La coagulación sanguínea o hemostasia es un proceso crucial mediante el cual el organismo evita sangrados y hemorragias frente a la rotura de un vaso sanguíneo. La hemostasia es un mecanismo de defensa, necesario para mantener la integridad de la pared vascular, evitar la pérdida de sangre ante una lesión vascular y restablecer el flujo sanguíneo cuando se ha reparado la lesión.

En ocasiones, la formación de coágulos (por diversos factores como algunas enfermedades), puede desencadenar graves problemas de salud al generarse trombos (coágulos) que obstruyen los vasos sanguíneos. En estas situaciones puede ser necesario el uso de un anticoagulante como es la heparina.

¿Qué es la heparina?

La heparina es un anticoagulante inyectable que desempeña un papel esencial en la prevención y tratamiento de trastornos relacionados con la coagulación sanguínea.

La heparina se presenta en dos formas:

  • La heparina no fraccionada (HNF): es una cadena de polisacáridos heterogéneos con un peso molecular de 6,000 a 40,000 daltons. Las HBPM son productos derivados de la HNF con pesos moleculares más bajos y homogéneos (entre 4,000 y 5,000 daltons).
  • Las heparinas de bajo peso molecular (HBPM).

Tanto la HNF como las HBPM son anticoagulantes, lo que significa que previenen la formación de coágulos sanguíneos. Actúan inhibiendo dos proteínas clave en la coagulación: el factor Xa y el factor IIa (trombina). Aunque comparten un propósito, las HBPM tienen menos actividad inhibitoria de la trombina, lo que puede reducir el riesgo de sangrado en comparación con la HNF.

¿Cuándo está indicada?

Las heparinas se utilizan tanto para prevenir como para tratar enfermedades que cursan con coágulos sanguíneos, como la trombosis venosa, la embolia pulmonar o el infarto de miocardio.
En el caso de la prevención se indica en personas que van a estar inmovilizadas durante un período prolongado, como antes y después de una cirugía o tras una fractura.
En mujeres embarazadas, la heparina se utiliza cuando existe un riesgo de tromboembolismo venoso, pero siempre bajo supervisión médica para garantizar un equilibrio adecuado entre los beneficios y los riesgos.
Tanto la dosis como la duración del tratamiento dependerán de si el objetivo es la prevención de la trombosis o tratar una trombosis ya establecida.

¿Cómo debe administrarse?

La heparina es un fármaco que no se puede administrar por vía oral debido a que su molécula es bastante grande y no se absorbe correctamente en el intestino, así que se ha de administrar vía endovenosa (hospital) o subcutánea (en estos casos lo puede realizar el paciente):

  • Cuando se empieza un tratamiento con heparina, es esencial seguir las recomendaciones médicas con respecto a la dosis y la duración del tratamiento, ya que es diferente en función de la indicación médica.
  • En mujeres embarazadas se debe ajustar la dosis según el estado de gestación.
  • Para que las HBPM sean efectivas su administración debe llevarse a cabo de manera precisa.

Consejos generales

  • Preparación del material: antes de la inyección, asegurarse de tener todo el material necesario, incluida la jeringa precargada con la dosis prescrita.
  • Higiene de manos: previo a la manipulación del material a utilizar, recordar lavarse las manos con agua y jabón.
  • Inyección subcutánea: la HBPM se administra mediante inyección subcutánea, debajo de la piel.
  • Selección del lugar de inyección: la zona idónea es el abdomen, pero si no es posible, el brazo o el muslo son otras alternativas.
  • Espaciado entre inyecciones: se han de dejar al menos dos dedos de espacio entre inyecciones en el mismo lugar.
  • Evitar áreas problemáticas: evitar pinchar la heparina en áreas enrojecidas, lunares, cicatrices o zonas endurecidas.
  • Técnica de administración: coger un pliegue de piel, introducir la aguja verticalmente y administrar la medicación lentamente.
  • Control del sangrado: si la zona sangra, aplicar presión con una gasa o algodón.
  • Eliminación segura: después de la inyección, desechar la jeringa de manera adecuada (contenedor residuos o seguro).

Se han de seguir las indicaciones del profesional sanitario y comunicar que se está bajo dicho tratamiento antes de cualquier procedimiento médico.

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¿Tiene efectos secundarios?

Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran el enrojecimiento, picazón, dolor o erupción en el lugar de la inyección. En pacientes ancianos hay un mayor riesgo de hemorragias.

En resumen, las heparinas de bajo peso molecular son fundamentales en el tratamiento y prevención de trastornos de coagulación sanguínea. Siguiendo las recomendaciones adecuadas, los pacientes pueden beneficiarse de este tratamiento de manera segura y efectiva.

Lo que debes saber…

  • Las heparinas se utilizan tanto para prevenir como para tratar enfermedades que cursan con coágulos sanguíneos, como la trombosis venosa, la embolia pulmonar o el infarto de miocardio.
  • La heparina es un fármaco que no se puede administrar por vía oral debido a que su molécula es bastante grande y no se absorbe correctamente en el intestino, así que se ha de administrar vía endovenosa (hospital) o subcutánea (en estos casos lo puede realizar el paciente).
  • Se han de seguir las indicaciones del profesional sanitario y comunicar que se está bajo dicho tratamiento antes de cualquier procedimiento médico.