5 Min de lectura | El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por graves déficits del desarrollo, permanentes y profundos, que afectan a la socialización, la comunicación, la imaginación y la conducta. El Síndrome de Asperger y el Trastorno Generalizado de Desarrollo, son alteraciones dentro de los TEA que afecta más a niños que a niñas

El autismo, cuyo nombre correcto es Trastornos del Espectro del Autismo (TEA),  es un trastorno que afecta al desarrollo, comunicación y comportamiento del niño cuyo origen es neurológico y abarca muchas afectaciones.
Se caracteriza principalmente por dificultades en las áreas de la comunicación social, acompañándose de conducta repetitiva y/o intereses restringidos. Además, la inteligencia de los niños con TEA puede ser muy variable, pudiendo ir desde la discapacidad intelectual a las altas capacidades.

¿Cuál es la causa del autismo?

Su origen se debe a una anomalía en las conexiones neuronales de causa genética. Sin embargo, este componente genético no siempre está presente. La causa del autismo se desconoce al 100%, pero parece ser que algunos genes se ven implicados, existiendo una anormalidad en la estructura y la funcionalidad del cerebro.  Es más frecuente en los niños que en las niñas.

¿Cuáles son los síntomas de autismo?

El autismo es un espectro muy amplio de síntomas que se manifiestan de forma muy diferente en cada niño. Las siguientes características son ejemplos de situaciones que nos pueden hacer sospechar de un TEA. No todos los niños tienen que presentar todos los síntomas:

  • No desarrolla el lenguaje o lo hace con retraso.
  • Cuando desarrolla el lenguaje no lo utiliza para comunicarse con los demás.
  • Presenta ecolalia: repetición de palabras y frases varias veces, como un eco.
  • Muestra comportamientos repetitivos.
  • Realiza movimientos corporales repetitivos (mecerse, hacer palmas).
  • Falta de interacción social y familiar.
  • Rechaza el contacto físico, son poco afectuosos.
  • No establece contacto visual.
  • Es incapaz de establecer relaciones de amistad.

Niño con dislexia jugando

 Diferencias entre niños y niñas

Según el sexo podemos encontrar manifestaciones clínicas distintas. En general, las niñas con TEA se adaptan mejor socialmente y tienen más habilidades comunicativas en comparación con los niños con TEA. Tienen interés por relacionarse con los niños de su edad, pero carecen de las habilidades sociales para hacerlo con éxito, relacionándose mejor con los adultos o con niños más pequeños.

Los intereses son más habituales para su edad, tienen menos conductas repetitivas (balancearse o aletear) y menos alteraciones sensoriales (como la hipersensibilidad al ruido). Muchas niñas desarrollan habilidades para camuflar sus dificultades, imitando conductas sociales o roles para conseguir la aceptación del grupo.

Niños

  • Dificultades de relación social.
  • Retraso del lenguaje.
  • Problemas de comunicación.
  • Literalidad en el lenguaje con dificultad para entender las bromas o las metáforas.
  • Dificultades en la comunicación no verbal: rigidez facial, pobre contacto ocular poca gesticulación.
  • Toleran mal los cambios, les gustan las rutinas.
  • Patrón de conductas repetitivas.
  • Intereses muy específicos o peculiares.
  • Problemas de conducta y dificultad para autorregular las emociones
  • Ansiedad y bajo estado de ánimo.
  • Alto sentido de la justicia.

Niñas

  • Lenguaje verbal rico y sofisticado.
  • Buen uso del lenguaje no verbal: contacto visual, uso de gestos, etc.
  • Mutismo selectivo: no hablar en determinadas situaciones o con determinadas personas
  • Pueden padecer trastornos de ansiedad.
  • Rigidez cognitiva y muy dominantes en el juego.
  • Suelen tener un grupo reducido de amigas o prefieren la soledad, manifestando pobres habilidades sociales, sobre todo con sus iguales.
  • Pobre picardía.
  • Muy perfeccionistas.
  • Dificultades para reconocer y exteriorizar sentimientos.
  • En la adolescencia, pueden padecer trastornos afectivos y alimentarios.
  • Intereses restringidos como los niños, pero más adaptativos (juego simbólico, lectura, naturaleza…).

Diagnóstico y signos de autismo en niños

El diagnóstico precoz del TEA es muy importante. Los pediatras, en las revisiones del niño sano a partir de los 15 meses, realizan test específicos sencillos, pero altamente sensibles, que permiten hacer un cribaje para poder hacer una intervención precoz que mejore el pronóstico.

Existen cuestionarios y pruebas sencillas que permiten detectar signos de autismo o de los trastornos de desarrollo antes de los dos años de vida. El diagnóstico precoz permite intervenir de una forma más eficaz en su tratamiento y en su pronóstico. Los signos de alarma en un niño menor de 24 meses que deben alertar al pediatra y a la familia son:

  • Pobre contacto ocular, sonrisa escasa, no responden a su nombre, siendo bebés “no demandantes”: en menores de 12 meses.
  • Ausencia de balbuceo, señalar cosas o gesticular a los 12 meses.
  • No decir ni una sola palabra a los 16 meses.
  • No decir frases de dos palabras a los 24 meses.
  • Pérdida de cualquier habilidad social o del lenguaje a cualquier edad.
  • No tener ningún contacto visual.

Si se sospecha un trastorno del desarrollo se deben llevar a cabo una serie de pruebas que descarten alguna enfermedad orgánica, estudios genéticos, metabólicos y de imagen del sistema nervioso central.

Existen diferentes grados de severidad, desde casos muy graves donde el niño o el adulto tienen una completa ausencia del habla, comportamientos extremadamente repetitivos, inusuales, autodañinos o agresivos, hasta ligeras afectaciones que con un diagnóstico precoz y la ayuda adecuada mejoran mucho hasta llevar una vida prácticamente normal.

Tratamiento del autismo

Los niños con TEA que no se diagnostican y no se tratan adecuadamente pueden entran en una espiral de aislamiento, desmotivación, baja autoestima y trastornos afectivos.

Existen programas educativos específicos diseñados especialmente para niños autistas. Se debe seguir también una terapia conductual para enseñarles habilidades sociales, motoras y de pensamiento. Es imprescindible la participación de los padres y la escuela, apostando, siempre que sea posible, por una educación inclusiva. En algunos casos son necesarios fármacos para tratar algunos síntomas en el niño con TEA.

¿Qué hacer si sospechamos que nuestro hijo o hija tiene TEA?

Ante la sospecha de que nuestro hijo presente síntomas de TEA es recomendable consultar con un especialista que confirme o descarte este diagnóstico para poder ofrecer las estrategias y abordaje correspondientes, así como las orientaciones pertinentes para su manejo a familia y a la escuela.

Lo que debes saber…

  • El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por graves déficits del desarrollo, permanentes y profundos, que afectan a la socialización, la comunicación, la imaginación y la conducta.
  • La causa del autismo se desconoce al cien por cien, pero parece ser que algunos genes se ven implicados, existiendo una anormalidad en la estructura y la funcionalidad del cerebro.
  • Según el sexo podemos encontrar manifestaciones clínicas distintas. En general, las niñas con TEA se adaptan mejor socialmente y tienen más habilidades comunicativas en comparación con los niños con TEA.

 

Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría
Médico consultor de Advance Medical