¿Qué es la diabetes infantil?

Es una enfermedad crónica y está producida por una falta de insulina que provoca un aumento del azúcar en la sangre (hiperglucemia) y en la orina (glucosuria). Es la enfermedad endocrina más frecuente en la infancia. Afecta a dos niños de cada mil, sobre todo a partir de los 10 años. Existe otro tipo de diabetes llamada tipo II que se da sobre todo en adultos y en niños obesos y que se caracteriza por una resistencia a la acción de la insulina, no a un déficit de producción.

Causas

La diabetes se produce por una destrucción de las células beta del páncreas, encargadas de fabricar insulina. La destrucción se debe a un proceso autoinmune (el sistema inmune reconoce como extrañas las células pancreáticas y las destruye) en un niño con predisposición genética.

La insulina permite que la glucosa de la sangre entre en las células del organismo: músculos, hígado de manera que estas células la puedan utilizar como combustible o fuente de energía.

Los niños diabéticos no pueden almacenar y usar adecuadamente la glucosa de los alimentos que comen, de manera que este azúcar se queda en la sangre aumentando los niveles normales y alterando el metabolismo del niño.

Síntomas

Como a las células del niño diabético les falta la fuente de energía principal para su organismo, la glucosa, uno de los primeros síntomas es el cansancio o astenia. El niño siente unas ganas de comer desmesuradas (polifagia). Al no poder utilizar la glucosa, la energía se obtiene a partir del metabolismo de las grasas, por lo que el niño diabético presenta una pérdida progresiva de peso y adelgaza visiblemente.

El riñón llega un momento que no puede retener todo el exceso de glucosa que circula por la sangre y ésta se escapa por la orina; esto provoca que el niño orine más de lo normal (poliuria) y tenga una mayor sensación de sed y necesite beber con mucha frecuencia (polidipsia).

En el niño diabético, la hiperglucemia sostenida y el metabolismo de las grasas para obtener energía hace que se produzca un aumento de los cuerpos cetónicos (popularmente llamados acetona). Si los niveles de estas sustancias son muy altos se produce un estado grave metabólico llamado cetoacidosis, que requiere un rápido tratamiento en el hospital. Los síntomas de la cetoacidosis son: decaimiento importante, dificultad para respirar, aliento con olor a manzanas, deshidratación, vómitos, dolor abdominal intenso, visión borrosa y, en los casos más extremos, coma.

Tratamiento

Los niños presentan diabetes tipo I, es decir, el páncreas es incapaz de producir insulina, es lo que se llama una diabetes insulina-dependiente. El tratamiento de este tipo de diabetes es administrar la insulina que le falta al niño mediante inyecciones durante varias veces al día.

A estos niños y a sus familias se les debe instruir sobre lo que es la diabetes y como se administra la insulina. El tratamiento es de por vida y el niño debe ser consciente del problema y asumir la responsabilidad de los controles que debe hacerse a medida que va creciendo.

La diabetes se puede controlar aunque no curar. El tratamiento con insulina pretende evitar o disminuir las complicaciones de la diabetes a largo plazo y conseguir que el niño crezca y se desarrolle correctamente. La insulina, el ejercicio físico y una dieta adecuada, ayudan a mantener unos correctos niveles de glucosa en la sangre.

Para conseguir todo esto hay que tomar muestras capilares de sangre (en la yema del dedo) durante el día y ajustar las dosis de insulina.

Las necesidades de insulina son individualizadas, en función del metabolismo de cada niño, la edad, la dieta y la actividad física que realice.

Hay diferentes tipos de insulina:

  • Ultrarrápida: su efecto empieza a los 15 minutos de su administración y su pico de acción se alcanza a los 30-60 minutos.
  • Rápida: empieza a actuar a los 30 minutos y el pico de acción se da entre 1 y 3 horas tras la inyección
  • Intermedia (NPH) o lenta: el inicio de la acción es a la hora y su efecto máximo ocurre entre las 3 y 6 horas.

Normalmente se ha de pinchar al niño más de una vez al día con una mezcla de diferentes insulinas (intermedia y rápida).

La nutrición del niño diabético ha de ser una dieta equilibrada y similar a la de cualquier niño de su edad.

Lo que se ha de tener en cuenta es que los horarios deben ser fijos en las comidas, suplementar las comidas básicas con un pequeño tentempié a media mañana, merienda y media noche. Se deben evitar los alimentos ricos en azúcares de absorción rápida: refrescos, chucherías, dulces. Deben beber una cantidad suficiente de agua para mantener una correcta hidratación sobre todo en caso de hiperglucemia.

El ejercicio físico es muy importante para el niño con diabetes. Debe realizar actividad física diariamente. El ejercicio físico ayuda a mantener unos correctos niveles de azúcar en la sangre. Las únicas precauciones que se deben tomar son disminuir la dosis de insulina o tomar una comida extra previamente. Es conveniente que el niño lleve pastillas de glucosa por si tuviera una bajada de glucosa durante el ejercicio.

Otros beneficios del deporte en el niño diabético es la integración social del niño con sus semejantes.

Complicaciones del tratamiento

  • Hipoglucemia: es la complicación más frecuente en los niños con diabetes. Es un estado donde los niveles de azúcar en la sangre bajan por debajo de la normalidad. Puede aparecer como consecuencia de no tomar la cantidad de alimento adecuada, excederse con la cantidad de insulina o hacer un exceso de ejercicio físico. Los síntomas son: sensación de hambre, sudor frío, palidez cutánea, decaimiento, visión borrosa y en los casos más graves convulsiones o coma. El tratamiento de la hipoglucemia, si el niño está consciente y estable, es la administración de azúcar (zumo de frutas, glucosa). Si el niño está inconsciente o convulsiona no se le ha de ofrecer nada por la boca y hay que trasladarlo a un hospital.
  • Hiperglucemia: es el aumento de azúcar en la sangre y su causa puede ser por un exceso de comida, falta de actividad física o menor dosis de insulina de la necesaria. Cuando el niño está enfermo también puede aparecer una hiperglucemia. Los síntomas son el aumento de la sed, la necesidad de orinar, debilidad y cansancio. En los casos más graves puede dar lugar a un cuadro de cetoacidosis que puede ser grave.

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