2 Min de lectura | El aparato locomotor y las características óseas en los niños son diferentes a las del adulto.

El desarrollo del hueso se inicia durante el periodo embrionario y fetal y continua a lo largo de toda la infancia, va madurando y osificando hasta después de la pubertad. Cualquier infección, traumatismo o desnutrición pueden entorpecer el correcto desarrollo del esqueleto del niño.

La anatomía del hueso de un niño tiene unas partes bien diferenciadas y características de la infancia:

  • Cartílago epifisario: es el cartílago de crecimiento. Una lesión de esta estructura puede provocar un grave trastorno en el crecimiento del hueso.
  • Epífisis: extremo del hueso donde está el centro de osificación que determina la forma y el tamaño de las articulaciones. Puede estar en diferentes etapas de osificación por lo que es fácil valorarlo por la radiografía. Cuánto más pequeño es el niño más proporción de cartílago tendrá y menos hueso. Esto determina que los niños tengan pocas fracturas articulares.
  • Apófisis: centro secundario de osificación donde se inserta un tendón. Se puede lesionar por tracción brusca.
  • Metáfisis: zona de transición entre el hueso esponjoso y la cortical.
  • Diáfisis: zona central del hueso.
  • Periostio: membrana que recubre el hueso.

Como se aprecia en las diferentes partes del hueso, los niños tienen unos huesos en crecimiento, con regiones muy vulnerables que pueden afectar al desarrollo y al normal crecimiento óseo: los cartílagos de crecimiento.

El hueso en los niños tiene mayor proporción de agua que en los adultos; esto le da mucha elasticidad y flexibilidad. Este hecho hace que se produzcan algunos tipos de fracturas y deformidades que no se ven en los adultos: fracturas en espiral, en caña de bambú o en tallo verde.

El funcionamiento del hueso también es diferente, en el niño tiene una gran capacidad de reparación y remodelado cuando es dañado, por lo que la capacidad de curación es muy alta y en menos tiempo que en el adulto. Las complicaciones en la curación de las fracturas son mínimas.

Los niños tienen buena respuesta a la inmovilización durante el tiempo de curación de la fractura y no desarrollan rigidez articular después de un tiempo de llevar el yeso.

Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría
Médico consultor de Advance Medical