Análisis de dióxido de carbono en sangre

Resumen del contenido
Licenciada en Medicina y Cirugía por la Udl ( Universidad de Lleida). Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria por ICS (Institut Catalá de la Salut). Post-grado en Medicina Estética y Cosmética por UB- IL3
En términos médicos, cuando hablamos de niveles altos de dióxido de carbono en sangre, lo correcto es hablar de hipercapnia o hipercarbia. Esta situación se produce cuando la presión parcial de CO2 en sangre arterial supera los 45mmHg debido a que los pulmones no eliminan correctamente este gas.
Síntomas
Los clasificamos en leves/moderados y graves/agudos. Los primeros podrían ser la cefalea, somnolencia, fatiga, disnea (falta de aire), confusión, etc. Los graves (o agudos), la confusión severa, alucinaciones, espasmos musculares, convulsiones, asterixis (temblor aleteante de manos), coma…
¿Qué enfermedades causan la hipercapnia?
- Enfermedades respiratorias: la expulsión de CO2 se ve disminuida. Serían el EPOC, asma bronquial severa, apnea del sueño, tromboembolismo pulmonar…
- Trastornos neuromusculares o del sistema nervioso central: pueden ser la ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), miastenia gravis, lesiones medulares, abuso de sedantes.
- Obesidad: respiran con dificultad cosa que puede provocar un aumento del CO2 en sangre.
- Traumatismo torácico o cambios en la columna vertebral (fracturas, escoliosis).
¿Cómo se diagnostica?
La prueba de elección es la gasometría arterial, que mide la PaCo2, la PaO2 y el pH. La severidad de la hipercapnia puede clasificarse en:
- Leve: Niveles de CO₂ entre 46-50 mmHg.
- Moderada: Niveles entre 51-70 mmHg.
- Severa: Niveles superiores a 70 mmHg, que representan una emergencia médica.
No debe de faltar nunca una buena anamnesis médica. En los Seguros de Salud de MAPFRE cuentan con grandes especialistas dentro de su cuadro médico. Otras pruebas que se suelen pedir a parte de la gasometría serian una analítica de sangre, radiografía / TAC de tórax, pruebas de función pulmonar, etc.
¿Existe tratamiento?
En los casos graves y urgentes el manejo se hace con oxigenoterapia y ventilación asistida. En situaciones críticas, se puede usar un ECMO o técnicas de eliminación extracorpórea de CO2.
Es importante también tratar las condiciones subyacentes que han causado la situación de hipercapnia. Trataremos con broncodilatadores si estamos delante de un broncoespasmo, daremos antibióticos si hay infección, retiraremos los sedantes si estos han sido la causa del aumento del dióxido de carbono, etc.
¿Qué complicaciones puede haber si esta hipercapnia no se controla?
Puede producir una insuficiencia respiratoria aguda, que a la vez puede producir un paro cardíaco y hasta la muerte.
¿Se puede prevenir esta situación?
La respuesta es que sí. La manera de hacerlo será controlando todos los factores que pueden causar esta hipercapnia:
- Controlar enfermedades respiratorias como el asma y el EPOC
- Evitar fumar, mantener un peso saludable, ejercicio
- Minimizar fármacos que depriman la respiración: sedantes, opioides.
¿A qué especialista debo de acudir si tengo hipercapnia?
La hipercapnia es manejada por neumólogos, intensivistas y médicos de urgencias, dependiendo de la severidad del caso y de las condiciones subyacentes.
En los Seguros de Salud de MAPFRE cuentan con grandes especialistas dentro de su cuadro médico.
Finalmente, es importante resaltar que la hipercapnia es una emergencia médica, es decir, que es una situación muy grave que pone en riesgo la vida de la persona. Si padecemos alguna condición de las que hemos mencionado y de repente nos empieza una cefalea severa, confusión, alucinaciones y/o somnolencia excesiva, vayamos a urgencias cuanto antes.
Lo que debes saber…
- La hipercapnia es un exceso de dióxido de carbono en sangre, causado por problemas respiratorios, neuromusculares u otras condiciones como obesidad o traumatismos.
- Puede provocar síntomas graves (confusión, coma, convulsiones) y debe diagnosticarse con gasometría arterial; si no se trata, puede causar insuficiencia respiratoria o la muerte.
- Es prevenible y tratable con control de enfermedades subyacentes, cambios en el estilo de vida y, en casos graves, oxigenoterapia o ventilación asistida.
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