4 Min de lectura | Tener miedo a las agujas puede llegar a convertirse en una fobia para muchas personas, cerca del 12% de la población lo sufre. ¿Cómo reacciona el cuerpo ante la posibilidad de recibir un pinchazo? ¿Se puede tratar de alguna forma?

La belonefobia es un subtipo de una fobia más global que se llama aicnofobia o tripanofobia, que se refiere al miedo a los objetos punzantes o afilados de todo tipo, que pueden pichar o taladrar. En concreto, la belenefobia se caracteriza por un miedo intenso, irracional y persistente a las agujas y que genera conductas de evitación ante de situación de recibir una inyección.

Suele confundirse con la hematofobia o miedo a la sangre (aunque la sangre puede producirse de otras maneras, no únicamente con un pinchazo), y de hecho el tratamiento es muy similar.

Es una de las fobias más habituales, alrededor de un 12% de la población la padece. Es común en los niños, pero también en los adultos. Las causas para desarrollar esta fobia son diversas:

  • Por condicionamiento clásico o aprendizaje asociativo. Si una vez has tenido una mala experiencia con las agujas, puedes tender a temer que vuelva a repetirse.
  • Por condicionamiento vicario o aprendizaje por observación. Si ves el sufrimiento de alguien relacionado con las agujas, puedes tender a incorporar ese miedo en primera persona.
  • Por componente hereditario. El mecanismo de sobrecompensación fisiológica puede transmitirse de una generación a otra.

¿Cómo reacciona el cuerpo?

La sintomatología que caracteriza la belonefobia se manifiesta en tres planos diferentes:

  • Físico: sudores fríos, temblores, sensación de falta de aire, mareo, sudoración, taquicardia, desmayo…
  • Cognitivo: interpretación de síntomas somáticos como peligrosos, pensamientos irracionales, confusión, falta de concentración…
  • Conductual: conductas de evitación y de escape.

Es importante tener en cuenta que este tipo de fobia está muy marcado por la ansiedad anticipatoria, que es la que bloquea que se lleve a cabo la conducta temida (la inyección en sí). Sólo pensar en una inyección puede generar sintomatología en los casos más graves.

Síntomas de miedo a las agujas

Es una de las fobias menos estudiadas, a pesar de que tiene ciertas características que la hacen particular.

Normalmente, las fobias nos programan para huir de la situación temida, aumentando la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la frecuencia respiratoria y creando vasoconstricción de los vasos periféricos, lo que nos prepara fisiológicamente para correr.

La belonefobia, produce:

  • Disminución de la circulación sanguínea
  • Disminución de la frecuencia cardíaca
  • Dilatación de los vasos sanguíneos, lo que en los casos más graves lleva al desmayo (íncope vasovagal) porque no llega suficiente sangre al cerebro.

Consecuencias de tener miedo a las agujas

Lo que la convierte en una fobia potencialmente dañina es que puede hacer que se eviten acciones preventivas para la salud como:

De forma paralela también puede afectar a la concepción. Muchas mujeres que evitan tener un embarazo es debido al miedo que suponen diversas pruebas médicas que implican agujas.

También puede hacer que se evite el dentista y en los casos más graves, donde la fobia se va ampliando, puede haber miedo a entrar en cualquier centro médico, incluso como acompañante de un enfermo.
Tener miedo a las agujas: dibujo de muñeco corriendo delante de una jeringuilla

¿Cómo tratar esta fobia?

  • Aprende a manejar la ansiedad anticipatoria que comienza sólo al imaginar la aguja. Reajusta las cadenas de pensamientos: lo que te asusta no es la aguja en sí (es un objeto), sino los pensamientos que has asociado a ella (por ejemplo, “me voy a desmayar”). De la misma manera que has asociado un tipo de pensamientos ansiosos, también puedes reentrenar y aprender a asociarlos con estímulos neutros.
  • Conoce los mecanismos fisiológicos por los que se producen los desmayos y qué aumenta su probabilidad (por ejemplo, hambre, calor, cambio súbito de posición, estar de pie mucho tiempo, etc.).
  • Entrena tu miedo en la imaginación: imagina situaciones temidas mientras practicas técnicas de respiración hasta reducir la ansiedad. Ves aumentando en intensidad, empieza por miedos menos potentes (como estar en la sala de espera) y aumenta hasta el momento más temido (como cuando notas el frío de la aguja en la piel).
  • Enriquece las técnicas de imaginación con otros estímulos sensoriales. Se trata de evocar de la forma más realista posible las sensaciones de la situación temida, por ejemplo, olor a alcohol, presión de una goma alrededor del brazo, notar el frío con otros objetos metálicos que no sean una aguja…
  • Exponte al miedo de manera progresiva: una vez hayas trabajado el miedo en tu imaginación y ya no te resulte amenazante, empieza a en practicar situaciones “en vivo”. Por ejemplo, estar en una sala de espera real, acompañar a alguien a donar sangre, etc.
  • Si el miedo te resulta incontrolable, consulta a un psicoterapeuta. Los Seguros de MAPFRE Salud cuentan con un amplio cuadro médico de especialistas en psicología que te pueden ayudar a tratar este tipio de fobia.

 

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Lo que debes saber…

  • La belonefobia forma parte de un tipo de fobia más global que se llama aicnofobia o tripanofobia, que se refiere al miedo a los objetos punzantes o afilados de todo tipo, que pueden pinchar o taladrar.
  • Es una de las fobias menos estudiadas, a pesar de que tiene ciertas características que la hacen particular.
  • Hay técnicas que pueden ayudar a superarlo, pero si esta fobia resulta incontrolable es conveniente consultar con un psicoterapeuta.

Cristina Agud
Psicóloga sanitaria y psicoterapeuta en Teladoc Health