4 Min de lectura | Los adenovirus son causantes de enfermedades infecciosas en niños pequeños, son altamente contagiosos y se propagan fácilmente. Los signos y los síntomas de las infecciones por adenovirus varían en función de cuál sea el tipo de adenovirus y la parte del cuerpo afectada. Los síntomas respiratorios son los más frecuentes.

Los adenovirus humanos (AdvH) son virus ADN de los que se han descrito más de 60 serotipos agrupados en siete especies (A-G), causantes de infección en el ser humano. Los adenovirus son un grupo de virus que pueden infectar las membranas (tejidos de revestimiento).

Suelen ocasionar procesos benignos y autolimitados por lo que no se pueden ni se suelen diagnosticar específicamente. Este es el motivo por el cual no disponemos de datos sobre la prevalencia e incidencia de estas infecciones. No son virus estacionales, pueden infectar en cualquier época del año, provocan brotes locales y viven mucho tiempo en las superficies.

Los adenovirus son causantes de enfermedades infecciosas, especialmente del tracto respiratorio superior y, con menos frecuencia, ocasionan infecciones gastrointestinales, oftalmológicas, genitourinarias y neurológicas. Los síntomas son imposibles de distinguir de las infecciones ocasionadas por otros virus respiratorios. Además, los adenovirus son capaces de mimetizarse como infecciones bacterianas graves.

El contagio por adenovirus

El adenovirus en niños menores de cinco años es frecuente, ya que son altamente contagiosos y se propagan fácilmente. La transmisión se realiza por gotitas de aerosol, fecal-oral y objetos contaminados; con menos frecuencia, por el canal del parto y en trasplantes de riñón e hígado de donante.

Sus infecciones son frecuentes en aquellos lugares donde hay contacto directo entre las personas, como las guarderías, los centros escolares, los hospitales o los campamentos de verano. Por ejemplo, los brotes de fiebre faringoconjuntival en los campamentos de verano se asocian al agua contaminada de piscinas o lagos.

En cuanto a la gravedad de la infección se ha relacionada con los serotipos 7, 5, 14 y 21.
Las manifestaciones clínicas de la infección por adenovirus dependen de la edad y del estado inmunológico del niño.

Los pacientes inmunodeprimidos pueden tener infecciones muy graves por adenovirus, especialmente los receptores de trasplante de células hematopoyéticas o de órgano sólido. Los niños que padecen malnutrición y los neonatos también son grupos de riesgo para desarrollar una enfermedad grave.

Síntomas

Los signos y los síntomas de las infecciones por adenovirus varían en función de cuál sea el tipo de adenovirus y la parte del cuerpo afectada.  Los síntomas respiratorios son los más frecuentes y suelen aparecer de dos días a dos semanas después de exponerse al adenovirus.

La mayoría de las infecciones por adenovirus duran de unos pocos días a una o dos semanas. Las infecciones graves se pueden alargar más y provocar síntomas persistentes, como la tos.

En función del serogrupo de adenovirus provocan:

  • Serogrupo A: se ha asociado con el tracto gastrointestinal.
  • Serogrupo B: con el tracto respiratorio y conjuntivitis.
  • Serogrupo D:
  • Serogrupo E: infecciones respiratorias y oculares.
  • Serogrupos F y G:

En función del serotipo provocan:

  • Respiratorias: faringitis, catarros (serotipos 1, 2, 3, 4, 5, 7 y 21), bronquiolitis, neumonía (serotipos 1, 2, 3, 4, 5, 7, 14 y 21), otitis media aguda, síndrome tosferinoide, síndrome respiratorio agudo grave (serotipos 3, 4, 7, 11, 14 y 21).
  • Oculares: fiebre faringoconjuntival (serotipos 3 y 7), queratoconjuntivitis epidémica (serotipos 8, 19 y 37) y conjuntivitis (serotipo 3).
  • Gastrointestinales: gastroenteritis infantiles (serotipos 40 y 41), adenitis mesentérica, hepatitis (serotipo 5).
  • Renales: cistitis hemorrágica, nefritis intersticial (serotipos 11, 34 y 35), uretritis.
  • Neurológicas: Meningitis (serotipo 7), encefalitis (serotipo 7).
  • Otras: enfermedad diseminada, miocarditis, miositis con rabdomiólisis, artritis.

Diagnóstico

Los síntomas de las infecciones por adenovirus son parecidos a las infecciones de otros muchos virus, es decir, que presentan una sintomatología inespecífica. Ese es el motivo por el que casi nunca se diagnostican.

Sólo cuando un niño padece una infección grave, los pediatras hacemos pruebas utilizando sus secreciones respiratorias o conjuntivales, o bien una muestra de sangre, de heces o de orina para confirmar el diagnóstico. En los casos de sospecha de brote local (por ejemplo, en una escuela) también se realizan pruebas de detección.

Tratamiento

La mayoría de las infecciones por adenovirus mejoran por sí solas y son autolimitadas en el tiempo, por lo que no necesitan un tratamiento específico. El tratamiento será similar a cualquier otra infección vírica: antitérmicos, descanso y una buena hidratación.

Los niños inmunodeprimidos o con infecciones graves pueden necesitar medicamentos antivirales e ingreso hospitalario.

¿Se pueden prevenir las infecciones por adenovirus?

Para ayudar a reducir el contagio de las infecciones por adenovirus se debería:

  • Realizar un correcto lavado de manos.
  • Mantener limpias las superficies compartidas (como las mesas y los juguetes).
  • Impedir que los niños infectados entren en contacto con el resto del grupo hasta que remitan sus síntomas.
  • Enseñar a los niños a toser y estornudar en la manga de la camisa, en el codo o en pañuelos de papel y no en la mano.

 

¿Hay alguna vacuna para el adenovirus?

Actualmente sólo está disponible la vacuna para los militares de EEUU. Son vacunas orales frente a los tipos de adenovirus 4 y 7, que fueron aprobadas por la Administración de Drogas y Alimentos de EEUU (FDA) en marzo de 2011.

Lo que debes saber…

  • Afectan sobre todo a niños menores de cinco años, son altamente contagiosos y se propagan fácilmente.
  • Los síntomas de las infecciones por adenovirus son parecidos a las infecciones de otros muchos virus, es decir, que presentan una sintomatología inespecífica. Ese es el motivo por el que casi nunca se diagnostican.
  • Los adenovirus son causantes de enfermedades infecciosas en niños pequeños, especialmente del tracto respiratorio superior y, con menos frecuencia, ocasionan infecciones gastrointestinales, oftalmológicas, genitourinarias y neurológicas.

Esther Martínez García

Especialista en pediatría de Teladoc