2 Min de lectura | En ocasiones, los bebés presentan un tipo de acné muy similar al recurrente acné surgido por las hormonas en los adolescentes. Descubre cómo afecta al bebé y cómo puede curarse.

Resumen del contenido

Es una enfermedad de la piel que afecta al 20% de los lactantes y es más frecuente en los niños. El acné del lactante se manifiesta después de los 3-6 meses de vida y puede persistir hasta el año y medio de edad. Pueden existir casos más persistentes. Las lesiones en la piel son parecidas a las típicas que aparecen en el acné del adolescente.

Algunos recién nacidos pueden presentar lesiones similares al acné vulgar que sale en la adolescencia. El acné neonatal se origina en las dos primeras semanas de vida. Afecta más a niños que a niñas. Si el acné aparece a partir de los tres meses de vida se llama «acné del lactante».

La causa no está clara pero parece que se relaciona con la estimulación de las glándulas sebáceas por las hormonas de la madre durante el embarazo y del bebé tras el nacimiento.

Las primeras manifestaciones aparecen en el nacimiento o en la lactancia. Nos recuerdan al acné juvenil; son pápulas o pústulas en mejillas, barbilla y frente.

Causas

Las causas no están del todo claras. En un principio se suponía que era debido a una estimulación hormonal de las glándulas sebáceas de la piel. Actualmente se piensa que puede ser de origen infeccioso por un germen llamado Malazzesia. No hay nada comprobado.

Otras causas pueden ser: toma de medicamentos que contienen yodo, bromo o corticoides por parte de la madre que de el pecho y uso excesivo de cremas y ungüentos en la cara (acné cosmético).

Síntomas

Se observan, sobretodo en la cara, comedones en mejillas y pápulas eritematosas (granitos rojos). Las lesiones pueden desaparecer en algunas semanas o, en casos más graves, a los tres años.

La presencia de acné infantil puede ser un factor de riesgo para padecer acné durante la adolescencia.

Tratamiento

En las formas leves tan solo será necesaria una buena limpieza de la piel con agua y jabón, y no hará falta ningún tratamiento especial.

Se dan antibióticos y antisépticos tópicos. Algunos casos graves pueden requerir tratamientos más agresivos.

 

Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría
Médico consultor de Advance Medical