3 Min de lectura | El consumo de alcohol puede tener consecuencias irreversibles para el cuerpo. Descubre cómo nuestro organismo responde ante esta sustancia y cuáles pueden ser los principales efectos.

El consumo de alcohol es un hábito ampliamente socializado e instaurado. Sin embargo, es una sustancia tóxica para el organismo y, mientras que su consumo a dosis bajas y de forma esporádica tiene efectos rápidamente reversibles, su consumo tanto a dosis altas como prolongado tiene consecuencias indeseables sobre el organismo.

El alcohol provoca efectos a corto plazo, efectos del alcohol agudos, que se manifiestan como intoxicación etílica que puede llevar en casos extremas al coma y la muerte.

  • La primera fase es la intoxicación alcohólica aguda, también llamada borrachera, provoca efectos agudos sobre el sistema nervioso central: euforia, excitación, desinhibición y conductas impulsivas.
  • Cuando se continúa bebiendo, se produce una intoxicación más elevada: intoxicación, alteración del equilibrio, alteración de la coordinación, y pérdida de calor.
  • En fases más avanzadas, se produce una alteración del nivel de conciencia: confusión, sueño, aletargamiento, vómitos, anestésica y estupor.

La ingesta aguda de alcohol también puede provocar:

  • Problemas gástricos como gastritis aguda
  • Alteraciones del ritmo cardiaco (arritmias) especialmente si se mezcla con otras sustancias (drogas).
  • Graves problemas a nivel socio-familiar
  • Favorece conductas de riesgo como accidentes de tráfico o prácticas sexuales de riesgo (enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados).

A largo plazo y con una ingesta crónica de alcohol aparecen daños más irreversibles en el organismo. Además, el riesgo de padecer estos daños es mayor cuanto más precoz es el inicio de su consumo, que suele ser en la adolescencia.

Efectos en el sistema nervioso central

El alcohol es especialmente tóxico sobre las neuronas, produce una lesión y pérdida neural permanente. También sobre los nervios periféricos.

Se relaciona con el desarrollo de demencia (pérdida de memoria y deterioro cognitivo), enfermedades como el síndrome de Wernicke –Korsakoff y alteraciones del sueño y del carácter. Además de los trastornos asociados al grado de dependencia alcohólica (síndrome de abstinencia, encefalopatía alcohólica, etc).

Efectos en el sistema gastrointestinal

En el aparato digestivo puede afectar a cualquier tracto del mismo, tanto su consumo agudo como crónico, favoreciendo la aparición de enfermedades esofágicas (esofagitis, enfermedad por reflujo), gástricas (gastritis, sangrado gástrico), hepáticas (cirrosis hepática) y del páncreas (pancreatitis aguda y crónica). El consumo alto se ha relacionado con cáncer de estómago, de laringe, de esófago y de páncreas.

Además, su consumo continuado provoca problemas de malnutrición, ya que aporta una gran cantidad de calorías con muy poco valor nutritivo (“calorías vacías”), impide la absorción de algunos minerales y vitaminas y elimina el apetito.

Efectos a nivel cardiovascular

El consumo de alcohol provoca un aumento de la actividad cardíaca. Puede aumentar la presión arterial provocando hipertensión arterial. También produce daño cardíaco cuya manifestación más típica es la miocardiopatía dilatada, una lesión del músculo cardiaco que se debilita y provoca cuadros de insuficiencia cardiaca muy graves.

Efectos en la sangre

Impide la producción de glóbulos blancos y rojos, provocando un tipo de anemia denominada megaloblástica y un fallo en el sistema inmunológico por la disminución de glóbulos blancos, siendo los alcohólicos más susceptibles a las infecciones.

Efectos del alcohol en el embarazo y en el feto

El consumo de alcohol durante el embarazo puede provocar en el feto el llamado síndrome alcohólico fetal, es el término utilizado para agrupar un gran número de anomalías que un bebé puede presentar cuando ha sido expuesto al alcohol durante el embarazo. Éstas incluyen malformaciones morfológicas (especialmente defectos cráneo-faciales), retraso en el crecimiento y alteraciones cognitivas, conductuales, de socialización y de aprendizaje.

También disminuye el deseo sexual y puede causar infertilidad y disfunción eréctil.

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Lo que debes saber:

  • La intoxicación alcohólica aguda o “borrachera” provoca efectos agudos sobre el sistema nervioso central. Se manifiesta de forma inicial o leve como euforia, excitación, desinhibición y conductas impulsivas.
  • Si se continúa bebiendo se pasa a la fase de intoxicación, con alteración del equilibrio, coordinación y pérdida de calor.
  • Fases más avanzadas alteran el nivel de conciencia con confusión, sueño, aletargamiento, vómitos y por último fase anestésica y de estupor.

 

Dra. Eva Ormaechea
Especialista en Medicina Intensiva
Médico consultor de Advance Medical