La infección por ciertos tipos de virus de papiloma humano es la causa principal de cáncer cervical. Los serotipos 16 y 18 son la causa principal del cáncer de cuello de útero. Para que éste se produzca debe haber una infección prolongada por el virus de papiloma humano (VPH) junto a otros factores. Los serotipos 6 y 11 producen el 90% de las verrugas genitales.

Prevención y vacuna

El preservativo no ofrece una protección segura frente al VPH, porque las partes no cubiertas por el preservativo pueden infectarse del virus.

La única manera de impedir el cáncer de cérvix es prevenir la infección por VPH. La vacunación frente al virus de papiloma es eficaz y segura para evitar la infección. Se debe administrar antes de iniciarse las relaciones sexuales en las niñas, alrededor de los 11-12 años.

Existen dos vacunas disponibles, una con los serotipos 16 y 18 y la otra con cuatro serotipos: 6, 11, 16 y 18. En ambas marcas comerciales se administran tres dosis en un periodo de seis meses.

Estas vacunas no protegen contra todas las infecciones que causan cáncer de cérvix. Es importante que las mujeres que se vacunan sigan los controles habituales por el ginecólogo (prueba de Papanicolau).

Las vacunas contra el virus de papiloma son vacunas seguras y eficaces y podrían reducir hasta en dos terceras partes el número de muertes por cáncer cervical en el mundo si todas las mujeres se vacunaran y si la protección fuera a largo plazo.

La duración de la inmunidad no se conoce todavía, está en estudio, para determinar si se necesitarán en el futuro dosis de refuerzo.

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