanco nos puede ayudar: el ruido blanco (el de un secador, aspirador o bien el que tienen algunas apps especialmente diseñadas para este fin) recuerda al bebé los ruidos intrauterinos y puede ayudar a relajarlo y conciliar el sueño.
  • Hacer una croqueta: en los bebés más pequeños, envolverlos en una muselina puede ayudarlos a conciliar el sueño y recordarles la contención uterina que sentían en el útero.

Una última reflexión. No hace tantos años que existen las cunas, el moisés, las hamacas o las tronas… Y hasta que los niños conseguían desplazarse por sí mismos con autonomía, pasaban todo ese tiempo en brazos de sus cuidadores. Esto no quiere decir que sean dañinos o no deban utilizarse, ya que pueden ayudarnos en la crianza de los bebés, simplemente habrá niños que los acepten rápidamente y otros que no, tendrán ritmos y necesidades distintas, pero ambos serán bebés normales.

 

Lo que debes saber…

  • De nada sirve dejar llorar a un bebé desesperado en una cuna para dormir si ni duerme, sufre y tampoco deja descansar a los adultos.
  • Además, el llanto no consolado aumenta la secreción de hormonas relacionadas con el estrés como la adrenalina y el cortisol, desfavoreciendo una buena gestión emocional ni presente ni futura.
  • El bebé humano tiene grabado a fuego que solo está a salvo con sus cuidadores. Esta es la mala noticia de este artículo, poco podemos hacer, más que esperar que el niño madure y se sienta seguro.

 

Dra. Esther Martínez García

Especialista en pediatría de Teladoc Health