2 Min de lectura | El corazón está formado por una envoltura externa (pericardio), una capa muscular (miocardio) y una envoltura interna (endocardio). La miocarditis es una inflamación del miocardio o músculo cardíaco. Es una enfermedad poco frecuente.

¿Cómo se produce?

El miocardio tiene la función de bomba, es decir, de contracción del corazón que puede debilitarse cuando éste se inflama por una miocarditis. La miocarditis puede presentarse de forma aguda (corta duración) o crónica (larga duración).

Existen numerosas causas que provocan una miocarditis. La inflamación es una respuesta del miocardio frente a una enfermedad o agresión. Esta inflamación puede estar causada por:

  • Una infección (virus, bacterias, hongos)
  • Fármacos
  • Alcohol
  • Agentes físicos como radiación
  • Aparecer en el contexto de una enfermedad sistémica (es decir generalizada) o autoinmune como el lupus eritematoso sistémico o la artritis reumatoide.

Síntomas de miocarditis

La enfermedad puede tener un curso benigno con recuperación total del corazón o el daño cardíaco puede ser permanente dejando secuelas. A veces se pueden inflamar también la envoltura externa dando lugar también a una pericarditis.

Los síntomas pueden ser muy variados. En casos leves el paciente puede estar asintomático. En otros, es frecuente la aparición de un cuadro previo similar a una gripe con fiebre, cansancio y dolor en el pecho.

Los casos más graves dan síntomas como arritmias cardíacas, dolor torácico similar a un infarto de miocardio e insuficiencia cardíaca, consecuencia del daño cardíaco producido y el fracaso de la función de bomba del corazón.

Diagnóstico

El diagnóstico puede ser difícil. Se realiza con la historia clínica y la exploración física junto con una serie de pruebas complementarias que pueden incluir:

  • Analítica para detectar signos de inflamación y cultivos en sangre en casos de miocarditis de origen infeccioso
  • Las radiografías de tórax permiten ver el tamaño del corazón y si hay complicaciones.
  • El ecocardiograma visualiza la estructura del corazón y su funcionamiento.
  • El electrocardiograma ponen de manifiesto las alteraciones del ritmo cardíaco.
  • La biopsiaendomiocárdica consiste en tomar una muestra del músculo cardíaco para ver el grado de inflamación y detectar si hay infección.

Tratamiento

Si la enfermedad tiene una evolución benigna la resolución suele ser espontánea, requiriendo únicamente reposo, analgésicos y medicamentos antiinflamatorios. Se debe tratar, cuando sea posible, la enfermedad de base: por ejemplo con antibióticos si es por una infección bacteriana.

En el caso de aparición de complicaciones como arritmias o insuficiencia cardiaca se requerirán fármacos específicos como diuréticos o antiarrítmicos. Además, el ejercicio físico está contraindicado hasta la resolución del problema.

Si la enfermedad provoca secuelas con un grave daño cardíaco puede requerirse un trasplante cardíaco.

Dra. Eva Ormaechea Alegre
Especialista en Medicina Intensiva
Medico consultor de Advance Medical