¿Cómo afecta el invierno a la piel?

El invierno y sus bajas temperaturas afectan a todo nuestro cuerpo, pero es la piel la zona más expuesta y por tanto la que, de alguna forma, puede sufrirlos más, en especial la cara, el escote y las manos.

El frío deshidrata la piel y en casos severos esta deshidratación se refleja en modo de descamación. Las personas que sufren dermatitis atópica y psoriasis suelen presentar un empeoramiento de sus síntomas en invierno. En concreto, el clima frío y seco aumenta la prevalencia y riesgo de brotes en pacientes con dermatitis atópica ya que la piel se vuelve más reactiva frente a los irritantes de la piel.

La importancia de la hidratación para cuidar la piel

Por eso es importante hidratar la piel diariamente. Los emolientes son cremas o lociones con la capacidad de ocupar el espacio entre las células de la piel, los queratinocitos, hidratándola y lubricándola. Son, por tanto, nuestros aliados.

Las manos son una de las zonas más expuestas al frío y también a productos como detergentes, jabones… Debemos evitar lavar excesivamente las manos con jabón, sobre todo en personas que por su trabajo necesitan higiene de manos repetida porque pueden presentar una marcada aspereza y heridas, de ahí que se recomiende llevar a cabo la higiene con productos barrera como gel hidroalcohólico en vez de jabón.

Ducharse en exceso también deshidrata la piel, por lo que se recomienda aplicar leche hidrante después de la ducha o baño. Y mucho más si tenemos el hábito, también en invierno, de ir a la piscina a nadar o a hacer aquagym.

Afecciones cutáneas relacionadas con el frío

Hay personas con una sensibilidad extrema al frío que presentan marcados cambios de coloración en pies, y sobre todo en manos, y que pueden acompañarse de dolor.

  • Fenómeno de Raynaud las zonas más distales del cuerpo pasan por diferentes fases de coloración en unos minutos.
    • Primero aparece una coloración blanca debido a un espasmo por frío de las arterias que llevan la sangre al disminuir el flujo de esta.
    • Seguidamente, las manos o pies a nivel de los dedos principalmente pueden quedar azules por la falta de oxígeno
    • En una tercera o última fase en que las extremidades se ponen de color rojo al recuperar el riego sanguíneo que se suele acompañar de hormigueo, latidos y dolor.

Para evitar el Raynaud se aconseja protegerse del frío, utilizar mejor manoplas que guantes (para mantener los dedos en contacto entre sí) y algunos pacientes llevan bolsas térmicas en los bolsillos para ir calentando las manos durante el día.

  • Lupus pernio o sabañones.
  • Inflamaciones de la piel que se deben a la cristalización de los lípidos, grasas, dentro de las células llamadas adipocitos que constituyen la grasa de la piel.

Los cambios bruscos de temperatura al pasar de la calle a locales con calefacción favorecen que se dilaten las venas o capilares de la cara apareciendo coloración rojiza facial. Puede ser transitorio, pero a veces quedan arañas vasculares o telangiectasias en la cara.

Protección solar todo el año

La protección solar está recomendada todo el año, sobre todo en zonas de montaña ya que la nieve multiplica la radiación solar. Las personas con menos pelo tienen más riesgo de desarrollar enfermedades de la piel como queratosis actínica y la protección solar tanto química como física, por lo que siempre se aconseja llevar gorra o sombrero. Normalmente recomendamos fotoprotección solar mínima de 50 para evitar las queratosis actínicas.

Queratosis actínicas

Son lesiones de la piel que aparecen por encima de los 40 años a modo de mancha seca, áspera y escamosa que no cura o lo hace muy lentamente y que se suele acompañar de costras de repetición o sangrado en zonas expuestas al sol como cabeza, manos y antebrazos. La queratosis actínica puede evolucionar a un tipo de cáncer de piel, carcinoma de células escamosas, por lo que es importante una valoración médica de las lesiones.

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Recomendaciones para el cuidado de la piel en invierno

  • Una buena limpieza a fondo y un buen desmaquillante que respete el pH natural de la piel.
  • Hidratación externa a través de crema hidratante por las mañanas, mejor con factor de protección solar, y por las noches una crema nutritiva o de tratamiento más intensivo que es cuando la piel se regenera. La textura de la crema dependerá del tipo de piel, mejor fluida para pieles grasas y cremas para piel maduras o secas.
  • Hidratación interna basada en beber mucha agua, tomar fruta y productos frescos que nos aportan vitaminas y evitar toxinas como el tabaco que, además de afectar a pulmones, y corazón, empeora el estado de la piel y favorece la deformación de las manos. El alcohol también es otro tóxico para nuestra piel que favorece las dilataciones de las venas faciales destacando en mejillas y nariz.
  • Exfoliación: permite la retirada de la piel muerta y mejora la penetración de los productos de tratamiento que apliquemos. Se recomienda utilizar un producto exfoliante semanalmente para las pieles secas y quincenal para las pieles mixtas y grasas.
  • Uso de mascarillas: aportan una hidratación más intensiva. Pueden ser necesarios 20 minutos a la semana. En el caso de precisar de un tratamiento despigmentante o peeling facial, recordar que el invierno la mejor época para ello.

Lo que debes saber…

  • El frío deshidrata la piel y en casos severos esta deshidratación se refleja en modo de descamación.
  • Los cambios bruscos de temperatura al pasar de la calle a locales con calefacción favorecen que se dilaten las venas o capilares de la cara apareciendo coloración rojiza facial.
  • La textura de la crema dependerá del tipo de piel, mejor fluida para pieles grasas y cremas para piel maduras o secas.