Cabinas de bronceado

Cabinas de bronceado

El bronceado artificial se obtiene mediante la utilización de aparatos (lámparas o cabinas de bronceado) que emiten radiaciones ultravioletas (con intensidad y longitud de onda controladas). Es una práctica común, especialmente entre la gente más joven, siendo muy frecuente entre los 20-30 años de edad.

Las cabinas de bronceado según los estudios médicos y la opinión de los expertos sobre este tema  no es aconsejable, dados los problemas que puede acarrear como envejecimiento de la piel (flacidez y arrugas), quemaduras y lo más preocupante: la aparición de  tumores cutáneos. Estos problemas se acentúan sobretodo cuando se realiza en personas jóvenes y con tiempos de exposición prolongados y de forma repetida.

Por otro lado, aunque existe una normativa vigente al respecto que debe cumplirse y los centros de autobronceado debe cumplir estrictamente una serie de normas y medidas de seguridad es frecuente el incumplimiento de la normativa. Esto conlleva que los aparatos sean menos seguros y las repercusiones sobre la salud de los usuarios mayores.

Recomendaciones generales si utilizas cabinas de bronceado

Como norma general siempre es preferible evitarel uso de cabinas de broncedo y optar por autobronceadores con fotoprotección.

Tiempo de exposición y fototipo de piel

El tiempo de exposición en una cabina de bronceado variará de una persona a otra en función de su fototipo o tipo de piel. Si se sobrepasan estos tiempos recomendados se
expone al riesgo de quemaduras.

esquema de fototipo de piel cabinas de bronceado

Las exposiciones deben estar suficientemente espaciadas y no complementarse con exposiciones solares.

Es absolutamente desaconsejable el uso de este tipo de cabinas en:

  • Menores de 18 años, ya que la piel a esas edades es especialmente sensible y los daños causados son mayores.
  • Si presenta un gran número de nevus (pecas).
  • En pieles con fototipo I y II.
  • Personas con enfermedades cutáneas, especialmente, si presentan lesiones cutáneas premalignas (lunares atípicos o múltiples).
  • Si sigue tratamiento con medicación que aumente la sensibilidad al sol (reacciones de fotosensibilidad).
  • Historial de quemaduras solares frecuentes en la infancia.
  • Antecedentes familiares de melanoma.

 Los centros de bronceado deben cumplir con una serie de obligaciones entre las que se encuentran las siguientes:

  • Garantizar que las cabinas de bronceado que se utilicen en las sesiones cumplen las normas de seguridad, que sean revisados cada 6 meses por una entidad autorizada.
  • Elaborar una ficha de cada uno de los usuarios del centro con las recomendaciones específicas, sesiones recibidas y el tipo de exposición de dosis total recibida.
  • Facilitar un folleto con los principales sobre los principales consejos de protección.
  • Suministrar al cliente un documento informando de riesgos del mal uso y medidas de protección a adoptar, para su firma y conformidad.
  • Tener a disposición del usuario gafas de protección adecuadas en número suficiente en proporción a los aparatos de bronceado y mantenerlas en perfecto estado.
  • Estar dotados de lavabos, vestuarios y duchas en número adecuado al número de aparatos de bronceado, con agua potable fría/caliente dispensador de jabón y secamanos eléctrico o toallas de un solo uso.
  • Disponer de botiquín de primeros auxilios.
  • Disponer de hojas de reclamaciones oficiales, a disposición de los usuarios.
  • Indicar el fototipo de piel y en función del mismo, adecuar el tiempo y la frecuencia de las exposiciones.
  • Los locales, instrumentos, gafas y camas solares deben ser sometidos después de cada sesión a tratamientos de desinfección, manteniendo las instalaciones en perfecto estado higiénico sanitario.

Consejos para minimizar los problemas

 Antes de la exposición:

  • Asegurarse de los tiempos de bronceado recomendados y respetarlos según el fototipo de piel.
  • La piel debe estar limpia: eliminar cualquier cosmético, sobretodo maquillaje y perfumes.
  • No llevar joyas ni objetos metálicos.
  • Utilizar siempre las gafas de protección y no quitárselas bajo ningún concepto. Las lentillas también deben ser retiradas.
  • Respetar 48 horas entre las dos primeras exposiciones
  • Evitar las cabinas si se están tomando medicamentos que aumenten la sensibilidad de la piel (fotosensibilizantes), ya que se pueden producir reacciones en la piel no deseables.

 Tras la exposición:

  • Hidratar bien la piel.
  • No exponerse al sol.
  • Ante la aparición de cualquier lesión en la piel (como enrojecimiento, ampollas o heridas) después de una o varias sesiones de rayos UVA debe suspenderlas y consultar con el dermatólogo.

Dra. Eva Ormaechea Alegre

Especialista en Medicina Intensiva

Medico consultor de Advance Medical

2019-07-02T12:43:32+02:003 noviembre, 2016|

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