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La alimentación complementaria dirigida por el bebé (en inglés, baby-led weaning) se refiere a que es el bebé el que lleva las riendas, marca el ritmo y dirige el proceso de introducción de la alimentación complementaria. Aunque es un modelo aparentemente nuevo en el modo de introducir los alimentos, probablemente sea la manera natural mediante la cual los bebés ampliaban su dieta. Los últimos estudios avalan el método, argumentando que la lactancia materna y baby-led weaning son una de las claves para evitar la obesidad en la infancia y en el adulto.

 

LO QUE DEBES SABER…
      • Este concepto hace referencia a que es el bebé el que dirige el proceso de introducción de la alimentación complementaria, tras la lactancia.
      • La norma principal para aplicarlo es que el niño ya se siente solo, estable y sin apoyo, y pueda coger un alimento con su mano y llevárselo a la boca (sobre los 6 o 7 meses).
      • El bebé come a su ritmo, no se le fuerza, y come lo que hay y a la vez que la familia, lo que supone ventajas y reduce los conflictos familiares.

 

En la era industrial se impusieron las papillas y dejó de estar de moda dar el pecho. Fue sin duda un paso atrás y artificial respecto a lo que la humanidad había hecho durante miles de años de evolución. Cuando el niño es amamantado, es él mismo el que regula cuándo y cuánto necesita comer: no hay horarios, tan sólo la madre observa al bebé y le ofrece el pecho cuando el niño hace gestos de búsqueda. No se le fuerza a comer, la madre sabe que cuando suelta el pecho, es que ya está satisfecho.

El sabor de la leche materna cambia según la dieta de la madre, por lo que los bebés amamantados ya están acostumbrados a los cambios de sabor y muchos de los alimentos que prueban, les resultan familiares y facilita muchísimo la aceptación de los mismos.

INTRODUCCIÓN DE ALIMENTOS, TAMBIÉN A DEMANDA

bebe-comiendo-fresasEsta misma filosofía de la demanda en la lactancia materna se aplica con la introducción de los alimentos nuevos: se ofrecen los alimentos dentro del entorno natural de comidas de la familia, dejando que el bebé pruebe, coja con su mano y mordisquee lo que le apetezca. La imagen del progenitor dando una papilla con una cuchara no es la norma, aunque el baby-led weaning no los restringe, son compatibles, ya que, los purés y las sopas son parte de nuestra dieta. Lo importante, es que el niño es el protagonista de su alimentación junto con la lactancia materna a demanda. Si toma biberones, se deben mantener al menos 4 o 5 tomas al día.

El baby-led weaning tiene muchas ventajas, entre ellas es que come lo que hay en la mesa, no se le hacen comidas especiales: come lo mismo y al mismo tiempo que la familia. Además, nunca se le fuerza, el bebé come a su ritmo, disminuyendo los conflictos familiares durante la comida.
En general, los bebés, tienen muchísimo más interés en lo que comen sus padres que en la típica papilla de sus cuencos, es decir, su instinto les dice que si sus padres se lo comen, es que es bueno, seguro y comestible. Es por lo tanto, fácil de entender, que nos sea más fácil introducir los alimentos de esta manera.
Por otro lado, se le acostumbra a los sabores de su entorno cultural.

La clave es que el bebé sigue su propio ritmo, no le viene impuesto desde fuera. Favorece la autonomía del bebé, facilita la adaptación a la comida normal y disminuye el riesgo de sobrealimentación y obesidad.

NORMAS BÁSICAS DEL BABY-LEAD WEANING

bebe-comiendo-verduraLa norma principal para empezar con este tipo de introducción de los alimentos es que el niño se siente solo, estable y sin apoyo, además de que es capaz de coger un alimento con su mano y llevárselo a la boca: esto suele pasar sobre los 6 o 7 meses.

Una idea de los alimentos que se pueden utilizar son según la Asociación Española de Pediatría (AEPED):

Verduras al vapor, cocidas, asadas o fritas: pueden estar enteras (ramitos de brócoli, coliflor o judías), cortadas en barritas del tamaño de un dedo (calabacín, zanahoria, calabaza, patata o berenjena).
Frutas y verduras crudas cortadas en forma de bastoncitos o palitos: pera, plátano, mango, pepino, ciruela o aguacate.
Carne guisada, cocida o a la plancha, cortada en tiras para que el bebé pueda agarrarla: pollo, ternera, pavo, cordero, cerdo o carne picada en hamburguesa o albóndigas.
Otros: taquitos de queso, pan, tostadas, arroz cocinado, mini sándwiches y pasta.
Se deben evitar platos no saludables como los precocinados o las cocciones con azúcar o sal.
Se deben evitar también los alimentos que puedan provocar un atragantamiento: alimentos duros, frutos secos, aceitunas, zanahoria o manzana crudas. Es muy importante que siempre los niños estén supervisados por un adulto.

También se debe tener precaución con los niños prematuros que no hayan alcanzado la madurez suficiente o tengan retraso en el desarrollo. Es probable que estos niños necesiten comer con ayuda durante más tiempo.

 

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Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría

Médico consultor de Advance Medical

 

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