3 Min de lectura | Cuando un organismo se somete a un esfuerzo físico, sea mayor o menor, la respuesta de cada quien puede ser totalmente distinta en función de sus capacidades.

Cada persona sufre adaptaciones concretas ya que no es lo mismo subir las escaleras para una persona que tiene problemas de corazón que para quien está sano. Con el objetivo de conocer la respuesta del organismo de un individuo a un esfuerzo, existe lo que se conoce como “prueba de esfuerzo” o en el léxico más profesional, una “ergometría”.

LO QUE DEBES SABER
  • Es una prueba destinada a conocer la adaptación del deportista al esfuerzo, sobre todo a nivel cardiovascular.
  • Las adaptaciones son muy personales y dependen 100% de la forma física en la que se encuentre quien está “sudando”.
  • Haciendo seguimientos se puede valorar como se va mejorando la adaptación al esfuerzo y conseguir así mejores resultados.

Para qué sirve la prueba de esfuerzo

Con independencia de que el deportista sea amateur o profesional, la realización de esta prueba va encaminada a conocer su adaptación al esfuerzo, sobre todo a nivel cardiovascular. Es decir cómo responde el latido cardíaco, la tensión arterial y el trazado en el electrocardiograma a las exigencias del esfuerzo al que se somete el cuerpo.

Cómo se realiza

Existen distintos tipos de ergómetros: bicicleta, cinta continua o, en algunos casos concretos, por ejemplo en caso de minusvalía, otra opción es un remo. De lo que se trata es de reproducir el esfuerzo físico empezando a niveles de exigencia baja para ir aumentando de manera progresiva. El control de los parámetros se hace con el deportista monitorizado en todo momento. En el pecho se colocan electrodos, que no son más que pequeños receptores que transmiten lo que está sucediendo en el corazón para que el médico pueda hacer el seguimiento de sus adaptaciones. A su vez se va tomando la tensión sin olvidar, evidentemente, algo que es muy importante, las sensaciones que tiene quien está sometiéndose a dicha prueba. En algunos casos a estos controles se añade la valoración del lactato o del consumo de oxígeno, que dan información aún más concreta y específica de cómo se adapta el cuerpo.

Centrándonos en los ergómetros más comunes, que son la bicicleta o la cinta, al inicio de la prueba se le pide a la persona que empiece a coger ritmo, ya sea andando o pedaleando. A medida que pasan los minutos, se va intensificando la resistencia de la bicicleta como si se fuera a subir una cuesta, o en el caso de la cinta, se aumenta la velocidad y en algunos casos también la pendiente.

Valoración de la respuesta del corazón del deportista

La respuesta del corazón está clara; éste se va acelerando y su ritmo va aumentando al igual que la tensión arterial. De todos modos, las adaptaciones son muy personales y dependen 100% de la forma física en la que se encuentre quien está “sudando”. La persona que se encuentra en buena forma irá realizando cambios al alza en sus parámetros de manera muy progresiva; en cambio, quien está poco acostumbrado a esfuerzos o lleva poco ejercitándose tendrá acelerado su pulso de manera mucho más rápida. Esto es indicativo de que necesita un entrenamiento para poder seguir avanzando en positivo. Las pruebas pueden llevarse más o menos al límite, es cuando hablamos de pruebas submáximas o maximales. Cuando no se pasa del 80-85% de la frecuencia cardiaca máxima recomendada (FCMR) se estará realizando una submaximal mientras que cuando se pasa y se llega al 100% estamos trabajando “a tope”.

Los datos que se obtienen de estas pruebas son la frecuencia cardíaca a la que el individuo nota que ya no puede más, es decir cuando llega a la fatiga, los cambios en el trazado del electrocardiograma (ECG) de manera dinámica y los aumentos de la tensión arterial. Estos dos últimos datos tienen gran importancia. El trazado del ECG no se puede valorar sin este tipo de pruebas y algunos de los cambios no dan síntomas de ningún tipo. Referente a la tensión arterial, algunos se llevan una sorpresa cuando se les comenta que han tenido una “reacción hipertensiva al esfuerzo”, que no es más que un aumento excesivo de este parámetro durante el ejercicio.

Dejando de lado los datos médicos, a nivel deportivo la información es muy relevante, ya que haciendo seguimientos se puede valorar como se va mejorando la adaptación al esfuerzo y conseguir así mejores resultados.

 

Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer

Especialista en Medicina del Deporte

Médico colaborador de Advance Medical

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