2 Min de lectura | Los trastornos cutáneos benignos del recién nacido como el milio y la milaria no precisan tratamiento, no afectan al estado general ni de salud del neonato, por lo que no se tratan y se resuelven por sí solos en unos días o semanas.

Se trata de unas enfermedades cutáneas popularmente conocidas como «engordaderas», porque fueron relacionados con la leche que tomaban los recién nacidos, aunque esta idea en la actualidad ha sido desechada.

Afecta al 40% de los recién nacidos a término: la mitad de los recién nacidos presentan los quistes de milium o milios. Son pequeñas pápulas de color blanco perlado o amarillento de 1 a 2 mm de diámetro que aparecen en la cara y cuero cabelludo, sobre todo en las mejillas, la frente y la barbilla. En excepcionales ocasiones pueden aparecer en el prepucio o la areola mamaria. En algunos bebés estos quistes blancos también aparecen en el paladar o en las encías y se conocen con el nombre de nódulos de Bohn y perlas de Epstein.

Se producen por un bloqueo del folículo sebáceo con retención de queratina y grasa. Las pápulas son quistes epiteliales llenos de capas concéntricas de queratina, obteniéndose al exprimirlas un material parecido a diminutas perlas blancas y formado por restos de queratinocitos. Las lesiones desaparecen sin tratamiento en las cuatro primeras semanas de vida, aunque puede ser normal que el bebé tenga Milios durante varios meses. Las perlas de Epstein pueden tardar varios meses en desaparecer.

 

Miliaria

La miliaria es una dermatitis pustulosa secundaria a la retención de la secreción glandular ecrina. Los dos tipos más frecuentes en niños son:

  • Miliaria cristalina (sudamina): es muy frecuente y se caracteriza por vesículas claras de 1-2 mm, superficiales y no inflamatorias que se rompen con facilidad. En estos casos se puede aplicar un talco líquido (nunca en polvo) para secar los pliegues y evitar que salgan más lesiones.
  • Miliaria rubra («sarpullido por el calor»): son pequeñas pápulas eritematosas y agrupadas que suelen localizarse en los pliegues cutáneos y en las áreas cubiertas por ropa. Se debe al exceso de abrigo. La obstrucción de la glándula es más profunda y se acompaña de inflamación.

El tratamiento es sencillo. Se debe retirar el exceso de ropa y no sobre abrigar. Tampoco se recomienda el uso de hidratantes emolientes, ya que pueden empeorar el cuadro.

 

Dra. Esther Martínez García
Especialista en pediatría
Médico colaborador de Advance Medical