2 Min de lectura | Las dietas con abundante fibra pueden disminuir el riesgo de sufrir cáncer de mama y de próstata al absorber e inactivar  «estimulantes» cancerígenos de tipo estrogénico y androgénico en los alimentos, que acabarían eliminándose con las heces.

Diversos estudios epidemiológicos observan un efecto protector de la fibra en el desarrollo del cáncer, fundamentalmente en el cáncer de colon y recto, en el de mama y en el de próstata, pero también en el de pulmón. En todos los estudios sólo se considera la fibra total ingerida en la alimentación, independientemente de sus componentes (fibra soluble o insoluble) o de qué alimentos provenga. Además, estos estudios no permiten conocer si el efecto protector se debe sólo a la fibra o a otros nutrientes inherentes a alimentos ricos en fibra, como son las frutas y verduras.

Efectos en el cáncer

Se piensa que los mecanismos de prevención de la fibra en el cáncer de colon y recto son locales:

  • La fibra diluye posible sustancias carcinógenas que haya en el tubo digestivo.
  • Disminuye el tiempo de contacto de los carcinógenos con la mucosa intestinal.
  • Elimina los metabolitos de los carcinógenos que el hígado produce a través de la circulación entre hígado y tubo digestivo.
  • Impide o dificulta el tiempo de contacto de las bacterias con el bolo de comida, impidiendo que las bacterias, al actuar sobre ese bolo, produzcan radicales libres que dañen el material genético de las células de la pared intestinal y hagan aparecer células cancerosas.

Sin embargo, la clara asociación entre fibra y cáncer no se ha visto confirmada en otros estudios recientes, lo que ha conducido, en conjunto, a resultados contradictorios. Quizás debamos considerar, para que pueda aparecer el cáncer, no sólo la ingesta pobre en fibra sino que se acompañe de una ingesta rica en grasas animales, que actuaría como potenciador. Así, la elevada ingesta de grasas incrementaría el nivel de ácidos biliares en el intestino que, a su vez, modificará y favorecería la presencia de bacterias intestinales que harían aparecer carcinógenos en el tubo digestivo; los propios ácidos biliares contendrían carcinógenos o promotores del cáncer.

Además, la dieta pobre en fibras disminuiría el volumen de las heces y enlentecería el tiempo de tránsito, exponiendo así a la mucosa durante más tiempo a los posibles carcinógenos. Por otra parte, la falta de fibra impediría ligar carcinógenos y proteger así a la pared intestinal frente al ataque de los carcinógenos.

 

Dr. José Félix Meco

Especialista en Medicina Interna

Medico consultor de Advance Medical

 

Deborah Blasco

Enfermera especialista en Nutrición

Enfermera consultora de Advance Medical