4 Min de lectura | Todas las hembras de los mamíferos tienen glándulas mamarias para alimentar a las crías durante el primer periodo de sus vidas, también las mujeres, que tenemos dos situadas a ambos lados del tórax a derecha e izquierda del esternón a nivel de la tercera a la séptima costilla.

El interior de la mama

El interior de la mama está formado por 15 a 20 segmentos llamados lóbulos. Cada uno de ellos está formado por 10-100 alveolos, que es el lugar donde se fabrica la leche, envueltos por una capa muscular que puede contraerse para favorecer la expulsión de la leche. Estos alveolos están agrupados a modo de racimo y van a parar a unos conductos que recorren la glándula para ir a desembocar en el pezón.

Qué pasa en el embarazo

Durante el embarazo la glándula mamaria sufre cambios que la preparan para su función: la producción de leche. Después del parto y por acción de una serie de hormonas, entre ellas la prolactina, se pone en marcha la secreción de leche en el interior de los alveolos, a modo de detonante, pero el mantenimiento de la lactancia básicamente es debido al estímulo mecánico de la succión del recién nacido. Esto es muy importante y la base de una buena lactancia materna, de ahí las nodrizas, personaje popular en otras épocas que se dedicaban “profesionalmente” a dar el pecho a niños de otras familias que por el motivo que fuere no podían alimentarlo, hasta el punto de que mujeres que no han dado a luz pueden conseguir lactancia materna. Esto no es un tema nuevo porque está descrito en culturas primitivas en caso de fallecimiento de la madre cuando otro familiar se hacía cargo del bebé y actualmente se puede poner en práctica por madres que adoptan o por parejas de mujeres en las que la madre que no ha gestado tenga interés en amamantar al recién nacido.

¿Cómo estimular la lactancia?

Según esto, la base para una buena lactancia materna es estimular, estimular y estimular. El lactante es la parte más importante y, en su defecto, serán los extractores de leche o estimulación mecánica.

Para contribuir a una buena producción de leche hay que ingerir suficiente cantidad de líquidos, así que beber poco puede provocar tener poca leche, aunque si se bebe suficiente no se incrementará el volumen bebiendo más. Al tener la leche aparte de agua, gran cantidad de proteínas, grasas, azúcares y minerales se aconsejaba clásicamente tomar abundante aporte de lácteos, por ser una materia prima con parecida composición a la que vamos a fabricar, pero cualquier líquido sería adecuado con una buena alimentación.

succionadores leche y bebe

Beneficios de la leche materna

Además de alimentar al bebé, igual que haría una leche de fórmula, la leche materna tiene cualidades únicas pues contiene enzimas que han sido especialmente diseñados para digerir la leche humana y de los que carece la leche de vaca, de la que se originan las leches de fórmula. Y, lo que es más importante, contiene inmunoglobulinas maternas, esos anticuerpos que nos protegen de las infecciones que ha pasado la madre, que mientras lacte protegerá también al lactante.

Además, la leche materna se adapta a la edad del bebé, cambia su composición en función de los días del recién nacido llamándose calostro los primeros días y convirtiéndose progresivamente en leche madura a la vez que aumenta de volumen para adaptarse a las necesidades de un niño o niña cada vez mayores.

Alternativas a la leche materna

Cuando la lactancia materna no es posible o es insuficiente existen fórmulas adaptadas a cada etapa del lactante que permitirán que se desarrolle con normalidad y no hay que fanatizar sobre el tema.

En la cultura popular se nombran distintas sustancias como estimulantes de la producción de leche, pero no hay ninguna que tenga efectos demostrados sin tener sus efectos secundarios, así que no son aconsejables.

El mejor consejo para una buena lactancia es una buena alimentación con suficiente aporte de nutrientes que podamos convertir en leche, buen aporte de líquidos y sobre todo una buena técnica de amamantamiento con adecuado estímulo tanto en cantidad como en calidad, es decir, que el recién nacido succione de la areola y el pezón de la manera idónea y con suficiente frecuencia. En la inmensa mayoría de casos el concepto “querer es poder” se adapta a la lactancia, con una buena confianza y buen asesoramiento.

Lo que debes saber…

  • La base para una buena lactancia materna es estimular, estimular y estimular. El lactante es la parte más importante y, en su defecto, serán los extractores de leche o estimulación mecánica.
  • Entre otras muchas cosas, la leche materna contiene inmunoglobulinas maternas, esos anticuerpos que nos protegen de las infecciones que ha pasado la madre, que mientras lacte protegerán también al lactante.
  • El mejor consejo para una buena lactancia es una buena alimentación con suficiente aporte de nutrientes que podamos convertir en leche, buen aporte de líquidos y sobre todo una buena técnica de amamantamiento con adecuado estímulo tanto en cantidad como en calidad.

Dra. Natalia Garcia Montaner
Especialista en Ginecología y Obstetricia de Teladoc