5 Min de lectura | De niños presentamos estructuras u órganos que se atrofian o desaparecen cuando nos hacemos mayores, como las vegetaciones, que se localizan en la parte posterior de las fosas nasales y que, si dan problemas, se recurre a la cirugía.

De niños presentamos estructuras u órganos que se atrofian o desaparecen cuando nos hacemos mayores, como las vegetaciones, que se localizan en la parte posterior de las fosas nasales y que, si dan problemas, se recurre a la cirugía.

¿Qué son las vegetaciones?

Aunque popularmente se llamen así, el nombre médico son adenoides o amígdala faríngea. Se trata de una masa de tejido linfático que se sitúa dentro de la cara, justo detrás de la nariz, en un área llamada rinofaringe, por lo que no las podemos ver abriendo la boca.

Como otros órganos en el niño, se atrofian y desaparecen con el crecimiento y su función es mantener la salud, atrapando las bacterias y los virus que el niño inhala o traga. Su función es similar a la de las amígdalas, siendo ambas un órgano infantil por medio del cual el cuerpo «aprende» a reconocer lo extraño y a defenderse.

Los adenoides forman parte de una estructura u órgano más extenso llamado “anillo de Waldeyer”, que forma una especie de cinturón bordeando interiormente la boca y la nariz, justo por donde tragamos y respiramos, y por donde pueden entrar microorganismos potencialmente peligrosos. Este cinturón defensivo está formado por:

  • Las anginas o amígdalas palatinas,
  • La amígdala lingual, situada muy atrás en la lengua,
  • Las adenoides o amígdala faríngea.

A partir de los 5 años, en el momento en que el sistema inmune es más sabio y eficaz para combatir las infecciones, las vegetaciones se encogen o atrofian progresivamente hasta hacerse prácticamente imperceptibles en la adolescencia. A este proceso se le llama involución linfoide.

Inflamación: Adenoides hipertróficas

Como cualquier estructura del cuerpo, los adenoides pueden dar problemas, en concreto relacionados con su función. Al atrapar gérmenes que pasan por la vía aérea, el tejido linfático puede inflamarse temporalmente mientras lucha contra la infección. Es característico en niños pequeños de entre 3 y 6 años y viene provocada por las infecciones repetidas de las vías respiratorias altas (catarros y resfriados) que se producen sobre todo al comienzo de la etapa escolar.

1. La patología adenoamigdalar

Representa uno de los motivos más frecuentes de consulta médica (más de 4 millones de consultas al año en España). La infección y la obstrucción coexisten con frecuencia y se produce cierto grado de hipertrofia adenoidea se considera fisiológica hasta los 5 años.

En la mayoría de las ocasiones la inflamación es transitoria y mejora, pero algunas veces los adenoides se pueden infectar causando una adenoiditis. Los adenoides inflamados y/o infectados pueden dificultar la respiración y provocar los siguientes problemas derivados:

  • Nariz tapada que obliga al niño a respirar por la boca
  • Ronquidos y problemas para dormir por la noche
  • Inflamación de los ganglios del cuello
  • Problemas de oído, como las otitis serosas

Una vez que las vegetaciones vuelven a su tamaño normal, tras la resolución de la infección, estos síntomas desaparecen.

2. La hipertrofia adenoidea

Es algo similar que perdura más en el tiempo, ya que hablamos de una obstrucción nasal crónica. Cuando hablamos de hipertrofia nos referimos a aumento de tamaño. Popularmente a esta hipertrofia adenoidea se le dice que un niño «tiene vegetaciones». Con esto hacemos referencia a que sus adenoides crecen más de la cuenta y causan problemas.

No debemos olvidar que todos los niños tienen vegetaciones, y, el que produzcan o no problemas, se debe a la relación entre su tamaño y el de la cavidad en la que se encuentran, la rinofaringe.
Los síntomas característicos son los debidos a la obstrucción del paso de aire por la nariz, al estar su salida posterior obstruida. Hablamos de síntomas de más de 6 meses de duración:

  • El niño respira siempre con la boca abierta esté o no resfriado
  • Ronquidos al dormir
  • Habla con voz nasal, como si tuviera la nariz tapada siempre
  • Mal aliento por las mañanas
  • Mucosidad nasal persistente y congestión sin un catarro acompañante
  • Otitis media o serosa recurrente
  • Apneas durante el sueño: pausas sin respirar que no permiten un buen descanso
  • Pueden presentar paladar ojival

Vegetaciones: niños con molestias en la nariz
¿Cómo se diagnostica la hipertrofia adenoidea?

Como los adenoides no se pueden ver a simple vista debemos confirmar el diagnóstico mediante la confirmación de su aumento de tamaño. La valoración del especialista es determinante para valorar si debemos operar o no.

  • El otorrinolaringólogo suele utilizar un espejo especial para verlas o una pequeña cámara llamada fibroscopio
  • Una radiografía de cavum también puede servir para valorar el tamaño de las vegetaciones
  • Para valorar la repercusión en el sueño de la hipertrofia adenoidea se puede solicitar una polisomnografía o estudio del sueño para valorar la existencia y la intensidad de los episodios de apnea.

¿Cuándo se deben operar las vegetaciones?

La extirpación de los adenoides se llama adenoidectomía y suele realizarse en niños mayores de 2 años. Se recomienda extraer los adenoides cuando la medicación no resuelve los síntomas derivados del aumento de tamaño efecto o si están enfermando mucho al niño.

Las vegetaciones no son un órgano claramente delimitado, por lo que la operación consiste en «rebajar» su tamaño y no en su extirpación completa. Pueden darse casos en los que se precisa de una segunda adenoidectomía al cabo de meses o años, sobre todo si se realizó la primera a edades tempranas.

Extirpación de amígdalas y vegetaciones al mismo tiempo

A veces, las amígdalas y los adenoides se extraen al mismo tiempo, esto significa que un niño se somete a una amigdalectomía y a una adenoidectomía. Son dos operaciones muy sencillas pudiendo volver a casa el mismo día de la operación. En ninguna de estas operaciones hace falta poner puntos ya que las zonas operadas se curan solas. Tras la operación, al niño le dolerá la garganta y tendrá que seguir una dieta blanda durante varios días.

Si la operación se ha realizado con éxito, al cabo de pocos días el niño respirará bien por la nariz, dejará de roncar, de hacer apneas y el timbre de la voz será más agudo y menos nasal. A largo plazo deberían disminuir las otitis de repetición.

Lo que debes saber:

  • Su función es similar a la de las amígdalas, siendo ambas un órgano infantil por medio del cual el cuerpo «aprende» a reconocer lo extraño y a defenderse.
  • Al atrapar gérmenes que pasan por la vía aérea, el tejido linfático puede inflamarse temporalmente mientras lucha contra la infección.
  • Se recomienda extraer los adenoides cuando la medicación no resuelve los síntomas derivados del aumento de tamaño efecto o si están enfermando mucho al niño.

 

Dra. Esther Martínez García
Especialista en pediatría
Médico colaborador de Teladoc Health