La terapia acuática a lo largo de los siglos ha demostrado ser uno de los tratamientos de mayor eficacia para multitud de patologías, sobre todo en el ámbito de la rehabilitación.

La hidroterapia es el tratamiento del cuerpo, total o parcialmente, mediante la aplicación de agua potable u ordinaria, pudiendo variar y alternar su temperatura y la presión. Los baños de remolino, las duchas bitérmicas y los chorros de presión son algunos de los dispositivos utilizados. La Asociación Estadounidense de la Terapia Física, la terapia acuática o terapia física acuática (TFA) es “la práctica basada en la evidencia y experta de la terapia física en un ambiente acuático por un fisioterapeuta.”

TFA incluye el “tratamiento, rehabilitación, prevención, salud, bienestar, y aptitud física de la población de paciente/cliente en un ambiente acuático con y sin el uso de dispositivos y equipos de asistencia, adaptados, ortopédicos, de protección, o de apoyo.” Las intervenciones para las personas de todas edades con varias discapacidades, trastornos, o condiciones se mejoran cuando se realizan dentro de un ambiente acuático.

Las intervenciones de TFA están diseñadas para mantener o mejorar la función; equilibrio, coordinación, y agilidad; capacidad aeróbica/condicionamiento de resistencia; paso; locomoción; y la mecánica del cuerpo y la estabilización postural. Además, las intervenciones de TFA utilizadas para la fuerza, potencia, y resistencia muscular pueden incluir la terapia manual, estrategias de respiración, modalidades electroterapia, ejercicios terapéuticos, y el entrenamiento funcional.

Muchos beneficios

  • Mejora la relajación muscular y aumenta la circulación periférica mediante el uso de agua caliente.
  • El agua proporciona resistencia para el entrenamiento de fuerza.
  • El conocimiento del cuerpo, el equilibrio y la estabilidad del tronco son estimulados por el agua caliente.
  • A través de la reducción de las fuerzas gravitacionales en la piscina, la persona es capaz de ponerse de pie y comenzar el entrenamiento de la marcha y ejercicios de fortalecimiento sin causar mayores daños.
  • Disminución de la sensibilidad al dolor por la acción del agua caliente y la flotabilidad.

El agua se convierte en un medio único para la rehabilitación debido a sus propiedades físicas: flotación, viscosidad y las presiones hidrostáticas e hidrodinámicas.

  • Mediante la propiedad de flotación se disminuye hasta en un 90% el efecto de la gravedad. En otras palabras, la fuerza de flotación del agua disminuye el peso del cuerpo en relación al grado de inmersión. Por ejemplo, estando de pie con el agua a nivel del tórax, el peso corporal se reduce un 60%. Esencialmente, esto da al paciente y al terapeuta la habilidad de controlar las fuerzas de compresión sobre las articulaciones solamente con variar el grado de inmersión.
  • La segunda propiedad física del agua, la viscosidad, se origina por el roce de los líquidos. Debido a la viscosidad moverse en el agua es como levantar “una pesa líquida”: cuanta más fuerza se emplee, mayores son las fuerzas de resistencia que actúan contra uno.  El entorno acuático permite fortalecer los músculos en una postura funcional/erguida, sobre todo dentro de la zona del tronco. El hecho de realizar ejercicios locomotores básicos (es decir, andar y correr) utilizando la resistencia del agua mejora la funcionalidad porque el cuerpo se estabiliza a sí mismo contra esa resistencia.
  • Por último, la presión hidrostáticaes explica como la presión aplicada a un líquido encerrado y en reposo, se transmite integralmente a todas las partes del fluido y a las paredes del recipiente que lo contiene. Por lo tanto, a mayor profundidad, el agua ejerce más presión sobre el cuerpo lo que provoca un mayor retorno venoso.

Efectos fisiológicos de la terapia acuática

  • La inmersión en agua tibia (30º C), además de facilitar la realización de ejercicios no realizables fuera del medio acuático, provoca una serie de efectos fisiológicos:
  • Incrementa la circulación superficial y el aporte sanguíneo a los músculos.
  • Incrementa el metabolismo general.
  • Disminuye la hipersensibilidad de las terminaciones sensitivas.
  • Relaja la musculatura de forma generalizada.

Temperatura del agua según el tratamiento

  • Fría (10-15°C): recuperación post-ejercicio, baño de contraste.
  • Templada (26-30°C): acondicionamiento cardíaco, ejercicio intenso, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amioatrófica.
  • Indiferente (32-35°C): terapia acuática, Ai-Chi, relajación.
  • Caliente (36-41°C): relajación, baños de contraste.

Indicaciones y contraindicaciones de la terapia acuática

La terapia acuática está indicada en casi todos los ámbitos de la rehabilitación. Incluye todas las patologías en las que deseemos reducir el dolor, el espasmo muscular, el edema, y aumentar el arco de movilidad y la fuerza muscular.

Sin embargo, hay determinadas situaciones clínicas en las que está contraindicada de forma absoluta. Puede ser por el riesgo de propagación de infecciones por contaminación del agua, o por el riesgo evidente de un empeoramiento de la salud del paciente. Por estos motivos será especialmente necesario ponerse en manos de profesionales expertos que prescriban esta terapia.

Varios son los autores que han demostrado que la terapia acuática es efectiva en cuanto a mejorar la fuerza muscular, así como la flexibilidad general. En cuanto a la flexibilidad se objetivaron importantes mejoras en los acortamientos de la musculatura isquiotibial, y en la movilidad de la columna lumbar.

Además de los estudios sobre patología de columna, existen otros estudios científicos que demuestran una evolución clínica positiva en otras patologías: artrosis de rodilla, patología reumática, patología de hombro, y en poblaciones específicas como deportistas y tercera edad.

El resultado tras años de experiencia con la terapia acuática es que se obtiene una clara disminución de los tiempos de recuperación de los pacientes, además de importantes beneficios psicológicos, favoreciendo su autoestima y confianza en sí mismos. Sus efectos son positivos para: población infantil, adultos, deportistas, tanto profesionales como recreacionales, y personas mayores.

LO QUE DEBES SABER…
  • Las intervenciones para las personas de todas edades con varias discapacidades, trastornos, o condiciones se mejoran cuando se realizan dentro de un ambiente acuático.
  • El agua se convierte en un medio único para la rehabilitación debido a sus propiedades físicas: flotación, viscosidad y las presiones hidrostáticas e hidrodinámicas.
  • Sus efectos son positivos para: población infantil, adultos, deportistas, tanto profesionales como recreacionales, y personas mayores.

Con el Seguro de MAPFRE Salud podrás consultar con un equipo de profesionales todas las dudas relacionadas con la salud.