En la vida diaria de todas las personas aparecen acontecimientos y circunstancias que pueden hacer sentir a la persona nerviosa, presionada o incluso amenazada. Ante estos estímulos estresantes, el individuo debe reaccionar mediante una respuesta proporcionada y adaptarse a la nueva circunstancia. Cuando la persona no es capaz de reaccionar proporcionadamente y el estímulo estresante supera su capacidad de adaptación, aparece la ansiedad.

Se suele manifestar como una respuesta desproporcionada a las amenazas o sucesos «estresantes» de la vida cotidiana. El paciente suele sentirse amenazado de manera permanente, de modo que su sistema fisiológico de alerta permanece activado durante largo tiempo, como si estuviese en peligro su vida a causa de una amenaza y ésta no cesara. Así, la persona con ansiedad manifiesta los síntomas propios de respuesta contra amenazas de un modo crónico y desproporcionado, ante estímulos que no son amenazantes.

¿Cómo se produce la ansiedad?

Diversas teorías intentan explicar la ansiedad crónica, y probablemente todas ellas contengan una parte de la realidad:

  • La ansiedad puede aparecer por un conflicto entre lo deseado y aquello que dicta la conciencia que es lo mejor; ante la contradicción de los deseos y las convicciones aparece una reacción de ansiedad;
  • La ansiedad es una reacción aprendida: cuando una persona reacciona de modo ansioso ante un estímulo determinado, con alta probabilidad reaccionará ansiosamente ante la repetición del estímulo.

Síntomas

Ante una amenaza, la respuesta fisiológica del organismo es poner en marcha reacciones bioquímicas que preparan al organismo para una reacción de ataque-defensa o huída de la amenaza inminente. En la reacción de ansiedad, estos mismos mecanismos se ponen en marcha de modo desproporcionado, ante una amenaza que no es tal o que es mucho menos intensa o peligrosa. La ansiedad presenta dos tipos de signos y síntomas:

Síntomas físicos

  • Taquicardia
  • Sudoración
  • Temblor
  • Disnea
  • Tensión muscular
  • Crisis de angustia
  • Hiperventilación
  • En ocasiones dolores torácicos y sensación de ahogo

Síntomas psicológicos

  • Obsesionarse con pensamientos recurrentes acerca del estímulo estresante, pensamientos permanentes y recurrentes acerca de enfermedades graves o peligros inminentes
  • Estado crónico de alerta ante posibles peligros
  • Falta de atención ante los estímulos que anteriormente le interesaban
  • Dificultad de concentración en otros asuntos diferentes de los peligros.

Diagnosticar un cuadro de ansiedad

El cuadro de ansiedad tiene un diagnóstico eminentemente clínico, a través de la entrevista y la evaluación de la sintomatología que presenta el paciente.  Los trastornos de ansiedad pueden manifestarse de muy diversos modos, siendo los cuadros más frecuentes:

  • Trastorno por estrés agudo: ante estímulos estresantes, el paciente puede desencadenar puntualmente una reacción excesiva.
  • Trastorno de ansiedad por enfermedad médica: ante una enfermedad grave real o hipotética, el paciente puede reaccionar de un modo excesivamente ansioso, presenta un miedo excesivo a padecer una determinada enfermedad (cancerofobia).
  • Trastorno de estrés postraumático: tras un suceso realmente traumático que ha puesto en peligro la vida del paciente o que ha producido en él una reacción de gran ansiedad, el paciente puede volver a revivir o experimentar mentalmente el suceso a través de imágenes o estímulos asociados al trauma inicial.
  • Trastorno de ansiedad inducido por sustancias: la crisis de ansiedad sucede como efecto indeseable de algún fármaco o sustancia concreta.
  • Fobias específicas: el paciente desencadena una reacción de ansiedad ante estímulos determinados tales como objetos, personas, animales o situaciones.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo: el paciente sufre miedos y obsesiones de intensidad tal que llegan a interferir con su vida normal. Por ejemplo, el paciente debe realizar o comprobar una y otra vez aquello que le obsesiona de modo compulsivo.
  • Trastorno de ansiedad generalizada: los pacientes tienen miedo y excesiva preocupación de un modo indefinido, presentan miedos excesivos y no realistas ante todas las situaciones de la vida normal, sin focalizar los temores ante ningún estímulo concreto.
  • Trastorno de ansiedad no especificado: la reacción de ansiedad no tiene un origen determinado o conocido.

Algunas enfermedades médicas pueden manifestar alguna sintomatología similar a los estados de ansiedad, y puede ser necesario descartarlas como origen del trastorno.

Tratamiento para la ansiedad

El tratamiento de la ansiedad crónica debe abordarse principalmente desde dos vertientes:

  • Psicoterapia o abordaje psicológico: el paciente generalmente mejora al poder hablar de sus preocupaciones de un modo libre ante una persona con conocimientos médicos o psicoterapéuticos. También son efectivas las técnicas de relajación, la terapia conductual y otros tipos de psicoterapia o abordaje psiquiátrico.
  • Farmacoterapia: a través de fármacos que reducen la respuesta excesiva de ansiedad o que mejoran el equilibrio de neurotransmisores cerebrales. El abordaje farmacológico puede ser muy efectivo, aunque en muchos casos puede no ser necesario al tratarse de cuadros leves.

Medidas preventivas

Cualquier medida o actividad que pueda redundar en un aumento de la seguridad en sí mismo de la persona o que ayude a afrontar los problemas cotidianos con mayor confianza será una medida efectiva para prevenir la aparición de un cuadro de ansiedad.

Así, puede ser de gran ayuda la realización de ejercicio físico, dormir adecuadamente, el mantenimiento de una dieta adecuada y evitar sustancias estimulantes, al igual que tener una adecuada preparación para afrontar los retos profesionales y de la vida diaria con el fin de resolver los conflictos sin tensiones o responder a los problemas diarios con determinación, entereza y objetividad.