La pandemia del COVID-19 tiene varias dimensiones. La primera ola de la crisis afectó a la salud física, la segunda a la economía y ahora viene la tercera ola, la relativa a la salud mental, que tiene que ver con el reajuste de todo lo ocurrido.

Una vez el número de contagios está controlado y la economía empieza a mostrar leves signos de repunte, es fundamental atender a las consecuencias de estos impactos a nivel emocional y poder reconstruirlas.

Consecuencias de la crisis

La devastación de la crisis tiene diversas repercusiones a nivel psicológico:

  • Ansiedad, estrés, insomnio y depresión: en respuesta a la privación por el confinamiento o sus implicaciones (ERTES, dificultades del teletrabajo, limitación de desplazamiento, problemas intrafamiliares derivados…).
  • Duelo: miles de familias han quedado rotas por la pérdida de un ser querido debido al COVID-19. Estos duelos tienen dificultades añadidas respecto a los duelos convencionales: impotencia por no poder acompañar al familiar en la fase final de la enfermedad, imposibilidad de funeral, aislamiento físico o limitaciones en el contacto del doliente con familiares y amigos tras la pérdida debido al confinamiento, etc.
  • Síndrome de la cabaña: a medida que fue avanzando el desconfinamiento progresivo se detectó cada vez en más personas miedo a salir de casa por temor al contagio. Es necesario hacer una apertura progresiva de los límites y crear una nueva forma de adaptación para poder normalizar el día a día de la persona. Es un síndrome que también se ha detectado antes en personas secuestradas, encarceladas u hospitalizadas durante mucho tiempo.
  • Hipocondría y pensamientos negativos obsesivos.
  • Agravamiento de psicopatología previa.

10 Consejos para adaptarnos a la nueva normalidad

Tras un periodo de inestabilidad es importante tomar decisiones (internas y externas) que posibiliten una nueva forma de vida, adaptarse a la nueva realidad. Las decisiones generan empoderamiento: ¿en qué quieres convertirte cuando todo esto termine?

  • Toma medidas de seguridad realistas. Sin negar la realidad ni exagerando (la hiperprotección puede llevar a hipocondría).
  • Exponte gradualmente a lo que te angustie, te hará ganar control de la situación.
  • Practica la flexibilidad. Huye del pensamiento dicotómico (blanco/negro) y observa que hay muchas formas diferentes de hacer las cosas y de vivir. Ábrete a nuevas opciones.
  • Explota tus recursos y capacidades. ¿Cuáles son tus puntos fuertes? ¿Qué te ha ayudado a afrontar los problemas hasta ahora?
  • Ves al día. En un mundo donde las demandas son cambiantes constantemente es importante poder enraizar con lo que es posible hoy, y lucharlo.
  • Cultiva tus actitudes prosociales (agradecimiento, empatía, colaboración…). La crisis nos afecta a todos, potenciar la conciencia social te ayudará a estar más comprometido con tu proyecto de nueva normalidad y a comprender mejor la situación.
  • Prioriza. ¿Qué es lo realmente importante?
  • Haz balance de la crisis. ¿En qué me ha ayudado todo esto? ¿Qué aprendizajes puedo extraer?
  • Disfruta de lo que sí es posible hacer.
  • Busca ayuda en MAPFRE. Recuerda que el objetivo no es necesitar nada ni nadie, sino trabajar por tu autonomía, y para eso también los demás forman parte.

3 Conceptos fundamentales para la adaptación

La capacidad de resiliencia

Es la capacidad de hacer frente a la adversidad, capacidad inherente al ser humano. La resiliencia tiene como objetivo el tránsito de una manera de vivir a otra, a partir de la creación de un nuevo sentido. La flexibilidad psicológica es fundamental. Viktor Frankl es sin duda uno de los grandes exponentes de este concepto.

El concepto hardiness o “personalidad resistente” de Kobasa.

Implica afrontar los problemas de forma transformacional. Se caracteriza por la capacidad para influir sobre los acontecimientos externos a partir del compromiso y la implicación hacia metas, reforzando la relación con los demás. Entienden el cambio como un desafío y no como una amenaza. Modifican las percepciones que tienen de los acontecimientos estresantes para hacerlos más manejables.

El sentido de coherencia.

Término definido por Antonovsky que se refiere al intento de la persona a pensar que su entorno es comprensible, que tiene sentido y que puede intervenir en él.

Lo que debes saber…

  • Una de las consecuencias de esta crisis sanitaria es el impacto emocional.
  • Existe el miedo a salir por temor al contagio, una vez se ha iniciado la desescalada.
  • Ansiedad, estrés, insomnio y depresión son también resultado de la privación por el confinamiento o sus implicaciones (teletrabajar, hacer frente a un ERTE, a un problema familiar…)

Cristina Agud

Psicóloga sanitaria y psicoterapeuta en Teladoc Health