Causas del dolor en las costillas

///Causas del dolor en las costillas

Causas del dolor en las costillas

El dolor en las costillas forma parte de lo que se denomina dolor torácico y se debe diagnosticar con especial cuidado para no confundirlo con otras patologías. Sus causas pueden ser muy diversas, desde una corriente de aire a un traumatismo específico producido, por ejemplo, tras un accidente de tráfico.

Ante la aparición de un dolor en el costado el médico debe realizar un cuestionario exhaustivo al paciente para orientar el origen y descartar patología relevante, por ejemplo, descartar un dolor de origen cardíaco.

Causas de dolor en las costillas o costal

Son varias las causas médicas que barajamos ante un dolor costa. Gracias al interrogatorio médico podemos excluir la mayoría de esas causas, pero lo iremos haciendo por orden de prioridad médica: infarto agudo de miocardio, neumonía, cólico hepático o renal, fractura costal, herpes zóster, esguince intercostal…

Traumatismo

Muchas veces, al valorar un dolor costal especifico, y habiendo descartado otros posibles orígenes, nos encontraremos con que el dolor es de tipo muscular (en la mayoría de los casos). Esto quiere decir que empeora con el movimiento, la respiración profunda o el cambio postural.
Normalmente el dolor costal se asocia a un traumatismo con un objeto contundente, ya sea en un accidente de tráfico, en una caída en bicicleta o en una caída por las escaleras. Suele acompañarse de la aparición de un hematoma local, con dolor a la palpación y a la inspiración.

Es posible que al explorar nos encontremos con una pequeña crepitación que nos hará pensar en una posible fractura (por fricción entre los fragmentos de la costilla fracturada). Si existe el antecedente de un traumatismo de alta intensidad debemos pensar en la posibilidad de encontramos con varias fracturas costales por lo que solicitaremos una radiografía. En caso de confirmar la presencia de varias fracturas costales es recomendable la realización de un TAC (tomografía axial computarizada) que nos permitirá ver el trazo de fractura en tres dimensiones y descartar una contusión pulmonar que pudiera precisar un tratamiento específico.

Ante traumatismos torácicos graves puede estar indicado el ingreso en la unidad de cuidados intensivos hasta comprobar la correcta evolución de los tejidos contundidos.

Sin antecedentes de traumatismo

En ocasiones, no existe un antecedente traumático directo pero el paciente explica una sobrecarga mecánica importante, como puede ser la elevación de un peso elevado o la práctica de ejercicio de alta intensidad o un proceso de tos intensa. Ello puede ocasionar una sobrecarga de la musculatura situada en el espacio intercostal (musculatura intercostal) que dará lugar a un dolor de características mecánicas que empeorará a la inspiración profunda o al elevar la extremidad superior del lado afecto.
Sospecharemos un esguince intercostal que suele mejorar a los pocos días, pero puede precisar un tratamiento analgésico y miorrelajante.

Costocondritis

A veces el dolor costal se inicia sin traumatismo ni sobrecarga mecánica que el paciente focaliza en un punto específico (sobre todo a nivel condroesternal). En este caso sospecharemos una costocondritis que consiste en la inflamación del cartílago que une la costilla al esternón. En la exploración podremos encontrarnos la zona levemente inflamada y dolorosa y suele agudizarse al inspirar profundamente. En este caso concreto pensaremos en un síndrome de Tietze, de causa desconocida y cuyo tratamiento es, también, sintomático mediante antiinflamatorios y/o analgésicos.

manos sobre el torso

Lesiones cutáneas

Cuando el dolor costal aparece junto a lesiones cutáneas asociadas, el primer diagnóstico a es para descartar un herpes zóster torácico caracterizado por la aparición inicial de dolor y posteriormente de un conjunto de vesículas en diferentes estadiajes y siguiendo el trayecto de un nervio.

Otras patologías menos frecuentes

Aunque sean menos frecuentes, no por ello son menos importantes por lo que no podemos desestimar un dolor costal de días de evolución que no cede, sobre todo cuando no ha existido un traumatismo que lo explique. Si bien puede tratarse de un esguince por una posición forzada o por la exposición a una corriente de aire debemos valorarlo, especialmente, en pacientes fumadores o con patología respiratoria previa.

Diagnóstico de síntomas

En primer lugar, el médico le realizará al paciente un interrogatorio sobre algunos de sus síntomas para identificar el origen del dolor. Las preguntas que te podría hacer tu médico son:

  • Cómo y cuándo se ha iniciado el dolor
  • Antecedentes traumáticos
  • Dolor repentino
  • Evolución del dolor, intensidad y frecuencia: si ha aumentado de intensidad progresivamente, si se ha mantenido igual desde el inicio, si es de carácter cólico aumentando y disminuyendo de intensidad, etc.
  • Síntomas secundarios: tos, mucosidad, náuseas, sudoración, dolor torácico progresivo, irradiación, etc.
  • Fiebre: es importante descartar una fiebre que pudiera hacernos pensar en un proceso de neumonía.
  • Ubicación del dolor y lateral afectado: si el dolor es costal bajo y en el lado derecho podría tener un origen hepático).

Tras el interrogatorio procederemos a la toma de constantes y a la exploración. Gracias a la exploración física podremos descartar la presencia de un herpes zoster torácico o comprobar si existe una correcta ventilación en ambos campos pulmonares. Según los resultados, el médico podría ir pidiendo distintas pruebas diagnósticas.

Lo que debes saber…

  • Ante la aparición de un dolor en las costillas debemos realizar un interrogatorio exhaustivo para orientar el origen y descartar patología relevante.
  • Normalmente el dolor costal se asocia a un traumatismo con un objeto contundente (ya sea en un accidente de tráfico, en una caída en bicicleta o en una caída por las escaleras).
  • Cuando no existe un antecedente traumático directo, muchas veces el paciente explica una sobrecarga mecánica importante (como puede ser la elevación de un peso elevado o la práctica de ejercicio de alta intensidad o un proceso de tos intensa).

 

Dra. Ana García
Especialista en Medicina General
Médico consultor de Advance Medical

2019-12-10T10:53:11+02:0014 noviembre, 2019|

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