5 Min de lectura | La manteca de karité se extrae del árbol karité o Vitellaria paradoxa, autóctono de la sabana africana concretamente de Burkina Faso, Malí, Sudán y Costa de Marfil. Este particular nombre significa: árbol de mantequilla.

Las tribus regionales lo consideran un árbol sagrado por lo que sólo cogen la fruta cuando ya ha caído a la tierra, siendo éste también un árbol totalmente ornamental.

¿Cómo se obtiene?

El karité es un árbol con una longevidad de hasta tres siglos, donde el tronco puede llegar a medir dos metros y el árbol más de diez de alto. Comienza a dar frutos después de quince años . El fruto son unas drupas muy carnosas similares a la aceituna, pero cubiertas de una cáscara fina tipo avellana en cuyo centro se encuentra una semilla blanca almendrada.

Tras madurar entre cuatro y seis meses son recogidos y lavados para retirar impurezas. A continuación, se trituran, se tuestan y se pasan por un molino para obtener una pasta marrón muy líquida. Ésta se bate a mano para que se separe la mantequilla del resto de los componentes. La mantequilla resultante se lleva a ebullición y se filtra varias veces para separar las impurezas hasta que se consigue un producto limpio de color miel. Para el uso de la industria de cosméticos la extracción de la mantequilla se realiza presionando en frío los cotiledones ricos en grasa de la almendra y esta es de color blanco marfil. Al enfriar o reposar se consigue una pasta con textura cremosa dando lugar a la manteca.

 

¿Qué composición tiene?

La manteca de karité o aceite de karité es una sustancia grasa compuesta por:

  • Un perfil de ácidos grasos del tipo: 3-8% palmítico, 30-40% esteárico, 41-50% oleico y 4-7% linoleico.
  • Fracción insaponificable: compuesto básicamente por alcoholes triterpénicos, hidrocarburos y esteroles. Es precisamente esta fracción insaponificable la que la hace exclusiva frente a las demás. Mientras que lo frecuente es tener entre un 0,4 y un 1% en peso de fracción insaponificable para todas las grasas vegetales conocidas, la manteca de karité resulta mucho más activa en estos principios activos pues posee entre el 3,5 y el 17% en peso de dicha fracción.

tres frutos de manteca de karite

¿Qué propiedades tiene?

  • Hidratante y nutritiva. Tiene la capacidad de hidratar y suavizar la dermis.
  • Antienvejecimiento y regeneradora. Es un excelente regenerador celular natural que previene el envejecimiento de la piel y del cabello, gracias a su alta cantidad de tocotrienoles, un tipo de vitamina E capaz de suprimir la formación de radicales libres.
  • Su alto contenido en ácidos grasos, como el ácido oleico, le confieren grandes propiedades antiinflamatorias, de ahí que resulte efectiva para tratar pieles con eczemas, úlceras, roces, sabañones, picaduras de insectos y moratones.
  • Cicatrizante. Por su alto contenido en vitamina A resulta interesante para tratar problemas dérmicos como reducir arrugas y estrías, manos agrietadas, en pieles con eccemas y cicatrizante de heridas.
  • Humectante y emoliente. Retiene la humedad evitando la deshidratación de la piel y aporta flexibilidad y elasticidad.
  • Despigmentante. Gracias a esta acción de la manteca de karité sin refinar, contribuye a suavizar manchas de la piel.
  • Relajante. Por su suave textura relaja y refresca la piel, lo que resulta un producto ideal para hacer masajes relajantes o para después del afeitado, calmando la piel irritada.
  • Protector solar. Puede actuar como pantalla para ciertos rayos ultravioleta de determinadas longitudes de onda responsables de varias dolencias cutáneas, evitando así eritemas solares o inflamaciones de la piel caracterizadas por manchas rojas producidas por la acción solar.

¿Qué aplicaciones tiene?

Tiene una textura sólida tipo mantequilla que al entrar en contacto con el calor corporal se convierte en aceite siendo así un producto muy sencillo y agradable de aplicar en cualquier parte del cuerpo siempre que sea manteca pura y no refinada. También se puede aplicar a través de cosméticos que la incluyen entre sus componentes.

Aplicaciones para la piel

Como hidratante, tanto para el rostro como para el cuerpo, aunque las pieles grasas deberán limitar su uso sobre las zonas más grasientas de la cara.

  • Como bálsamo labial, gracias a sus propiedades hidratantes y regenerativas.
  • Como bálsamo reparador en zonas secas o agrietadas como la nariz, codos, talones…
  • Para tratar la piel irritada después del afeitado o cuando sufrimos de problemas de piel como la psoriasis.

Aplicaciones para el cabello

Gracias a los nutrientes mencionados, otro de los usos más comunes tiene que ver con el cuidado del cabello, siendo especialmente recomendable:

  • Melenas secas y con falta de brillo, tratadas con cualquier tipo de tinte o tras el verano, cuando el pelo está especialmente castigado.
  • Para incluirlo en nuestra rutina capilar podemos aplicar de forma uniforme un par de nueces de manteca de karité pura en todo el cabello. Una vez repartido, humedecer una toalla con agua tibia y envolver con ella la cabeza, dejándolo actuar un mínimo de 30 minutos.
  • En el caso de que el problema de la hidratación no sea tan agudo, podemos lavar el cabello con el champú habitual. En cambio, si quieres potenciar todavía más sus efectos, es recomendable no lavar el cabello hasta el día siguiente.

Aplicaciones en la cocina

La manteca de karité pura es totalmente comestible y muy nutritiva, y utilizada tradicionalmente en la cocina local y a nivel tópico por sus beneficios y propiedades en piel y pelo. Su uso también se extiende a la industria chocolatera como sustituto de la manteca de cacao.
Lo que debes saber…

  • La manteca de karité se extrae del árbol de karité. En su estado puro es totalmente comestible y muy nutritiva, y utilizada tradicionalmente en la cocina local y a nivel tópico por sus beneficios y propiedades en piel y pelo.
  • Tiene una textura sólida tipo mantequilla que al entrar en contacto con el calor corporal se convierte en aceite siendo así un producto muy sencillo y agradable de aplicar en cualquier parte del cuerpo, siempre que sea manteca pura y no refinada.
  • Otro de los usos más comunes tiene que ver con el cuidado del cabello, siendo especialmente recomendable en el caso de melenas secas y con falta de brillo, tratadas con cualquier tipo de tinte o tras el verano.

Alessandra Huerta

Nutricionista y naturópata de Teladoc Health