4 Min de lectura | Los animales pueden transmitir enfermedades y la rabia es, aunque poco frecuente, una infección que pueden padecer los niños que han sido mordidos por animales infectados. España está libre de rabia terrestre desde el año 1978, fecha en la que se produjo el último foco en relación con los perros, pero ha habido casos recientes, en 2018, de rabia por mordedura de murciélago.

¿Qué es la rabia?

La rabia es una enfermedad poco frecuente pero muy grave. En concreto, la rabia es una zoonosis (enfermedad transmitida al ser humano por animales) causada por un virus que se transmite por mordedura o por contacto de heridas con saliva de animales domésticos y salvajes infectados.

Es una enfermedad presente en todo el mundo, y casi el 50% de los casos se dan en niños entre 4 y 15 años. En nuestro entorno, como la mayoría de los animales domésticos están vacunados no es frecuente, pero en zonas rurales pobres de Asia y África, donde gran parte de los animales no están vacunados, hay mayor incidencia y mortalidad por esta enfermedad.

El virus de la rabia y cómo se transmite

Es un virus de la familia Rhabdoviridae y sólo el tipo 1 produce la enfermedad en humanos. Los perros son el principal reservorio del virus siendo el animal que con mayor frecuencia transmite la rabia a los humanos. Es por este motivo que es tan importante la vacunación obligatoria de estos animales.  Esto no quiere decir que estemos 100% a salvo de la rabia ya que, en los países desarrollados como el nuestro, el virus se encuentra en murciélagos, zorros, mapaches, hurones y lobos.

El virus se transmite a través de la saliva del animal infectado por mordedura, a través de las membranas mucosas (como el revestimiento de la boca y ojos) o por lamido de zonas de piel lesionadas o con heridas.  Más raramente se transmite por inhalación en cuevas contaminadas con guano (excrementos) de murciélago. Nunca se transmite de una persona a otra.

El virus de la rabia se suele transmitir por la mordedura de un animal infectado. El virus entra en el cuerpo a través de la piel abierta de una herida, los ojos, la nariz o la boca y viaja hasta el cerebro a través de los nervios. Allí se multiplica y causa inflamación y lesiones.

Signos y los síntomas

Los primeros síntomas pueden aparecer de unos pocos días hasta más de un año después de haber recibido la mordedura. Se definen dos periodos en la infección:

  • Periodo de incubación: la incubación es muy incierta, puede ser entre varios días hasta un año y esto depende de la cantidad de virus que el animal ha inoculado en el niño y la distancia de la lesión al Sistema nervioso central (cerebro).
  • Fase podrómica: suele durar dos semanas y pueden aparecer síntomas en la zona de la mordedura de picor, quemazón, cosquilleo o adormecimiento. Se pueden acompañar de fiebre, dolores musculares, náuseas, cansancio y dolor de cabeza.

La rabia puede adoptar dos formas:

  • Rabia furiosa: es la forma más frecuente. El niño presenta síntomas de hiperactividad y nerviosismo, desorientación, alucinaciones, puede tener convulsiones y espasmos en el cuello que se acompañan de hipersalivación (quizá la imagen más típica de la rabia, la “espuma por la boca”). En pocos días, el niño fallece.
  • Rabia paralítica: aparece en el 30% de los casos y no es tan fulminante como la anterior. Los síntomas son la parálisis de los músculos cercanos a la mordedura hasta llegar lentamente al coma y acabar con un desenlace fatal.

En conclusión, es una enfermedad muy grave y mortal sin tratamiento. La rabia se puede prevenir si la persona que ha recibido la mordedura recibe tratamiento lo antes posible.

Se sospecha que el animal tiene mayor riesgo de rabia si:

  • El animal agresor es de una especie que puede ser reservorio de la rabia.
  • La agresión tuvo lugar en una zona o país donde hay rabia.
  • El animal tiene mal aspecto o su conducta es anormal.
  • La saliva del animal ha contaminado una herida o mucosa.
  • La mordedura no se produjo como respuesta a una provocación.
  • El animal no está vacunado

Enfermedad de la rabia: tubo de ensayo con muestra de sangre

30Tratamiento

Si se inician los síntomas de la rabia, no hay ningún tratamiento que sea eficaz. Por eso, los esfuerzos se centran en prevenir la enfermedad, vacunando obligatoriamente a los perros y tratando de frenarla justo después de que el niño haya sido mordido por un animal sospechoso. En el caso de que un niño o adulto haya sido víctima de un ataque de un animal sospechoso de tener rabia (perro o animal salvaje) debe acudir de inmediato a un centro hospitalario.

Lo primero de todo, se procederá a lavar concienzudamente la herida y se administrará, inmediatamente una inmunoglobulina antirrábica que ofrece protección inmediata hasta que la vacuna empiece a hacer efecto. Dicha vacuna se administra este mismo día y se dan tres dosis más los días 3, 7 y 14.

Cómo se puede prevenir

Para reducir las probabilidades de contraer la rabia es recomendable:

  • Vacunar a las mascotas.
  • Informar de la presencia de animales callejeros o salvajes a las autoridades sanitarias.
  • Evitar que los niños toquen o se acerquen a animales desconocidos o salvajes.
  • Si se viaja a zonas endémicas de alto riesgo de rabia, vacunarse.

 

Lo que debes saber…

  • La rabia es una enfermedad poco frecuente pero muy grave. En concreto, es una zoonosis (enfermedad transmitida al ser humano por animales) causada por un virus que se transmite por mordedura o por contacto de heridas con saliva de animales domésticos y salvajes infectados.
  • La rabia es una enfermedad muy grave y mortal sin tratamiento.
  • Si se inician los síntomas de la rabia, no hay ningún tratamiento que sea eficaz. Por eso, los esfuerzos se centran en prevenir la enfermedad, vacunando obligatoriamente a los perros y tratando de frenarla justo después de que el niño haya sido mordido por un animal sospechoso.

 

Dra. Esther Martínez García

Especialista en Pediatría de Teladoc Helath