Herpes Zóster, contagio y tratamiento

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Herpes Zóster, contagio y tratamiento

¿Sabías que tanto la varicela como el herpes zóster están causados por la infección del virus varicela zóster, que a su vez pertenece al grupo de los herpesvirus?

Cuando se origina el primer contacto del virus con la persona, se produce la varicela. Esto puede ocurrir tanto en niños como en adultos, ya hayan sido vacunados y expuestos al virus o no. Pasados unos días tras el primer contacto con el virus, aparece una característica erupción cutánea generalizada que presenta lesiones en distintas fases evolutivas a la vez:

Pápulas (puntos rosados)
Vesículas (ampollas)
Costras
Este patrón es característico de la varicela y se conoce como “en cielo estrellado”. Suele acompañarse de picor generalizado, febrícula y leve afectación del estado general. Es contagiosa desde el primer día de contacto con el virus, aunque aún no haya aparecido la lesión cutánea, aunque el cuadro remite en una o dos semanas. Deja de ser contagioso cuando todas las lesiones están en fase de costra. Entonces el virus pasará a una fase latente o inactiva.

Cuando el virus se reactiva

Con el paso de los años, el virus puede reactivarse y causar una sintomatología diferente: el herpes zóster, que se caracteriza por una erupción vesiculosa, distribuida típicamente siguiendo el trayecto de un nervio o dermatoma y asociada a dolor. Es muy posible la aparición del dolor antes de que aparezca la lesión vesiculosa. En la mayoría de los casos, estos síntomas remiten en pocas semanas y el virus vuelve a pasar a una fase latente. Sin embargo, pueden aparecer complicaciones y/o recidivas frecuentes.

Cuando la persona presenta un herpes zóster, empieza con síntomas leves de mal estado general (típicos de infección vírica). Al cabo de unos días, aparece la erupción cutánea (lesiones rosadas puntiformes que evolucionan a la formación de vesículas y posteriormente a costras) distribuida a lo largo de un dermatoma (trayecto nervioso) unilateral. El dermatoma más comúnmente afectado suele ser el torácico, seguido del lumbar, el cervical y el oftálmico. El dolor localizado en dicha zona es de carácter punzante o quemante.

El herpes zóster es más frecuente en mayores de 50 años y en pacientes afectos de enfermedades que alteran el sistema inmune. Son frecuentes las reinfecciones posteriores en estos colectivos y en jóvenes sometidos a un alto nivel de estrés.

brazo infectado por el virus del herpes zoster

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico suele confirmarse con la inspección de las lesiones y su patrón de distribución. La imagen en cielo estrellado es muy característica. Normalmente no es necesario realizar ninguna prueba complementaria. En caso de duda diagnóstica pueden emplearse pruebas de laboratorio.
El tratamiento es sintomático y, por tanto, encaminado a paliar el dolor (acortando su intensidad y duración), así como otros síntomas que puedan aparecer (febrícula, picor y sobreinfección bacteriana).

Actualmente se dispone de una vacuna de virus vivos atenuados que contiene el virus varicela-zóster y contribuye a disminuir el riesgo de reactivación del virus en forma de herpes zóster en adultos y ancianos. En caso de que se desarrolle un herpes zóster en una persona vacunada, la severidad de los síntomas es menor. La vacuna ha demostrado eficacia en la reducción de la incidencia de herpes zóster y de neuralgia postherpética.

Complicaciones de un herpes zóster

La neuralgia postherpética es la más frecuente de las complicaciones y se caracteriza por la persistencia de síntomas durante semanas (dolor punzante o quemante localizado, hormigueos, hipersensibilidad…) en el dermatoma afecto por el virus. Se prolonga al menos un mes después de la aparición de las vesículas.
La sobreinfección dérmica suele darse por el rascado del paciente para vencer el picor que ocasiona la sobreinfección bacteriana de las lesiones vesiculosas. Puede precisar la prescripción por parte del especialista de antibiótico tópico.

Si bien pueden aparecer de forma arbitraria, en aquellas personas con antecedentes de complicaciones en infecciones previas o con infecciones muy recurrentes o con enfermedades crónicas y/o inmunológicas podemos interferir la evolución natural de la infección con un tratamiento antiviral, que se iniciará preferentemente dentro de las primeras 72 horas tras la aparición de las lesiones dérmicas.

Lo que debes saber…

  • En el primer contacto, el virus ocasiona la varicela y, tras la primera infección, dará lugar a la aparición de herpes zóster en las posteriores ocasiones.
  • Se inicia con síntomas leves de mal estado general. Al cabo de unos días, aparece la erupción cutánea (lesiones rosadas puntiformes que evolucionan a vesículas y luego a costras) distribuida a lo largo de un dermatoma (trayecto nervioso) unilateral.
  • El tratamiento es sintomático y, por tanto, encaminado a paliar el dolor (acortando su intensidad y duración), así como otros síntomas paralelos (febrícula, picor y sobreinfección bacteriana).

Dra. Ana García
Especialista en Medicina de Familia
Médico consultor de Advance Medical

2019-06-06T12:58:48+02:007 junio, 2019|

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